Del 20 al 24 de mayo, Mayrit regresa a la capital para explorar, a través del diseño y la arquitectura, las estructuras que organizan nuestro mundo. Quince espacios de la ciudad acogen una cuidada selección de proyectos institucionales e independientes cuyas obras abordan cómo la tecnología, los algoritmos y el mercado condicionan nuestra cultura material.
Cuestionar el entorno material que habitamos
El entorno construido moldea cómo interactuamos, trabajamos y habitamos las ciudades. La arquitectura y el diseño industrial guían nuestra manera de vivir con rutinas invisibles y dinámicas de consumo que asumimos con total naturalidad. Pero estas disciplinas corren el riesgo de reproducir patrones heredados si no se someten a una revisión crítica constante. Por eso, es fundamental repensar los sistemas tradicionales de producción y generar debates que amplíen nuestra comprensión del espacio.
Así, la cuarta edición de Mayrit regresa para dar respuesta a esta urgencia. Del 20 al 24 de mayo, esta bienal tomará quince sedes institucionales e independientes de Madrid con una programación que busca desafiar las lógicas inmovilistas. La capital acogerá diferentes exposiciones, performances, conferencias y talleres diseñados para agitar el ecosistema creativo local. Y, con Elisava Madrid como escuela oficial, Mayrit busca interpelar al visitante e invitarle a reflexionar sobre cómo se diseña nuestro día a día.
Los (super)modelos que diseñan nuestra realidad
La programación de este año se vertebra en torno al concepto de (Super)Models, un marco teórico desarrollado por Eduarda Neves y Mohammad Salemy. Su propuesta plantea que los algoritmos, la tecnología y las estructuras de poder ya no se limitan a reflejar el mundo. Hoy, estos mecanismos se han vuelto tan complejos que producen y dirigen de manera directa nuestra vida.
Esta reflexión es la que da forma a las dos exposiciones institucionales de Mayrit. La primera de ellas toma el espacio de Matadero para reunir a doce creadores bajo una mirada completamente transdisciplinar. Sus obras buscan romper con esos patrones de conformidad mediante procesos creativos experimentales y muy alejados de cualquier molde establecido.
Por su parte, el Museo Nacional de Artes Decorativas acoge un proyecto del investigador Saúl Baeza bautizado como IBEX36. La instalación recrea el espacio como una corporación financiera más para convertir todo su patrimonio en una simple reserva de valor sujeta a especulación. Un sistema algorítmico conecta las piezas expuestas a los mercados internacionales en tiempo real y las somete a una volatilidad constante basada en sus materiales físicos. Así, el montaje evidencia la implacable lógica global donde la cultura queda totalmente subordinada a la economía.
Nuevos materiales en el circuito independiente
Como gran novedad de esta cuarta edición de Mayrit, la mitad del programa libre nace de una convocatoria abierta que aboga por la pluralidad. Catorce proyectos seleccionados se despliegan por diferentes espacios alternativos de la ciudad con el objetivo de investigar la relación física que existe entre la materia y nuestro acelerado estilo de vida. Por ejemplo, la Central de Diseño acoge una instalación de Espace Aygo apoyada por FINSA que reflexiona sobre el ciclo vital de la madera industrializada. La obra explora el concepto de entropía para demostrar que los elementos físicos siempre terminan por resistirse al estricto control tecnológico.
Por su parte, la tienda de Camper en la calle Serrano cede su interior al estudio TAKK para investigar opciones constructivas mucho más sostenibles. Los arquitectos proponen el uso de la cera a escala de mobiliario como una alternativa biológica a los omnipresentes derivados del petróleo. Otros proyectos, como la inmersiva Lazy Pot Society, analizan las nuevas formas de intimidad y autoexposición propias de nuestra era digital. De esta forma, estas intervenciones demuestran que la programación paralela de Mayrit busca ensayar escenarios de futuro desde la colaboración directa entre creadores.
El diseño como experiencia compartida
En esta nueva edición, Mayrit busca fomentar la reflexión colectiva. Su extenso programa público se convierte en una herramienta clave para extender este debate a la ciudadanía. Por un lado, el espacio Ivory Press organiza unas jornadas teóricas sobre cómo se construyen los relatos que legitiman la cultura contemporánea.
Además, diferentes estudios de arquitectura como Elii y Husos dirigen talleres participativos en las instalaciones de Infinito Delicias. Esta actividad busca repensar activamente los procesos materiales del edificio junto a los propios vecinos para generar respuestas colaborativas frente a los enormes desafíos urbanos actuales.
El aprendizaje teórico encuentra su contrapunto en la colaboración oficial con el restaurante Ticuí. Este local madrileño funciona como un cruce de disciplinas donde la alta cocina y el interiorismo dialogan. Su diseño propone una reinterpretación muy actual de la tradición mexicana mediante texturas naturales que conectan la artesanía de ambos continentes. Así pues, esta cuidada agenda demuestra la capacidad de la bienal para consolidarse como una cita imprescindible del sector.