Revista Ecoconstrucción Septiembre - Octubre 2025
ECOCONSTRUCCIÓN septiembre - octubre 25 • 91 zación de instalaciones o zonas industriales. La infraestructura digital ya no es periférica: ahora es una capa estructural clave del eco- sistema urbano. Y, por lo tanto, debe ser compatible con la vida urbana. La demanda de procesamiento de datos se está disparando con el auge de la inteli- gencia artificial, el 5G, el streaming inmer- sivo y el Internet de las cosas (IoT). Todo ello requiere una infraestructura digital más cercana al usuario final. Los campus gigan- tes en las afueras no son suficientes: se necesita una informática local, distribuida y eficiente. Y aquí es donde entran en juego los centros de datos edge. Los centros de datos edge en la conversión a una ecociudad Estos centros de datos edge pueden conver- tir edificios existentes (almacenes, espacios industriales en desuso) en infraestructura digital crítica, sin necesidad de consumir nuevos terrenos. Esta regeneración de los espacios urbanos es un primer punto de contacto con los principios de la economía circular aplicados a la construcción. Pero hay más. Su menor escala permite la integración arquitectónica en el entorno urbano: pueden enterrarse, camuflarse en fachadas, compartir recintos con otros usos o formar parte de la infraestructura energé- tica de un barrio. Lejos del modelo «búnker», estos centros pueden diseñarse teniendo en cuenta la ventilación pasiva, el control del albedo o la integración en el paisaje. Y lo más interesante es que pueden devolver energía al entorno. Los más avan- zados ya lo hacen, reutilizando el calor gene- rado por sus equipos para alimentar redes de calefacción urbana, piscinas públicas o instalaciones municipales. En Eschborn (Alemania), por ejemplo, el calor de un cen- tro de datos periférico se utiliza para calentar una piscina pública. ¿Podría replicarse esto en España? Una pieza que encaja con los nuevos retos de la planificación urbana España se encuentra en un momento excepcional en materia energética. En 2024, las energías renovables generaron el 56,8 % de toda la electricidad del país, un récord his- tórico según Red Eléctrica. Este crecimiento del 10 % con respecto al año anterior no solo impulsa la descarbonización, sino que también abre la puerta a un nuevo modelo de infraestructura urbana: uno en el que los centros de datos pueden funcionar con energía sostenible, distribuida y local. A pesar de estos avances, siguen exis- tiendo retos, como la congestión de la red, los picos de consumo y los desequilibrios entre la oferta y la demanda. En este con- texto, distribuir la carga digital y energética de forma más eficiente y local se convierte en una prioridad. Los centros de datos edge encajan perfec- tamente en este rompecabezas: permiten la digitalización sin saturación, la conexión sin colapso y el crecimiento sin destrucción. A diferencia de los macrocentros situados en las afueras, estos centros compactos se ubi- can en el corazón de las ciudades y pueden reconvertir edificios infrautilizados. Además, su diseño puede ir un paso más allá del consumo. Los proyectos de recu- peración de calor, como los ya implantados en Europa, permiten devolver la energía al entorno, cerrando el ciclo y posicionando estos centros como infraestructuras circula- res y no extractivas. Desde el punto de vista del desarrollo urbano, esto presenta nuevas oportunida- des y retos para su integración en el tejido existente. Su despliegue puede basarse en criterios de compacidad, reutilización arqui- tectónica o inserción en usos mixtos, lo que requiere replantearse aspectos como la conectividad, el impacto visual o la coexis- tencia con otros usos residenciales, comer- ciales o públicos. Una nueva frontera para arquitectos, ingenieros y urbanistas Incluir los centros de datos edge en el debate sobre la eco-construcción no es solo una cuestión técnica, sino también cultural. Significa aceptar que la sostenibilidad ya no se limita al tejado o la fachada, sino que también abarca el cableado, el software y la gestión inteligente de la energía y los flujos digitales. Y que un edificio sostenible tam- bién puede ser aquel que piensa en bytes, no solo en ladrillos. La digitalización y la sostenibilidad van de la mano. Y en esa unión, los centros de datos edge son la nueva capa invisible que hará posible la ciudad descarbonizada, conectada y resiliente que todos queremos construir. smart cities y economía circular
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