A lo largo de los últimos se está pudiendo constatar un crecimiento mantenido y continuado de la adopción del modelo de construcción industrializada de viviendas en altura con elementos prefabricados de hormigón por parte de las empresas promotoras, constructoras y Administraciones públicas.
Desde la Asociación de Fabricantes de Viviendas Industrializadas de Hormigón en Altura (VIVIALT), organización que ya vaticinaba hace años este aumento de esta variante constructiva industrializada, explican el crecimiento que están experimentando las obras realizadas bajo esta modalidad constructiva en una serie de importantes ventajas que ofrece frente a los sistemas tradicionales.
Además de la calidad del producto, los reducidos plazos de ejecución, sin olvidarnos de la productividad, coste y valor del proyecto o de la sostenibilidad, otra de esas grandes ventajas de la construcción industrializada está relacionada con el uso de la energía en las viviendas en altura industrializadas. En concreto, este sistema de construcción ofrece frente a los tradicionales, cinco grandes prestaciones que la convierten en la opción más eficiente desde el punto de vista del uso de la energía.
La edificación industrializada con elementos prefabricados de hormigón ofrece, en términos de eficiencia, una importante reducción del consumo de energía, el almacenamiento de calor en las viviendas, control de las pérdidas de energía, adaptación de los elementos industrializados y una calificación energética más favorable. A continuación, se verán con algo más de detalle cada una de estas prestaciones.
Un menor consumo de energía
La activación del componente térmico es un sistema para calentar y refrigerar habitaciones o edificios enteros en el que los registros de calefacción y refrigeración se colocan en componentes de hormigón, mientras se construye el edificio. El uso de esta técnica permite reducir las oscilaciones de temperatura y evita que se produzcan picos, disminuyendo así el consumo de energía en los edificios de viviendas industrializadas.
Almacenamiento de calor
La clave para la eficiencia energética de los edificios construidos con elementos de hormigón reside en la inercia térmica de este material. Gracias a esta propiedad, el hormigón es capaz de almacenar calor y mantener el confortdel ambiente interior. La capacidad de almacenamiento de los componentes de hormigón puede utilizarse con la activación de componentes solares y térmicos o con la combinación de fotovoltaica, bombas de calor y activación de componentes.
Menos pérdidas de energía
La fachada de un edificio representa un sistema crucial para garantizar su adecuada eficiencia energética ya que a través de ella se pierde en torno al 50% de energía. En edificios de altura, la exposición a los cambios de temperatura es mucho mayor que en estructuras menores, por lo que el diseño de las fachadas es un punto clave. Los cerramientos con paneles de hormigón aportan dos características importantes para lograr la máxima eficiencia energética: resistencia térmica e inercia térmica.
Adaptación de los elementos
Con el diseño prefabricado existe la oportunidad de incluir elementos adaptables para usos a largo plazo, como piezas de distribución y energía para mejorar los espacios. De este modo, se obtienen resultados de mayor calidad y durabilidad que se adaptan a necesidades concretas.
Una mejor calificación energética
La inercia térmica del hormigón aprovechada en muros y forjados prefabricados, combinada con otras estrategias de diseño, permite una mejora de la calificación energética frente a soluciones más tradicionales de construcción.
Muy buenas previsiones
Las prestaciones anteriormente vistas en lo relacionado con el uso de la energía, junto a todas las demás ventajas que ofrece la construcción industrializada de viviendas en altura con elementos prefabricados de hormigón, explican el buen momento que está atravesando esta modalidad constructiva y las buenas previsiones que se manejan para los próximos años.