Cómo aplicar los principios de sostenibilidad en un proyecto paisajístico y cuáles son sus ventajas

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Descubre cómo aplicar los principios de sostenibilidad en un proyecto paisajístico y sus ventajas a largo plazo. Desde la transformación de la inversión inicial hasta la mejora del bienestar urbano.

Los principios de sostenibilidad tienen como objetivo conciliar al ser humano y la naturaleza. Aplicarlos a un proyecto significa encontrar un equilibrio entre la preservación del medio ambiente, el bienestar humano y el uso inteligente y económico de los recursos.

La arquitectura paisajística es una disciplina especialmente relevante en este ámbito. De hecho, la rehabilitación, restauración y creación de espacios verdes para alcanzar estos objetivos ya no es opcional.

A la hora de desarrollar nuestros proyectos, concedemos gran importancia a su impacto en términos de sostenibilidad. En proyectos de tamaño medio o grande, la legislación y las certificaciones como BREEAM o LEED son herramientas útiles que utilizamos habitualmente a petición de nuestros clientes. En el caso de jardines privados o cuando no se solicita la certificación, aplicamos los mismos principios en la medida de lo posible, en función de los deseos de los propietarios. En todos los casos, el nivel de concienciación es fundamental.

La sostenibilidad como proceso continuo

La sostenibilidad debe considerarse un proceso continuo, que no se limita a la fase de diseño. Las decisiones tomadas durante el diseño afectan a la forma en la que se construyen, gestionan y mantienen los espacios a lo largo del tiempo. Al tener en cuenta el ciclo de vida completo de un proyecto, es posible crear soluciones más duraderas, eficientes y capaces de adaptarse a los cambios medioambientales y sociales futuros.

Como profesionales, nuestra función también consiste en proponer soluciones que contribuyan a la educación y la sensibilización del público. Conseguir que las personas adopten nuevas visiones, nuevos conceptos y nuevas formas de utilizar las cosas implica cambiar hábitos, percepciones o creencias que a veces están profundamente arraigados y favorecen comportamientos más sostenibles.

A lo largo de los años, hemos observado que la sociedad tiene una comprensión general de estas cuestiones, pero no siempre aprecian sus beneficios reales. Cambiar los hábitos o adoptar nuevas formas de utilizar el espacio sigue siendo a menudo un reto.

El impacto positivo de las ciudades más verdes en el bienestar, la salud y la vida urbana cotidiana sigue siendo a veces subestimado. Por lo tanto, la sostenibilidad debe considerarse no solo como una preocupación medioambiental, sino también social, con un papel directo en la mejora de la calidad de vida urbana.

Como ya hemos dicho, nuestros proyectos abarcan todo tipo de escalas: jardines privados, parques, espacios públicos, terrenos de empresas, zonas industriales, promociones inmobiliarias e incluso proyectos de planificación urbana a gran escala. Los proyectos sostenibles se benefician de la estrecha colaboración entre diferentes disciplinas. Trabajar junto con arquitectos, ingenieros, ecologistas y otros especialistas desde las primeras etapas permite obtener soluciones más integradas y coherentes. Este enfoque colaborativo es especialmente importante cuando se persiguen certificaciones medioambientales y ayuda a garantizar resultados equilibrados y eficientes.

Esto nos convierte en socios clave a la hora de mejorar un emplazamiento, aumentar su atractivo, satisfacer las nuevas expectativas sociales en materia de sostenibilidad y biodiversidad, y anticiparnos a unas normativas cada vez más estrictas.

Cada proyecto comienza con un análisis minucioso de su contexto, incluyendo aspectos medioambientales, ecológicos, culturales y sociales, así como la percepción del paisaje. Nuestra experiencia en la evaluación del impacto de los proyectos en el paisaje y su calidad visual nos permite comprender mejor la sensibilidad del paisaje y su capacidad para absorber los cambios. Este conocimiento nos ayuda a centrarnos en la mitigación desde las primeras fases del diseño, promoviendo un mejor equilibrio entre el entorno construido y el natural y reduciendo los impactos negativos.

El uso de criterios claros y cuantificables ayuda a orientar las decisiones de diseño y a comprobar el rendimiento de los proyectos. Indicadores como el consumo de agua, la permeabilidad del suelo, la biodiversidad y el mantenimiento contribuyen a garantizar que los proyectos reporten beneficios a largo plazo. Al mismo tiempo, los espacios verdes, incluidas las soluciones basadas en la naturaleza, proporcionan importantes servicios ecosistémicos, como la regulación de la temperatura, la gestión del agua, la mejora de la calidad del aire y el apoyo al bienestar humano. Combinando una planificación cuidadosa con estas soluciones, podemos crear entornos más saludables, resilientes y confortables que se adapten al cambio climático y mejoren la vida cotidiana.

Nuevos retos profesionales y marcos de referencia

También tenemos que hacer frente a cambios en las prácticas y normativas profesionales, la urbanización, la adaptación al clima, la gestión sostenible de los recursos, las innovaciones digitales, los criterios ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza) y los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). En relación con estos retos, la arquitectura paisajística tiene un papel importante que desempeñar. Nuestra voluntad es crear espacios que respondan a las necesidades actuales y, al mismo tiempo, protejan el futuro. Integrar las preocupaciones medioambientales, sociales y de gobernanza desde el principio forma parte de nuestra responsabilidad profesional.

Nuestra visión es que todos ellos apunten en la misma dirección. Para nosotros, esto forma parte tanto de nuestro ADN como de nuestra filosofía. Estamos convencidos de que esta es la única forma en que podremos ofrecer un futuro sostenible a las generaciones venideras.

La legislación europea, y en particular la Ley de Restauración de la Naturaleza, respalda nuestra misión con directrices muy concretas. Más allá de la protección de la que ya gozan determinadas zonas, el objetivo es extender esta conciencia a toda Europa. Los parques y las reservas naturales no son suficientes para absorber las consecuencias de nuestro estilo de vida.

Las medidas impuestas son muy claras:

• Detener la pérdida de zonas verdes urbanas y aumentar el espacio verde urbano y la cobertura arbórea urbana

• Restaurar la conectividad natural de los ríos y las funciones naturales de las llanuras aluviales relacionadas

• Detener y revertir el declive de los polinizadores

• Restaurar y rehumidificar las turberas utilizadas para la agricultura

• Aplicar medidas destinadas a aumentar las poblaciones de aves de las zonas agrícolas y lograr una tendencia positiva en otros indicadores clave de la biodiversidad en los ecosistemas agrícolas

• Lograr una tendencia positiva en una serie de indicadores de biodiversidad en los ecosistemas forestales

• Contribuir al compromiso a nivel de la UE de plantar al menos tres mil millones de árboles adicionales para 2030

Estas demandas están respaldadas por cifras. El Banco Central Europeo ha constatado que, en la zona del euro, alrededor de tres millones de empresas (lo que representa el 72 % de las empresas de la zona del euro) dependen en gran medida de al menos un servicio ecosistémico para producir sus bienes o prestar sus servicios. Una pérdida grave de la funcionalidad de estos ecosistemas causaría problemas críticos a estas empresas y a la economía europea.

De la inversión inicial al valor añadido

Aunque la inversión necesaria para un proyecto de arquitectura paisajística puede parecer inicialmente desalentadora para algunos, un análisis más detallado revela los beneficios que aporta. Más allá del proyecto de arquitectura paisajística en sí, la economía del proyecto paisajístico tiene como objetivo integrar los sistemas ecológicos, sociales y económicos para garantizar una transición sostenible. El concepto permite realizar una evaluación en función del tipo y el contexto del proyecto.

En nuestra práctica profesional y formación, los aspectos económicos suelen limitarse a mantenerse dentro del presupuesto. En todos los niveles, este aspecto sigue siendo el factor clave que lo define. Nuestro enfoque de la sostenibilidad incorpora valores más amplios.

La evaluación de un proyecto de arquitectura paisajística desde la perspectiva de un sistema con planificación financiera y beneficios sigue siendo muy poco habitual. Por lo tanto, nuestro método intenta arrojar luz sobre los costes indirectos y los ahorros a medio y largo plazo, tanto desde el punto de vista del inversor, ya sea privado o público, como desde el de los usuarios. Nuestro enfoque utiliza cifras para demostrar la relevancia de los diseños y técnicas propuestos a lo largo del proceso de diseño, siendo lo ideal participar desde el principio de la fase de planificación.

Aunque no existe un porcentaje único, sino más bien un enfoque caso por caso, la aplicación de los principios de sostenibilidad en un proyecto paisajístico transforma una inversión inicial potencialmente más elevada en un activo más valioso, rentable y deseable a largo plazo, aportando un importante valor añadido en todas las áreas objetivo. Esto se traduce en beneficios tangibles a largo plazo, que a menudo justifican un coste inicial más elevado en comparación con un diseño convencional.

 

Artículo escrito por:
Jöelle Tintinger Fundadora Correia - Tintinger