Revista Ecoconstrucción Marzo - Abril 2026

ECOCONSTRUCCIÓN marzo - abril 26 • 65 Otro elemento relevante es que el delito en obra también está evolucionando. En muchos casos ya no se trata únicamente de robos oportunistas, sino de actuacio- nes más organizadas dirigidas a sustraer maquinaria, cableado o materiales de alto valor. En un contexto marcado por el enca- recimiento de determinadas materias primas y por la creciente demanda de materiales estratégicos, como el cobre o ciertos componentes eléctricos, las obras se han convertido en objetivos especial- mente atractivos para redes criminales especializadas. Lo que durante años se consideró un riesgo puntual empieza a consolidarse como un factor estructural que condiciona la planificación y la ejecución de muchos proyectos de construcción. De incidentes puntuales a un riesgo estructural Durante mucho tiempo, muchos de estos incidentes se percibieron como riesgos aislados dentro de la operativa habitual de una obra. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que el impacto del crimen en la construcción va mucho más allá de la pérdida puntual de equipos o materiales. Cuando se roba maquinaria o se dañan instalaciones provisionales, los trabajos pueden quedar paralizados durante días o incluso semanas. La reposición de equi- pos, la reorganización de proveedores o la necesidad de repetir trabajos ya ejecuta- dos pueden alterar la planificación de toda una obra. De hecho, distintos estudios del sec- tor señalan que alrededor de un tercio de los proyectos de construcción afectados por incidentes de seguridad experimenta retrasos en su ejecución, con el consi- guiente impacto en costes y en calenda- rios de entrega. Este fenómeno es relevante en proyec- tos de gran escala o en infraestructuras estratégicas. Las obras vinculadas a la transición energética, por ejemplo, suelen desarrollarse en ubicaciones remotas y abarcan grandes superficies, lo que incre- menta su exposición a robos. En estos entornos, la seguridad se con- vierte en un elemento clave para proteger inversiones que, en muchos casos, alcan- zan cifras millonarias. La seguridad entra en la planificación del proyecto Ante este escenario, cada vez más empre- sas del sector están revisando su enfoque de la seguridad en obra. Tradicionalmente, la protección del perímetro o el control de accesos se abordaban una vez iniciados los trabajos, apoyándose principalmente en vigilancia física o en sistemas reactivos. La evolución de los riesgos, sin embargo, está impulsando un cambio progresivo hacia modelos más preventi- vos y apoyados en tecnología, capaces de supervisar las obras de forma continua. Las soluciones de videovigilancia inte- ligente, combinadas con verificación humana y mecanismos de disuasión en tiempo real, permiten detectar intrusiones de forma temprana y activar protocolos de respuesta antes de que se produzcan daños o robos. Más allá del avance tecnológico, este cambio refleja también una nueva forma de entender la seguridad en obra. Ya no se trata únicamente de reaccionar ante inci- dentes, sino de anticiparse a ellos y mini- mizar su impacto en la continuidad de los proyectos. Por ello, integrar la seguridad desde la fase de planificación se está convirtiendo en una prioridad creciente para el sector. A medida que los proyectos aumentan en tamaño, complejidad y valor económico, la protección de activos, maquinaria y mate- riales deja de ser una cuestión secundaria para convertirse en un elemento clave en la gestión eficiente de las obras. Porque, en un sector donde cada día de retraso puede tener un impacto sig- nificativo en los costes y en la viabilidad de un proyecto, proteger la obra significa también proteger el desarrollo del propio proyecto.  seguridad 

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