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26/04/2016 / Gisela / 1312

Consejos para mejorar el aislamiento térmico

Las viviendas con un mal aislamiento térmico suelen calentarse en verano y enfriarse rápidamente en invierno. Esta circunstancia repercute negativamente tanto en el nivel de confort de las viviendas como en el bolsillo de sus propietarios ya que, al tratar de mantener la vivienda a la temperatura deseada, se produce un gran derroche energético, advierten los expertos de Remica Servicios Energéticos.

Por desgracia, este problema afecta a miles de viviendas en España. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), se calcula que más de la mitad de los edificios del país están construidos sin la protección térmica adecuada. Una situación que se puede revertir mediante la rehabilitación térmica de edificios.

Si hay que rehabilitar, mejor hacerlo aplicando criterios de eficiencia energética. En aquellos casos en los que las comunidades de propietarios deciden acometer una reforma, -por ejemplo, en la azotea, para mejorar la impermeabilización, o en una fachada para reparar las grietas o desconchones- podrían incorporar soluciones de aislamiento térmico. De ese modo, incluso llegarían hasta a ahorrar ya que, dependiendo del tipo de actuación, pueden optar a subvenciones.

En la actualidad, existen múltiples opciones de aislamiento, por ejemplo, por inyección en muros que tengan cámara de aire o mediante la implantación de un sistema de aislamiento térmico exterior (SATE) acabado en monocapa o similar. Los casos en los que se aplican estas soluciones exteriores de aislamiento también mejoran el aspecto de la fachada.

Gracias al programa PAREER-CRECE, existen mecanismos que permiten acometer obras de mejoras del aislamiento térmico de los edificios, que pueden darse en forma de ayuda dineraria sin contraprestación (desde un 30 hasta un 70%) y/o en forma de préstamo reembolsable (Tipo de interés: Euribor + 0,0 %).

Por otro lado, el coste que supone mejorar el aislamiento térmico del edificio se recupera con el ahorro de las facturas de energía. Se estima que una rehabilitación térmica media se puede amortizar en un plazo de cinco a siete años y, considerando la larga vida media del aislamiento, en este periodo se podrá ahorrar en la factura energética hasta nueve veces más de lo que costó la rehabilitación.

Una de las mayores reticencias para no realizar una rehabilitación térmica es una obra que ‘no se ve’. Sin embargo, es necesario entender que una de las grandes ventajas de mejorar el aislamiento térmico es que contribuye a revalorizar el inmueble. Y es que las viviendas bien aisladas suelen ser entornos más confortables, con una mejor calificación energética, donde también se reducen los ruidos exteriores, las humedades o la propia estética del edificio.

Para que el proceso de rehabilitación se realice de la mejor manera posible, es conveniente contar con el asesoramiento de un gestor energético que ofrezca la solución que mejor se adapte para cada caso, ya que la inversión que se haya de realizar debe responder a las características de cada inmueble y a los objetivos de ahorro energético que se desean conseguir.

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