Revista Ecoconstrucción Marzo - Abril 2026

32 • marzo - abril 26 ECOCONSTRUCCIÓN SolaX Power Iberia. Ese modelo está cambiando y SolaX Power Iberia lo está llevando al mercado con una propuesta concreta: el Ecosistema Energético Doméstico PV-ESS-EV-HP, articulado por un cerebro central llamado SolaX X-HUB. La idea de fondo es simple. Una vivienda moderna puede tener paneles solares, una batería de almacenamiento, una bomba de calor para climatización y un cargador para el vehículo eléctrico. Cuatro sistemas que, sin coordinación, compiten entre sí por la energía disponible. El X-HUB es el elemento que los pone a hablar entre sí y decide en cada momento, cuál es el mejor uso de cada kilovatio. En el núcleo de ese sistema hay un motor de planificación basado en inteli- gencia artificial llamado XSchedule, que trabaja en dos capas. La primera, en el pro- pio equipo instalado en casa, ejecuta res- puestas en milisegundos ante variaciones de carga o generación. La segunda, en la nube, cruza previsiones meteorológicas, curvas de consumo del hogar y señales de precio del mercado eléctrico para planificar las estrategias del día con una precisión superior al 96%. El resultado práctico es que la batería se carga cuando la energía es más barata o más abundante, la aeroter- mia trabaja cuando hay excedente solar y el coche se carga en las horas donde el coste es mínimo. Todo sin que el usuario tenga que intervenir. Rentabilidad del sistema Los datos de despliegue real que maneja SolaX apuntan a incrementos de rentabili- dad del sistema de hasta el 50% respecto a instalaciones solares convencionales sin gestión activa, dependiendo de la tarifa contratada y el perfil de consumo del hogar. En el contexto del RD-Ley 7/2026, donde la deducción en el IRPF por instalación de almacenamiento llega al 10% en viviendas individuales y al 20% en edificios com- pletos, la ecuación económica mejora de forma significativa. El hogar ya no consume energía. La gestiona Hasta hace poco, instalar solar en una vivienda significaba una cosa: poner placas en el tejado y ver cómo bajaba la factura. El planteamiento era correcto, pero incompleto. La fotovoltaica que no se consumía en el momento, se perdía o se vendía a precio mínimo. El hogar seguía siendo, en el fondo, un consumidor pasivo.

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