Revista Ecoconstrucción - Enero - Febrero 2025
ECOCONSTRUCCIÓN enero - febrero 25 • 33 entrevista Certificaciones como WELL y LEED están marcando estándares impor- tantes en sostenibilidad y bien- estar. ¿Qué valor aportan estas certificaciones? Las certificaciones aportan un lenguaje universal: todo el mundo entiende lo mismo dentro de ese criterio. Gracias a LEED, por ejemplo, sabemos cuál es la cantidad diaria de agua que debe consumir un edificio de 2.000 perso- nas y qué nivel de luz artificial requiere. Está todo medido. Y así se logra el mínimo impacto posible en el planeta. Por su parte,WELL marca unas pre- misas que, dentro de determinados rangos, logran que un espacio tenga sentido. En temperatura, determina, por ejemplo, que entre 20ºC y 25ºC se gene- ran las condiciones óptimas para trabajar. La humedad relativa debe estar entre un 30% y un 60% y son necesarios sistemas de con- trol térmico para ajustar la temperatura a las necesidades de las personas. Todo ello minimiza problemas relacionados con las enfermedades respiratorias y también contribuye a aliviar el estrés, lo que redunda en el bienestar. Actiu ha integrado la biohabitabilidad en su estrategia empresarial. ¿Qué logros destacaría de este enfoque y cómo ha evo- lucionado la visión de la empresa en rela- ción con el diseño sostenible y saludable? Al final, si pones en el centro a la persona, todo lo que hagas para contribuir al bienes- tar de ese empleado, a que esté motivado e ilusionado y a que sea productivo, repercutirá directamente en los beneficios de la empresa y en la rentabilidad del negocio. En Actiu, gracias al diseño sostenible y saludable del Parque Tecnológico de Actiu en Castalla (Alicante), cada vez tenemos una imagen de marca más sólida para atraer talento. Está directamente relacionado con el empleo y el branding. Si tienes un espa- cio acogedor, que motiva, que ilusiona y que hace que la gente se sienta bien, estás atra- yendo a gente a ese espacio. Si tus valores pasan por cuidar del planeta y fabricar mobiliario y diseñar espacios de manera sostenible, estás dejando un poso y un legado en la sociedad que hace que al final eso se sienta como un éxito de la propia marca. ¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrenta el sector para implementar proyectos biohabitables de forma masiva? ¿Dónde ve las mayores oportunidades para su desarrollo? Es necesario ser lo más precisas y personali- zar todo al máximo, pero sin perder rentabili- dad y eficiencia en el proceso de producción. Los principales obstáculos son los materiales, la personalización y la seguridad. Esos son los retos que deben abordarse y algunas de las oportunidades pasan por pre-industrializar y pre-fabricar muchos de los proyectos. Si los espacios de reunión requieren de una acústica, una temperatura concreta y una calidad del aire apropiada, se pueden instalar cabinas acústicas como Qyos que ya incluyen todo eso. La arquitectura y los productos saludables están ante una gran oportunidad de creci- miento porque la gente verá ahí la garantía de calidad y la personalización en cuanto a uso y servicio y no en cuanto a la parte más funcional. La personalización es clave en el diseño de espacios biohabitables. ¿Qué solucio- nes innovadoras han surgido para adaptar los entornos a las necesidades específicas de cada usuario, ya sea en el hogar o en el trabajo? La personalización es clave hasta cierto punto. Tenemos que entender las necesida- des de cada usuario y sus capacidades: hay personas neurodiversas, con baja movilidad, de diferentes culturas y generaciones, nece- sidades cambiantes en lugares diferentes. Por eso hay que diseñar y equipar los espa- cios para que sean flexibles. En una escuela, si tienes mobiliario flexible, estás ayudando a que docentes y estudiantes tengan las herramientas que necesitan en cada momento del día y lograr que el espacio se adapte a ellos y no al revés. Hay una serie de criterios globales y un lenguaje universal que contribuye a que todos cumplan los mismos criterios de calidad y funcionalidad. Junto a ellos, existen otros factores relacionados con la diversidad: ahí debe ayudar la tecnología. Por ejemplo, las mesas elevables te pue- den ayudar si eres una persona muy alta, a estar más cómoda. Y lo mismo ocurre con un usuario de silla de ruedas, que estará mejor trabajado en una mesa que sea móvil y ágil. ¿Cómo imagina el futuro de la biohabi- tabilidad? ¿Qué tendencias o tecnologías emergentes podrían transformar la forma en que diseñamos y vivimos los espacios? El futuro de la biohabitabilidad implica una mayor humanización y personalización, pero con unos criterios estándares de bienestar, sostenibilidad, salud y funcionalidad. Va a ser un panorama muy interesante y construir desde la perspectiva de la conciencia con la vida tendrá mucho futuro. Según nuestra nueva visión de los espa- cios, Life-Friendly Spaces (LFS), los espacios aportan vida y calidad de vida a las personas. Su diseño debe conseguir que merezca la pena visitarlos y vivirlos. De lo contrario, las personas no se van a desplazar a esos luga- res, ya sea una oficina, una cafetería o un hotel. Así, las tecnologías emergentes van a ayu- dar en ese camino. El futuro también pasa por la inclusividad: poco a poco, el diseño responsable está teniendo en cuenta a personas invidentes o con problemas de movilidad física. De hecho, se estima que entre un 15 y un 20% de las personas son neurodiversas y les genera mucho estrés entrar en espacios de uso intensivo con mucho ruido. El futuro de la biohabitabilidad pasa por la inclusividad, el diseño regenerativo, la integración de tecno- logías inteligentes, la sostenibilidad energé- tica con baterías más eficientes y micro redes energéticas. Con Life-Friendly Spaces ponemos el foco, cada vez más, en la salud mental, física y emocional de las personas. La salud social debe ser para todos y eso es muy impor- tante. "El futuro de la biohabitabilidad implica una mayor humanización y personalización, pero con unos criterios estándares de bienestar, sostenibilidad, salud y funcionalidad".
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