Revista Ecoconstrucción Marzo - Abril 2026

ECOCONSTRUCCIÓN marzo - abril 26 • 51 ciudades y urbanismo  En Madrid, el sistema de refrigeración se basa en circuitos cerrados de agua, lo que permite una gestión térmica más eficiente. Este aspecto es especialmente relevante en los centros de datos, donde la refrige- ración representa una parte importante del consumo energético total. La arquitectura también está diseñada para operar de forma eficiente en un espa- cio limitado. No se trata de crecer en super- ficie, sino de optimizar cada elemento. El diseño modular permite escalar la capaci- dad en función de la demanda, sin sobre- dimensionar la instalación, algo clave en entornos urbanos donde el espacio es un recurso limitado. El impacto acústico también se ha tenido en cuenta desde el inicio. Se han imple- mentado soluciones que permiten que la instalación funcione sin interferir con su entorno, algo fundamental cuando la infra- estructura y la vida urbana comparten el mismo espacio. Hay otro aspecto que todavía no está activo en Madrid, pero que ya forma parte del planteamiento de la compañía, como ocurre en dos de sus centros en Alemania. La instalación está preparada para reuti- lizar el calor generado por los servidores. En lugar de disiparlo, puede canalizarlo hacia redes de calefacción urbana o edifi- cios cercanos cuando exista la conexión adecuada. Este enfoque permite entender el centro de datos no solo como un con- sumidor de energía, sino como un posible contribuyente dentro del sistema energé- tico urbano. Entender qué está ocurriendo en su interior Más allá del diseño, hay un factor que está ganando peso en el sector: la capacidad de medir con precisión. En el centro de Madrid, el consumo ener- gético se monitoriza de forma continua. Esto permite entender cómo se comporta la instalación en distintos momentos del día, identificar ineficiencias y ajustar su fun- cionamiento en consecuencia. Sobre esta base, nLighten ha desarro- llado su propio indicador, el índice ICFEn. Lo que lo diferencia es que no se basa úni- camente en datos agregados. Introduce una perspectiva temporal, analizando si el consumo energético se ajusta a la disponi- bilidad real de energía libre de carbono en cada momento. Esta diferencia es relevante. Las medias anuales pueden ocultar variaciones impor- tantes, mientras que el análisis en tiempo real ofrece una visión más precisa del impacto ambiental. El índice también incorpora otros facto- res, como la preparación para la reutilización de calor o la interacción con la red eléctrica local. El centro de Madrid ha alcanzado una puntuación superior al 90%, lo que indica un alto grado de alineación entre consumo y disponibilidad energética. Más allá del dato, este enfoque introduce una forma distinta de entender la sosteni- bilidad. Ya no como un resultado estático, sino como un proceso continuo de gestión. Un marco regulatorio en evolución Este tipo de enfoques no surgen de forma aislada. Están directamente vinculados a los cambios regulatorios que se están pro- duciendo en Europa. La Energy Efficiency Directive ha intro- ducido requisitos más exigentes en mate- ria de reporte energético para los centros de datos. A esto se suman la Corporate Sustainability Reporting Directive y los estándares ESRS, que elevan el nivel de exigencia en términos de transparencia y rendición de cuentas. En la práctica, esto implica que las empresas deben explicar no solo cuánto consumen, sino cómo lo hacen, de dónde procede esa energía y cuál es su impacto. Los indicadores generales empiezan a quedarse cortos. La regulación está empu-

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