El aumento de los delitos en el sector de la construcción se convierte en un reto creciente

bauwatch articulo

El sector de la construcción enfrenta un desafío creciente debido al aumento de delitos en las obras. La sustracción de material y la interrupción de proyectos están generando preocupación en promotores y constructoras.

El sector de la construcción vive un momento de intensa actividad en España y en el conjunto de Europa. La inversión en infraestructuras, vivienda y proyectos energéticos está impulsando el desarrollo de nuevas obras, con proyectos cada vez más complejos, dispersos geográficamente y sometidos a plazos de ejecución más exigentes.

Sin embargo, junto a este dinamismo también está emergiendo un desafío que empieza a preocupar cada vez más a promotores, constructoras y administraciones públicas el aumento de los delitos en los entornos de obra.

Robos de maquinaria, sustracción de materiales, vandalismo o intrusiones nocturnas son incidentes que se repiten con mayor frecuencia en proyectos de todo tipo. De hecho, cerca del 58% de las empresas españolas del sector afirma haber detectado un incremento de los actos delictivos en sus obras, según el último Informe del Crimen de BauWatch.

La tendencia, además, no se limita a España. A escala europea, distintos análisis estiman que el robo de maquinaria y materiales en obras genera pérdidas superiores a los 1.500 millones de euros al año. Una cifra que da una idea de la dimensión económica de un problema que cada vez preocupa más al sector.

Otro elemento relevante es que el delito en obra también está evolucionando. En muchos casos ya no se trata únicamente de robos oportunistas, sino de actuaciones más organizadas dirigidas a sustraer maquinaria, cableado o materiales de alto valor.

En un contexto marcado por el encarecimiento de determinadas materias primas y por la creciente demanda de materiales estratégicos, como el cobre o ciertos componentes eléctricos, las obras se han convertido en objetivos especialmente atractivos para redes criminales especializadas.

Lo que durante años se consideró un riesgo puntual empieza a consolidarse como un factor estructural que condiciona la planificación y la ejecución de muchos proyectos de construcción.

De incidentes puntuales a un riesgo estructural

Durante mucho tiempo, muchos de estos incidentes se percibieron como riesgos aislados dentro de la operativa habitual de una obra. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que el impacto del crimen en la construcción va mucho más allá de la pérdida puntual de equipos o materiales.

Cuando se roba maquinaria o se dañan instalaciones provisionales, los trabajos pueden quedar paralizados durante días o incluso semanas. La reposición de equipos, la reorganización de proveedores o la necesidad de repetir trabajos ya ejecutados pueden alterar la planificación de toda una obra.

De hecho, distintos estudios del sector señalan que alrededor de un tercio de los proyectos de construcción afectados por incidentes de seguridad experimenta retrasos en su ejecución, con el consiguiente impacto en costes y en calendarios de entrega.

Este fenómeno es relevante en proyectos de gran escala o en infraestructuras estratégicas. Las obras vinculadas a la transición energética, por ejemplo, suelen desarrollarse en ubicaciones remotas y abarcan grandes superficies, lo que incrementa su exposición a robos.

En estos entornos, la seguridad se convierte en un elemento clave para proteger inversiones que, en muchos casos, alcanzan cifras millonarias.

La seguridad entra en la planificación del proyecto

Ante este escenario, cada vez más empresas del sector están revisando su enfoque de la seguridad en obra. Tradicionalmente, la protección del perímetro o el control de accesos se abordaban una vez iniciados los trabajos, apoyándose principalmente en vigilancia física o en sistemas reactivos.

La evolución de los riesgos, sin embargo, está impulsando un cambio progresivo hacia modelos más preventivos y apoyados en tecnología, capaces de supervisar las obras de forma continua.

Las soluciones de videovigilancia inteligente, combinadas con verificación humana y mecanismos de disuasión en tiempo real, permiten detectar intrusiones de forma temprana y activar protocolos de respuesta antes de que se produzcan daños o robos.

Más allá del avance tecnológico, este cambio refleja también una nueva forma de entender la seguridad en obra. Ya no se trata únicamente de reaccionar ante incidentes, sino de anticiparse a ellos y minimizar su impacto en la continuidad de los proyectos.

Por ello, integrar la seguridad desde la fase de planificación se está convirtiendo en una prioridad creciente para el sector. A medida que los proyectos aumentan en tamaño, complejidad y valor económico, la protección de activos, maquinaria y materiales deja de ser una cuestión secundaria para convertirse en un elemento clave en la gestión eficiente de las obras.

Porque, en un sector donde cada día de retraso puede tener un impacto significativo en los costes y en la viabilidad de un proyecto, proteger la obra significa también proteger el desarrollo del propio proyecto.

 

Artículo escrito por:
Ignacio González Director Bauwatch España