Revista Ecoconstrucción Enero - Febrero 2026

s %.%2/ &%"2%2/ 26 ECOCONSTRUCCIÓN */3» -!.5%, 25): #%/ $% ,! #!3! $% (/2-)'Ê. La normativa de prevención de riesgos labo- rales en una construcción industrializada no difiere de la de una construcción tradicio- nal. No tenemos una legislación más laxa ni hay requisitos diferenciados y eso hay que subrayarlo porque la industrialización no consiste en eludir obligaciones, sino en diseñar procesos constructivos que, desde el inicio, reducen la exposición al riesgo. Es decir, no se trata tanto de proteger al tra- bajador frente al peligro, como de eliminar gran parte de esos peligros. La mayoría de los riesgos de la cons- trucción tradicional derivan de la propia naturaleza del proceso: trabajos en altura, manipulación de cargas pesadas, encofra- dos, vertidos in situ, tiempos de fraguado, coincidencia de gremios y solapamiento de fases. Cada una de estas variables es una fuente de incertidumbre y aumenta la probabilidad de accidentes. La prevención de riesgos laborales actúa aquí de manera reactiva, tratando de minimizar un peligro que ya existe. En la construcción industrializada le damos la vuelta a esta lógica. Al fabricar el panel de hormigón en planta, en un entorno controlado y con procesos estandarizados, gran parte de los riesgos desaparecen antes de llegar a la obra. No hay encofra- dos, no hay vertidos de hormigón in situ, no hay tiempos muertos ni interferencias entre oficios. La obra deja de ser un espa- cio de fabricación para convertirse en un espacio de ensamblaje. La seguridad, una regla de tres Lógicamente, este cambio tiene un impacto directo en la seguridad. En la construcción industrializada reducimos los equipos de 10 o 12 personas necesarios durante varios días en una obra tradicional a un grupo de 3 operarios durante unas horas. Menos tiempo en obra significa menos horas de exposición al riesgo. Menos operarios implica menos posi- bilidad de accidente. Además, los pro- cesos más claros y cortos facilitan la planificación preventiva y el cumplimiento de protocolos. Por otra parte, la industrialización per- mite anticipar la prevención. Cada panel se diseña digitalmente, se calcula, se fabrica y se ensaya antes de llegar a la obra. Esto nos permite definir de antemano los pun- tos de anclaje, los sistemas de izado, las cargas, los recorridos y las maniobras nece- sarias. La seguridad deja de depender de la improvisación para formar parte del pro- yecto técnico desde el minuto cero. Más seguridad, más mano de obra No podemos olvidar que el sector de la construcción sufre una falta grave de mano de obra cualificada. No hay suficientes tra- bajadore y no parece que exista un relevo generacional. Las obras largas, duras y con alto nivel de riesgo no son atractivas para las nuevas generaciones. La industrialización reduce el esfuerzo físico y mejora las condiciones de trabajo. Esto no solo dignifica el oficio, también lo hace más seguro y atractivo. En un momento en el que necesitamos construir mucho muy deprisa, no podemos seguir trabajando como hace 30 años. Debemos apostar por la evolución que conlleva la construcción industrializada, un sistema que no solo responde a esa nece- sidad habitacional, también cumple la exi- gencia ética de cuidar a los que trabajan en ella. TRIBUNA CONSTRUIR MEJOR ES, ANTE TODO, CONSTRUIR MÁS SEGURO "Cuando hablamos de construcción, pensamos automáticamente en conceptos como plazos, costes, diseño y hasta eficiencia energética. Sin embargo, tendemos a obviar una variable que es igual de decisiva y que siempre se queda en un segundo plano: la seguridad de las personas que trabajan en la construcción de edificios. Cuando profundizamos un poco en este campo, nos damos cuenta de que la construcción industrializada no es solo una evolución técnica, es un verdadero cambio en la forma de entender la seguridad en el sector".

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