Cuando hablamos de control y gestión inteligente de edificios, nos referimos a un edificio totalmente automatizado, es decir, que maneje por sí solo una serie de servicios como la iluminación, protección solar, climatización, control de accesos, el aprovechamiento de la energía generada, entre otros. El principal objetivo del control inteligente de edificios es satisfacer las demandas referentes a confort, seguridad y sobretodo eficiencia energética.
Gracias a la tecnología Loxone y a su estructura ampliamente escalable, la automatización de toda esta serie de servicios puede integrarse perfectamente a cada tipo de proyecto de edificios (oficinas, hoteles, edificios terciarios, granjas, viviendas, etc).
Gestión de la energía
Difícilmente hablamos de edificios inteligentes sin hacer referencia a la eficiencia energética. Incluir tecnología en los edificios supone además de un ahorro en el consumo y mayor sostenibilidad, una reducción de los costes.
La automatización permite que el funcionamiento de los diferentes sistemas de un edificio no consuma más energía de la estrictamente necesaria, teniendo en cuenta parámetros como la ocupación, las condiciones meteorológicas exteriores, etc. y que las personas en su interior no necesiten pensar constantemente en ello.
La comunicación entre los diferentes sistemas en el interior del edificio es la base de una correcta automatización.
Uno de los principales servicios que interesa controlar en un edificio es el sistema de calefacción y refrigeración, ya que es el que aporta mayor gasto energético, se estima que sobre un 40% del total de costes de energía. Reducir estos gastos significa un ahorro potencial para los mismos.
Necesitamos los sistemas de calefacción y refrigeración tanto en invierno como en verano y una correcta gestión de las temperaturas nos ayudará a alcanzar nuestro confort en la oficina o en cualquier espacio interior donde nos encontremos. Las diferentes zonas adaptan las temperaturas según la actividad, según horarios y condiciones climáticas externas, y según la presencia de personas. El objetivo es sentirse cómodo y no deber ajustar constantemente la temperatura para nuestro bienestar.
Suelos radiantes, radiadores, máquinas de aire acondicionado, fan-coils, estufas, unidades de tratamiento de aire (UTA), etc. no importa el sistema que se utilice para la climatización, ya que la tecnología Loxone permite comunicarse con numerosos protocolos y la potente herramienta de programación, facilita la integración y adaptación a cada tipo de proyecto.
Pero el control de las temperaturas en un espacio interior se ve influenciado no solamente por el sistema de calefacción y refrigeración que se disponga, sino también por la renovación de aire, la orientación de las estancias, la posición de las persianas y otros elementos de protección solar, así como la cantidad de personas en un mismo espacio, entre otros factores.
Loxone propone que todos estos sistemas se comuniquen entre sí. Conocer si una ventana está abierta, nos afectará al funcionamiento de la climatización, por tanto la misma instalación deberá reaccionar. Lo mismo ocurre con el sombreado, si éste es automático, nos evitaran que las estancias se sobrecalienten en verano y en invierno, nos facilitarán que el calor del sol ayude a la calefacción a llegar a la temperatura deseada en cada estancia.
La iluminación inteligente también ayuda al ahorro energético. Apagar las luces automáticamente cuando no hay nadie en una estancia o ésta está suficientemente iluminada, al igual que el control constante de la luminosidad, nos puede evitar gastos innecesarios.
Sostenibilidad
Otro aspecto importante para contribuir en la sostenibilidad del edificio, es el control de los consumos de agua. Cualquier incidencia puede suponer un importante gasto económico y energético. Gracias a un contador con salida de impulsos, se puede controlar el consumo de agua. Si hubiera algún problema en las cisternas de los sanitarios, si el uso del agua excede de los valores esperados o se detectara cualquier otra incidencia referente al consumo de agua, el sistema cierra automáticamente la toma y alerta a los responsables de mantenimiento.
Integrar placas solares térmicas o sistemas fotovoltaicos con Loxone, permite gestionar de forma automática la producción de energía, para derivarla a los consumos que se precisen, ya sea calentar el ACS, sistema de aerotermia o geotermia trabajando con un depósito de inercia o cargar el coche eléctrico.
Otros factores importantes
• Seguridad en el edificio
Hasta ahora hemos hablado de diferentes sistemas que permiten la gestión de la energía. Algunos de ellos, a más de contribuir al ahorro energético, influyen en la seguridad y protección del edificio.
Las persianas y otros elementos de protección solar, a parte de ayudar con el control de temperaturas, permite realizar la simulación de presencia, de forma que desde el exterior del edificio se desconoce si éste está ocupado. Igualmente con la iluminación inteligente, que puede configurarse porque en algunas zonas se mantenga encendida a forma disuasoria.
La automatización del sistema de acceso al edificio es crucial. La instalación de una cerraduras monitorizadas que bloqueen automáticamente las puertas principales son aconsejables para una mayor seguridad. Con el teclado NFC Code Touch de Loxone, la puerta se desbloquea al introducir el código válido, o utilizando el NFC Key Fob o incluso mediante NFC Smart Tags encriptadas. En edificios pequeños, el usuario no debe pensar en desactivar el sistema de alarma, ya que cuando se accede a la instalación, ya reconoce quién ha entrado y se desactiva automáticamente.
La flexibilidad a la hora de la llegada de visitas, que llamen al videoportero, y podamos hablar, ver quién hay y abrir la puerta desde cualquier lugar en la oficina es muy práctico, así mismo cómo el hecho de que las visitas puedan llamar directamente a la sección que les interese de la empresa, oficina, taller, administración, almacén,... Todo esto es posible gracias al Loxone Intercom.
• Protección del edificio
A nivel de seguridad también existe la protección del edificio. Para proteger las instalaciones de posibles factores ambientales que pueden ser una amenaza en nuestra ausencia, se pueden instalar diversos sensores.
Usando una estación meteorológica que registre la temperatura exterior, velocidad del viento, luminosidad y precipitaciones se puede alertar al sistema de peligros inminentes como el riesgo de heladas o fuertes vientos y que el sistema de forma autónoma encienda la calefacción para evitar que las tuberías se congelen o bien recoger toldos o pérgolas si hay previsión de viento inminente. El sistema lo realiza de forma automática cuando estamos ausentes.
Con los sensores de inundación puedes conocer si entra agua en tus instalaciones y que el sistema corte automáticamente el suministro de agua para evitar daños mayores. Si además se utiliza el Servicio de llamadas, el propietario o personal de mantenimiento puede conocer la situación cuando está fuera de las instalaciones.
Nombre | Francesc Soler |
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Empresa | Loxone España |
Cargo | Director |
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