Revista Ecoconstrucción Enero - Febrero 2026

ECOCONSTRUCCIÓN %.%2/ &%"2%2/ 6 s convencionales e incluso industrializados, llegando a transmitancias inferiores a 0,19 7 M 2 K. Además, en términos de adaptación, el sistema ofrece una gran flexibilidad en el diseño arquitectónico tanto a nivel de geo- metría como de acabados. Las posibilidades de diseño son variadas, ya que se pueden utilizar diferentes materiales para el revesti- miento exterior, como madera natural, pie- dra, paneles metálicos o composites. Cada material ofrece distintas texturas, colores y acabados, lo que permite adaptarse a cualquier preferencia estética y a cualquier diseño arquitectónico. Un proyecto residencial basado en la eficiencia energética La envolvente térmica constituye el verda- dero espesor conceptual de este proyecto. Muros exteriores con una transmitancia tér- MICA 5 7 MÁ+ Y PANELES DE CUBIERTA CON 5 7 MÁ+ CONFIGURAN UNA PIEL CON - tinua (tanto a nivel de aislamiento como de estanqueidad al aire exterior) que limita las pérdidas energéticas y favorece el confort interior. La reducción de puentes térmicos, el cuidado en la ejecución de encuentros y la correcta disposición de las capas transpi- rables garantizan un comportamiento higro- térmico estable a lo largo del año. Las superficies acristaladas también tie- nen un papel importante, con carpinterías de altas prestaciones de madera con una 5WMEDIA DE 7 MÁ+ ESTABLECEN UNA continuidad visual con el paisaje inmediato y potencian la entrada de luz natural. La transi- ción entre interior y exterior se diluye. Desde el punto de vista de las instalacio- nes se prioriza la reducción de la demanda para evitar la acumulación de sistemas acti- vos. La alta estanqueidad de la envolvente, con una tasa de renovación inferior a n50 < 1,0 renovaciones, garantiza un control eficaz de infiltraciones. La ventilación mecánica controlada con recuperación de calor con un rendimiento de hasta el 95 % asegura la calidad del aire interior sin comprometer el balance energético. La climatización, dimen- sionada a partir de una demanda reducida, puede resolverse mediante sistemas de bajo consumo, optimizando la relación entre inversión económica y rendimiento. La elección de materiales responde a una ética constructiva basada en la salubridad y la baja huella ambiental. La madera estruc- TURAL MACIZA +6( PROCEDENTE DE GESTI˜N forestal responsable, actúa como sumidero de carbono y reduce significativamente las emisiones embebidas respecto a sistemas convencionales como el hormigón o el acero. Los aislamientos de origen natural mejoran la inercia térmica ligera del sistema y favorecen la regulación de la humedad interior. Se evita el uso de materiales sin- téticos con emisiones nocivas, priorizando acabados transpirables y saludables. La arquitectura industrializada en madera de ARQUIMA permite además pensar en el ciclo completo de vida del edificio. El sis- tema en seco facilita intervenciones futuras, ampliaciones o incluso desmontajes par- ciales. La trazabilidad de los materiales y la posibilidad de reciclaje o reutilización forman parte de una visión más amplia, alineada con los principios de economía circular. Más allá de su envolvente energética, e igual de importante, es el diseño bioclimá- tico de proyecto y de como propone una forma de habitar conectada con los ciclos naturales. La orientación de los espacios principales permite captar radiación solar en invierno y protegerse en verano mediante porches, pérgolas, vuelos y elementos de sombra cuidadosamente dimensionados. Las aperturas enfrentadas frías y calientes NORTE SUR Y ESTE OESTE FACILITAN LA VENTILA - ción cruzada por diferencia de presión en las fachadas, reduciendo en gran medida la necesidad de sistemas mecánicos de clima- tización. La arquitectura trabaja con el clima, no contra él. Dicho esto, cabe destacar que la sos- tenibilidad del proyecto no se limita sim- plemente edificio, sino que se extiende al tratamiento del entorno. La construcción ligera con madera (un 60% que alternativas masivas convencionales) permite trabajar con cimentaciones más ligeras que mini- mizan movimientos de tierra, respetando la topografía existente. Se dejan atrás cimentaciones pesadas y caras a la vez que reducimos el impacto sobre el terreno. Se preserva la mayor superficie permeable posible, favoreciendo la infiltración natural del agua y evitando la artificialización inne- cesaria del paisaje. La implantación contempla criterios vin- culados a la permacultura y a la gestión consciente de la parcela disponible. Las áreas exteriores no se conciben como mero jardín ornamental, sino como espacios pro- ductivos y biodiversos que integran huertos para el consumo familiar. Este hogar se inserta en un pequeño ecosistema domés- tico, donde arquitectura y territorio se rela- cionan de manera simbiótica. Este hecho es muy importante en un con- texto de emergencia climática y transforma- ción del sector de la construcción. Podemos decir que este proyecto reivindica una arqui- tectura que mide, optimiza y respeta. Es la demostración que industrializar no signi- fica despersonalizar, significa construir con mayor inteligencia. Y también significa que utilizar la madera es una decisión técnica y ambiental bien fundamentada. Esta casa en Mallorca no busca impo- nerse al paisaje, sino dialogar con él. Su escala, su implantación y su materialidad demuestran que es factible edificar una arquitectura más amable. En esa amabi- lidad reside su carácter: una arquitectura que, más que ocupar un lugar, aprende a habitarlo. DENTRO DE LA OBRA

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