Revista Ecoconstrucción Septiembre - Octubre 2025

78 • septiembre - octubre 25 ECOCONSTRUCCIÓN Abel Bernardos, responsable de Ejecución de Obras de Fincas sin Ascensor en FAIN Ascensores. El resultado es una cifra que duele: medio millón de personas, muchas de ellas mayores o con discapacidad, viven en pisos de más de tres plantas sin ascensor. Para ellas, cada escalón se convierte en una frontera. Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población mayor de 65 años pasará del 20,4% actual al 30,5% en 2055. “La ecuación es clara: más mayores en edificios antiguos significa más necesidad de accesibilidad vertical”, explica Abel Bernardos, portavoz de FAIN Ascensores. Lo que está en juego no es solo comodi- dad. La ausencia de ascensor se traduce en aislamiento social, pérdida de autonomía, deterioro físico e incluso abandono del hogar. Para muchas personas mayores, instalar un ascensor es la línea que separa poder seguir viviendo en su casa o tener que marcharse. Soluciones urbanísticas: hueco, patio o fachada La principal dificultad técnica de estas obras no es tanto el montaje de lamáquina cómo encon- trar dónde colocarla. Existen 3 posibilidades: 1. Hueco o caja de la escalera: se apro- vecha el espacio de la escalera, ajustando la anchura de paso. A veces, es necesa- rio reconstruir tramos para darle cabida al ascensor, respetando las dimensiones de evacuación del CTE (Código Técnico de la Edificación). 2. Patio de luces: se inserta en el espacio central del inmueble. 3. Fachada o acera: se construye una torre adosada al edificio, incluso ocupando parte de la vía pública, algo regulado ya en ordenan- zas de ciudades como Madrid o Barcelona. Cada edificio es un mundo, pero casi siem- pre existe una solución. El reto es coordinar a arquitectos, ingenieros y comunidad de propietarios para que la obra avance con la menor afección posible. Una urgencia que va a más El caso de Fuenlabrada es uno de los muchos que se están acometiendo en España, pero la velocidad no es suficiente. Si cada año solo un 20% de los nuevos ascensores se insta- lan en edificios ya construidos, el ritmo de adaptación es muy inferior al crecimiento de la población mayor. “La accesibilidad universal sigue siendo una promesa pendiente”, reconoce Abel Bernardos. “Cada proyecto que hacemos es una victoria, pero necesitamos que las comunidades pierdan el miedo, aprovechen las ayudas y entiendan que un ascensor no es un lujo, es un derecho”. La ley y las ayudas: el marco que lo hace posible La Ley de Propiedad Horizontal (artículo 10) introdujo un cambio decisivo en esta mate- ria: permite ejecutar obras de accesibilidad obligatorias cuando lo solicitan personas con discapacidad o mayores de 70 años, aunque no exista unanimidad en la comunidad. Eso sí, con una limitación: el coste individual no puede superar las 12 mensualidades ordina- rias de gastos comunitarios una vez aplicadas las ayudas públicas. Las subvenciones autonómicas y munici- pales han ido creciendo en los últimos años, conscientes de la urgencia social de este pro- blema. España es uno de los países europeos donde más apoyo público se da a la instala- ción de ascensores en edificios existentes. Sin esas ayudas, muchos proyectos serían inviables. Con ellas, se están transformando no sólo comunidades de vecinos enteras, si no también vidas.  La España sin ascensor: un caso real en Fuenlabrada que muestra la urgencia de la accesibilidad Un problema silencioso con cifras mayúsculas En España hay 1.124.000 ascensores en servicio, lo que convierte al país en el mayor parque de ascensores de Europa. Sin embargo, la estadística esconde una paradoja: cada año se instalan entre 16.000 y 17.000 nuevos equipos, pero solo un 20% se colocan en edificios ya construidos. Y son precisamente esos edificios antiguos, levantados durante el boom urbanístico de los años 60 y 70, los que concentran hoy la población más envejecida.  transporte en edificios Foto ©Marta Pastrana.

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