Revista Ecoconstrucción Enero - Febrero 2026
ECOCONSTRUCCIÓN %.%2/ &%"2%2/ 6 s recarga eléctrica y espacios para bicicletas, reconociendo que las emisiones indirectas son tan importantes como las directas. En Aiguasol hace años que utilizamos el análisis del ciclo de vida (ACV) como una herramienta estratégica de proyecto y no como un trámite finalista. Incorporar el impacto ambiental en las decisiones de diseño nos ha permitido optimizar soluciones constructivas desde fases iniciales del proyecto, demostrando que una edificación con menor huella de car- bono es viable. En este sentido, el nuevo enfoque del CTE no hace sino generalizar prácticas que ya se estaban aplicando en los proyectos a menudo impulsados por promotores comprometidos con la soste- nibilidad o por la obtención de certifica- ciones como LEED, VERDE o BREEAM. La diferencia es que ahora estos estudios dejan de ser una elección voluntaria y pasan a formar parte de un marco común para todo el sector. Desde nuestro punto de vista, el CTE 2026 deja atrás una visión reduccionista de la sostenibilidad y establece un cambio conceptual que conecta la edificación con los objetivos climáticos reales. No obs- tante, el período hasta 2030, en el que solo será obligatorio calcular el ACV o el PCG sin límites vinculantes, revela una estrategia de transición prudente. Servirá para conso- lidar métodos y capacidades técnicas en el sector, pero también permitirá seguir cons- truyendo sin una restricción de emisiones incorporadas. Fijar límites para los edificios nuevos es necesario, pero probablemente insu- ficiente; el verdadero reto sigue siendo un parque edificatorio envejecido. Más allá de qué límites poner, ¿quién y cómo financiará la transformación masiva que esto exigirá? ¿Estamos preparados, como sociedad, para asumir este coste y respon- sabilidad?. TRIBUNA
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw