Desde su fase de diseño, el proyecto —desarrollado por el estudio Cruz&Neila Arquitectura— ha estado guiado por un firme compromiso con la reducción de la huella de carbono y la implementación de soluciones arquitectónicas, técnicas y de gestión que aseguren un consumo energético mínimo y una operación altamente eficiente.
Prueba de ello es la calificación energética A del edificio, que acredita un consumo de energía primaria no renovable y unas emisiones de CO₂ con valores que lo sitúan entre los hospitales más eficientes de su categoría.
De hecho, en su funcionamiento ordinario el hospital no emplea ningún combustible fósil —ni gas, ni gasóleo—, salvo el grupo electrógeno previsto exclusivamente para situaciones de emergencia cuando se produzca un corte eléctrico. De esta manera, el hospital es capaz de garantizar tanto la seguridad en la continuidad asistencial, como el cumplimiento de su condición de edificio libre de emisiones.
Materiales que apuestan por la sostenibilidad y el confort
En lo que respecta a la envolvente, el edificio incorpora 2.000 m² del Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) weberthermETICS de Saint-Gobain Weber, un sistema completo que elimina los puentes térmicos y garantiza una envolvente continua de altas prestaciones térmicas.
Gracias a su óptimo nivel de aislamiento, el edificio ve disminuidas las pérdidas energéticas que se producen a través de sus muros, generando un menor impacto medioambiental. Además, esta solución ha proporcionado una elevada protección del edificio frente a los agentes atmosféricos que aceleran el desgaste del revestimiento.