Revista Ecoconstrucción Mayo-Junio 2026
60 • mayo - junio 26 ECOCONSTRUCCIÓN interiorismo Marta San Román, directora general de AFEC. Maslow ordenó las necesidades humanas en cinco niveles ascendentes: fisiológicas, seguridad, pertenencia, reconocimiento y desarrollo personal. En la base situó res- pirar, descansar, mantener la temperatura corporal, hidratarse y alimentarse. La teo- ría nació pensando en personas, hace más de ochenta años, y ofrece una lectura sor- prendentemente útil para analizar edificios. También en ellos existe un primer nivel que sostiene todo lo demás. Imaginemos un edificio con tecnologías activas y pasivas avanzadas: sistemas tér- micos y de climatización ultraeficientes, envolvente mejorada, BACS —sistemas de automatización y control de edificios—, monitorización, regulación, iluminación optimizada, conectividad y digitalización. En términos de Maslow, muchas de esas prestaciones pertenecen a niveles altos de la pirámide. La base continúa siendo física y cotidiana: aire respirable, temperatura adecuada, humedad controlada, ausencia de contaminantes relevantes, ventilación suficiente, filtración eficaz y condiciones interiores compatibles con la salud. Un edificio nuevo estrena certificación energética e indicadores de calidad del aire interior, CAI, asociados a ese primer esca- lón, en cumplimiento del CódigoTécnico de la Edificación, CTE, entre otras exigencias normativas. Esa garantía responde a las condiciones previstas en el proyecto y veri- ficadas en la puesta en marcha y entrega. Sí, en el momento de la puesta en mar- cha y entrega… Pero, ¿y después? La calidad del aire interior debe sos- tenerse durante todo el ciclo de vida del edificio. Los filtros requieren sustitución de acuerdo a una pauta establecida, con una partida asignada en el presupuesto de mantenimiento. Los caudales de ven- tilación deben ajustarse a la ocupación real. Los sensores necesitan calibración. La regulación, el control y la supervisión deben mantener la instalación dentro de sus condiciones de funcionamiento. El primer nivel de la pirámide de Maslow exige atención diaria. En un edificio ocurre lo mismo. Aprender: varios escalones por encima del aire En los espacios educativos se concentran durante horas niños, adolescentes, docen- tes y personal del centro. La actividad es intensa, los horarios son prolongados y la sensibilidad de los ocupantes es elevada. El edificio escolar forma parte de la expe- riencia educativa diaria de sus ocupantes, y ya se señala desde hace tiempo que una inadecuada CAI en centros educaciona- les disminuye la capacidad de atención y aprendizaje de los alumnos. El aprendizaje se sitúa generalmente en el cuarto nivel de la pirámide de necesi- dades humanes, es decir, tres escalones de diferencia con la base y la CAI. Resulta Maslow y el escalón perdido: La calidad del aire interior en la edificación vista desde la pirámide de las necesidades humanas En biología, el eslabón perdido es esa pieza que falta para completar la cadena evolutiva, la prueba que conecta una especie con la siguiente. La edificación tiene su propio missing link, aunque no es un “eslabón”, es un “escalón”, y no hace falta excavar yacimientos para encontrarlo: basta con mirar la pirámide de Maslow.
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