Cubiertas ligeras para mejorar el uso del espacio exterior. Tres casos en parque, entorno comercial y calle peatonal

IASO

En muchos espacios exteriores, la necesidad ya no es añadir más construcción, sino hacer que lo que ya existe funcione mejor. Parques, calles peatonales y áreas comerciales abiertas requieren cada vez más protección frente al sol, la lluvia o el viento, pero sin perder luz, ventilación ni sensación de apertura. En este contexto, las cubiertas ligeras basadas en estructura metálica y membranas técnicas ofrecen una solución especialmente eficaz por su bajo peso, su capacidad de adaptación y su menor impacto frente a sistemas más pesados.

La lógica constructiva de estas soluciones se apoya en una estructura portante metálica y una envolvente ligera que trabaja por tensado. Son sistemas que, en contraste con materiales de construcción tradicionales, son escalables, de fácil montaje y ágil ejecución gracias a su diseño paramétrico, optimizando tiempos de diseño y fabricación. Su interés no es solo formal: permite mejorar el comportamiento climático del espacio con una intervención contenida, algo especialmente relevante en proyectos urbanos y comerciales donde la cubierta debe acompañar al lugar, no imponerlo.

Tres obras ejemplifican la aplicación de la arquitectura textil en contextos cotidianos reales: una zona infantil en Zarautz, una calle comercial en Las Palmas de Gran Canaria y un espacio peatonal en Iurreta.

 

Parque Igerain Gain: proteger el área de juego sin cerrar el parque

En Parque Igerain Gain, en Zarautz, la intervención parte de una demanda vecinal y de una actuación municipal orientada a remodelar el área infantil y protegerla frente a la intemperie. El proyecto cubre unos 580 m² y combina una membrana tensada de PVC impresa en su cara interior con un cerramiento de ETFE en la fachada norte, pensado para proteger del viento y de la lluvia lateral. 

La solución resulta interesante por la complementariedad de materiales. El PVC resuelve la cubrición principal y se fija al perímetro y a los pórticos, adaptándose a la geometría de la estructura. Además, el sistema integra la recogida de aguas pluviales en la propia cubierta. El ETFE monocapa transparente, reforzado con cables de acero inoxidable, protege el frente más expuesto sin obstaculizar la entrada de luz ni la percepción abierta del espacio. 

La aportación al lugar es directa: la zona de juegos gana continuidad de uso durante el año y reduce su dependencia de episodios de lluvia o viento. La cubierta no convierte el parque en un recinto cerrado, sino que introduce un grado de protección suficiente para que el espacio siga funcionando como área pública abierta. Incluso el tratamiento gráfico del intradós de la membrana, con lunares de gran formato, refuerza la dimensión lúdica del conjunto. 

El valor del proyecto está en mejorar el rendimiento de un espacio existente mediante una solución ligera y ajustada a su uso. La intervención prolonga el tiempo efectivo de utilización del parque, evita recurrir a una construcción cerrada de mayor masa material e integra drenaje y protección climática en un mismo sistema. La eficiencia aquí no depende de un discurso añadido, sino de la relación entre medios empleados y mejora real de uso. 

 

Centro Comercial Alisios: sombra ventilada en una calle de alta afluencia

El caso del Centro Comercial Alisios, en Las Palmas de Gran Canaria, responde a un problema distinto: cómo introducir sombra en un entorno comercial abierto sin perder ventilación ni claridad espacial. La intervención se desarrolla en las entradas norte y sur mediante tres estructuras anulares apoyadas sobre pilares, sobre las que se dispone una malla de cables que forma cuadrados de aproximadamente un metro. En esos huecos se fijan piezas textiles microperforadas de distintos colores alcanzando una superficie cubierta de 643,8 m². 

Constructivamente, el sistema se resuelve con tubos circulares y uniones atornilladas en obra. La retícula de cables se ancla al perímetro de la estructura metálica y las piezas textiles, confeccionadas en tejido PVC tipo rejilla, se fijan mediante muelles. No se genera una cubierta continua, sino una sombra fragmentada y ventilada que filtra la radiación solar y deja circular el aire. 

Su interés espacial está en la precisión con que actúa. La cubierta se sitúa precisamente en las zonas más amplias de la calle, donde se ubican bancos y áreas de descanso. Allí mejora la estancia, hace más confortable el recorrido y aporta un componente visual que ayuda a suavizar un entorno dominado por pavimentos y fachadas duras. La intervención no compite con el espacio comercial, lo realza. 

La aportación a la sostenibilidad se apoya en estrategias pasivas claras: sombra, ventilación natural y ligereza material. Frente a soluciones de cierre o climatización artificial, el sistema trabaja con el clima local para mejorar el confort exterior. Además, su configuración por piezas favorece el mantenimiento y la sustitución puntual de componentes, algo relevante en espacios sometidos a uso intensivo. La lógica modular reduce intervención material y facilita una gestión más racional del conjunto. 

 

Calle Askondo: cubrir una calle y mantener su condición urbana

En Calle Askondo, en Iurreta, la cubierta forma parte de una operación de peatonalización concebida para convertir el eje de la calle en un lugar de encuentro vecinal y de celebración de actividades. La intervención se resuelve mediante una estructura metálica rectangular de 12 x 36 m y 5,75 m de altura máxima, compuesta por arcos que parten de apoyos de hormigón. Sobre ella se dispone una lámina monocapa de ETFE tensada que cubre 493 m². 

Aquí el ETFE resulta clave por su capacidad para cubrir sin oscurecer. La lámina incorpora una impresión de puntos color plata para mejorar el confort interior manteniendo la transparencia de la cubierta, y se refuerza con cables en los puntos de mayor solicitación. El sistema prevé además cerramientos laterales desmontables confeccionados con tejido tipo rejilla FT381 para responder a episodios meteorológicos adversos. 

La intervención no transforma la calle en un recinto estanco. Su interés urbano reside precisamente en crear una condición intermedia: un espacio exterior protegido, pero todavía abierto, apto para encuentro, estancia y eventos. La luz natural sigue presente, la continuidad visual se conserva y la calle gana una nueva capacidad de uso sin perder su carácter. 

El proyecto muestra cómo una infraestructura urbana existente puede activarse mediante una solución de bajo peso y alta eficiencia espacial. El ETFE permite entrada de luz natural, reduce la necesidad de sistemas más pesados y ofrece un comportamiento climático ajustable gracias a la impresión superficial. 

 

Tres materiales, una misma lógica

Aunque los tres casos responden a contextos distintos, comparten una misma estrategia: utilizar estructura metálica ligera y membranas técnicas para mejorar el confort, ampliar el tiempo de uso y adaptar el espacio exterior al clima con una intervención contenida. En Zarautz, la combinación de PVC y ETFE protege una zona infantil. En Las Palmas, una malla de cables y tejido microperforado genera sombra ventilada en una calle comercial. En Iurreta, una cubierta de ETFE convierte una calle peatonal en un espacio cívico más activo. 

Leídos en conjunto, estos proyectos muestran que las cubiertas ligeras pueden aportar una respuesta eficaz y diferencial cuando el objetivo no es construir más volumen, sino mejorar el comportamiento climático y social del espacio existente. Ahí es donde su aportación a la sostenibilidad resulta más sólida: menos masa material, más estrategias pasivas y mayor continuidad de uso.

 

Artículo escrito por:
Andres Restrepo Responsable marketing IASO