Revista Ecoconstrucción Septiembre - Octubre 2025
88 • septiembre - octubre 25 ECOCONSTRUCCIÓN Marina Ortiz Gimenez, Arquitecta de Montalbány Rodriguez. Esa es la premisa de la llamada “ciudad esponja”, una estrategia urbana que busca restaurar el ciclo natural del agua dentro del entorno construido. Su objetivo: transformar calles, parques y plazas en infraestructuras verdes capaces de retener, infiltrar y reutili- zar el agua de lluvia. Una idea sencilla, pero profundamente transformadora: devolverle a la ciudad su capacidad de respirar. De las ciudades impermeables a las ciudades que respiran Durante décadas, el urbanismo moderno ha identificado el progreso con el asfalto y el hor- migón. Calles duras, drenajes subterráneos y evacuación rápida del agua eran sinónimo de limpieza y eficiencia. Sin embargo, esta visión centrada en expulsar el agua cuanto antes ha generado una crisis hidrológica y ecológica. La impermeabilización masiva del suelo impide que el agua se infiltre, acelera la escorrentía y concentra las lluvias en puntos críticos, aumentando el riesgo de inundacio- nes. Al mismo tiempo, reduce la recarga de acuíferos y arrastra contaminantes hacia ríos, lagunas o mares. En municipios costeros como Los Alcázares (Murcia), esta situación es especialmente visible: cada episodio de lluvia intensa se traduce en la saturación del sistema urbano y en la llegada de aguas con- taminadas al Mar Menor. Frente a este modelo, la “ciudad esponja” propone renaturalizar el espacio urbano. Convertir el agua en un elemento de diseño y resiliencia. Captarla, filtrarla y almacenarla allí donde cae, reduciendo la presión sobre las infraestructuras convencionales y apro- vechándola para refrescar el microclima, alimentar la vegetación urbana y mejorar la biodiversidad. Más que una solución técnica, es un cambio cultural: dejar de ver el agua como un problema y empezar a tratarla como una oportunidad. SUDS: la tecnología que convierte la teoría en acción En este nuevo paradigma urbano, los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) son la herramienta clave para mate- rializar la idea de la ciudad esponja. Se trata de soluciones que gestionan el agua de lluvia de forma descentralizada, priorizando la infil- tración natural. Su principio es simple pero poderoso: mantener el agua cerca de donde cae, ralenti- zando su recorrido, filtrándola y devolviéndola al terreno o a sistemas de almacenamiento. Con ello, se reduce el riesgo de inundacio- nes, se mejora la calidad del agua y se genera un entorno urbano más verde y habitable. Los SUDS imitan los procesos hidrológicos naturales y aportan beneficios múltiples: • Reducción de inundaciones: al permitir la infiltración y retención temporal, disminu- yen el volumen de escorrentía superficial. • Mejora de la calidad del agua: actúan como filtros naturales que eliminan conta- minantes antes de que alcancen acuíferos o cauces. • Mitigación del efecto isla de calor: la vegetación y la evaporación reducen la tem- peratura y mejoran el confort ambiental. Además de funcionales, los SUDS aportan valor paisajístico y social. Parques que almace- nan agua, plazas que se transforman durante la lluvia o pavimentos permeables que revelan el ciclo natural del agua hacen de la ciudad un espacio más vivo y sostenible. La ciudad que respira: La Revolución de los Pavimentos Drenantes ¿Qué pasaría si nuestras ciudades aprendieran a gestionar el agua de lluvia de forma inteligente? En tiempos de cambio climático, con lluvias cada vez más intensas y periodos de sequía más prolongados, las ciudades se enfrentan a un desafío que trasciende la infraestructura: aprender a convivir con el agua. Las inundaciones repentinas, las sobrecargas en los sistemas de alcantarillado o la contaminación por escorrentías urbanas son los síntomas visibles de un modelo que ha impermeabilizado su propio territorio. Pero, ¿y si las urbes fueran capaces de absorber, filtrar y aprovechar el agua en lugar de rechazarla? smart cities y economía circular
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