Revista Ecoconstrucción Noviembre - Diciembre 2025
ECOCONSTRUCCIÓN noviembre - diciembre 25 • 73 La accesibilidad no debería ser un privile- gio, sino un derecho garantizado. Pero para hacerlo posible, hace falta una visión práctica y soluciones adaptadas a cada caso. Y ahí es donde empresas especializadas en movilidad como Stannah desempeñan un papel clave. Soluciones que cambian vidas El objetivo es claro: eliminar barreras arqui- tectónicas y devolver la autonomía a las per- sonas con soluciones de movilidad como la silla salvaescaleras o el ascensor unifamiliar, dos herramientas que combinan innovación, seguridad y diseño para transformar espacios en lugares accesibles y confortables. Las sillas salvaescaleras, por ejemplo, inte- gran motores de tracción eficientes, baterías de larga duración y sistemas de seguridad que garantizan su uso, incluso en caso de cortes de suministro. Su capacidad técnica es uno de sus valores diferenciales: pue- den instalarse en escaleras rectas, curvas, estrechas, largas o en espiral. Las guías se diseñan a medida mediante modelado digital, permitiendo un ajuste milimétrico sin alterar la estructura de la vivienda. Es una solución ideal para viviendas unifamiliares o comuni- dades de vecinos donde instalar un ascensor resulta inviable. Por su parte, los ascensores unifamilia- res han evolucionado hasta convertirse en soluciones perfectas para cualquier tipo de vivienda de más de un piso. Están diseña- dos para cumplir las normativas europeas de seguridad, ya que incorporan sensores antiobstáculos, arranques y paradas suaves, con opciones personalizables de cabina y puertas. Esta herramienta ofrece una expe- riencia más completa, al integrar la accesibi- lidad en el diseño del hogar, aportando valor añadido y comodidad a toda la familia. Lo más importante es que estas solucio- nes no requieren grandes obras y pueden personalizarse según las necesidades y el estilo de cada espacio. Porque la accesibili- dad también puede ser estética y discreta. Hacia una sociedad inclusiva Eliminar las barreras arquitectónicas debería percibirse como una responsabilidad colectiva. La verdadera inclusión se construye cuando todos los entornos, tanto públicos como priva- dos están pensados para todos. Y, como sociedad, aún tenemos camino por recorrer. Por su parte, las administraciones públi- cas deben seguir reforzando las normativas de accesibilidad y apoyando la adaptación de viviendas y edificios. No obstante, también es fundamental que los ciudadanos y las comunidades de propietarios tomen concien- cia de la importancia de actuar. Hacerlo no solo mejora la calidad de vida de quienes más lo necesitan, sino que convierte los espacios en lugares más seguros y humanos. En definitiva, apostar por la accesibilidad es apostar por la igualdad. Porque un mundo sin barreras no es solo más justo, sino tam- bién más inteligente. espacios sin barreras Apostar por la accesibilidad es apostar por la igualdad. Porque un mundo sin barreras no es solo más justo, sino también más inteligente.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw