Liderar espacios: la arquitectura también se transforma con mirada femenina

lourdes Treviño

La arquitectura está experimentando un cambio significativo con el liderazgo femenino. Lourdes Treviño, fundadora de Freehand Arquitectura, comparte su experiencia y la importancia de la sensibilidad, la diversidad y la sostenibilidad en el diseño urbano.

Durante décadas, la arquitectura se ha contado principalmente desde nombres y estructuras de liderazgo masculinas. Sin embargo, la realidad del sector está cambiando. Cada vez más mujeres participan activamente en el diseño de las ciudades, dirigen estudios y contribuyen a transformar la forma en que concebimos el espacio construido.

Este cambio no es solo una cuestión de representación. Supone también una evolución en la manera de liderar, de proyectar y de entender la arquitectura como disciplina.

Cuando llegué a España hace más de veinte años lo hice con una formación sólida como arquitecta, pero también con el desafío de adaptarme a un entorno profesional nuevo: homologar mi título, comprender la normativa local y abrirme camino en un sector exigente y altamente competitivo. Aquella experiencia me enseñó algo fundamental: la arquitectura no es solo técnica ni normativa. También es cultura, sensibilidad y capacidad de escucha.

Con el tiempo, esa visión terminaría dando forma a Freehand Arquitectura, el estudio que hoy lidero desde Madrid. Desde el principio tuve claro que quería construir algo más que un despacho de arquitectura: un espacio creativo donde diferentes miradas pudieran convivir y enriquecer cada proyecto.

Hoy nuestro equipo es multicultural, multigeneracional y mayoritariamente femenino. Esta diversidad no es solo una característica del estudio, sino una fuente constante de aprendizaje y creatividad. Cada proyecto se beneficia de perspectivas distintas, experiencias complementarias y una visión más amplia del mundo en el que vivimos.

En un contexto donde la arquitectura debe responder a retos complejos —sostenibilidad, nuevas formas de habitar, calidad de vida o adaptación al entorno— la pluralidad se convierte en una herramienta esencial.

Un liderazgo basado en la escucha

Durante mucho tiempo el liderazgo en arquitectura se ha asociado a modelos muy jerárquicos: la figura del arquitecto como autor único, con control absoluto sobre el proceso creativo.

Sin embargo, la práctica contemporánea demuestra que los proyectos más ricos nacen del diálogo.

En mi experiencia, liderar un estudio implica sobre todo saber escuchar: escuchar al cliente, al equipo, al contexto urbano y también al propio espacio que estamos diseñando. Cada proyecto plantea preguntas distintas y requiere soluciones que integren múltiples miradas.

Muchas arquitectas estamos impulsando modelos de trabajo más colaborativos, donde el proceso creativo se construye de forma compartida. No se trata de sustituir un modelo por otro, sino de ampliar las formas de liderazgo dentro de la disciplina.

Al final, la arquitectura no consiste únicamente en construir edificios. Diseñamos lugares donde las personas viven, trabajan, descansan y construyen recuerdos. Para lograrlo, la técnica debe ir acompañada de empatía y comprensión de la vida cotidiana.

En ese sentido, la sensibilidad no es una debilidad en arquitectura. Es una herramienta profesional.

Arquitectura con identidad

Mi propia trayectoria está marcada por el encuentro entre culturas. Nací en México y desarrollé gran parte de mi carrera profesional en España. Esa doble influencia ha moldeado profundamente mi manera de entender la arquitectura.

La tradición arquitectónica mexicana concede un valor especial a la relación entre el espacio, la naturaleza y la emoción: la importancia de la luz, los patios abiertos, los materiales que dialogan con el entorno. Al llegar a Europa descubrí, por otro lado, un rigor técnico y normativo extraordinario que también forma parte de la calidad arquitectónica.

Freehand Arquitectura nace precisamente de esa combinación: una arquitectura que busca equilibrar sensibilidad estética y excelencia técnica.

Nuestros proyectos —principalmente residenciales, aunque también desarrollamos espacios comerciales, hoteles u oficinas— parten siempre de una misma idea: cada espacio debe reflejar la identidad de quienes lo habitan.

En muchos casos trabajamos con clientes internacionales que encuentran en España una forma distinta de vivir. La arquitectura se convierte entonces en un puente cultural, capaz de integrar estilos de vida, tradiciones y expectativas diferentes.

Sostenibilidad como responsabilidad

Si hay un ámbito en el que la arquitectura contemporánea debe asumir un liderazgo claro es en la sostenibilidad.

Las decisiones que tomamos hoy al diseñar un edificio tendrán consecuencias durante décadas en términos de consumo energético, confort térmico y calidad ambiental.

En nuestro estudio hemos apostado decididamente por la arquitectura sostenible, hasta el punto de certificarnos como Passive House Designers, uno de los estándares más exigentes del mundo en eficiencia energética. Este enfoque permite diseñar edificios capaces de reducir hasta un 90 % el consumo energético respecto a construcciones convencionales, al tiempo que mejoran el confort interior y la calidad del aire.

La sostenibilidad no debería entenderse como una tendencia ni como un elemento estético añadido al proyecto. Es una responsabilidad profesional.

Las nuevas generaciones de arquitectos —y especialmente muchas arquitectas— están liderando esta transición hacia una arquitectura más consciente y respetuosa con el entorno.

Un sector en plena transformación

España cuenta hoy con algunas de las arquitectas más interesantes del panorama internacional. Sin embargo, todavía queda camino por recorrer en términos de visibilidad y liderazgo femenino dentro del sector.

Durante años muchas mujeres han desarrollado su carrera en estudios, universidades o instituciones sin ocupar necesariamente posiciones de dirección. Afortunadamente, esa realidad está cambiando.

Cada vez vemos más estudios liderados por mujeres, más profesionales participando en grandes proyectos urbanos y más arquitectas que combinan investigación, diseño y dirección empresarial.

Este cambio no es solo positivo para las mujeres. Es positivo para la arquitectura.

Las ciudades del siglo XXI necesitan miradas diversas para afrontar desafíos complejos como la densidad urbana, el envejecimiento de la población, las nuevas formas de vivienda o la transformación digital de los entornos urbanos.

La arquitectura ya no puede diseñarse desde una única perspectiva.

Imaginar cómo queremos vivir

El liderazgo femenino en arquitectura no debería entenderse como una reivindicación puntual, sino como parte de la evolución natural del sector.

Las mujeres no estamos “entrando” en la arquitectura: siempre hemos estado en ella. Lo que está cambiando es nuestra visibilidad y nuestra capacidad para liderar proyectos, equipos y estudios.

En mi caso, el mayor orgullo no es haber desarrollado proyectos en distintas ciudades europeas ni haber recibido reconocimientos profesionales. Lo más valioso ha sido construir un estudio donde las ideas circulan con libertad, donde el talento se comparte y donde cada proyecto se aborda con pasión y responsabilidad.

Porque la arquitectura no se trata solo de edificios. Se trata de imaginar cómo queremos vivir. Y para diseñar las ciudades del futuro necesitamos todas las miradas posibles.

Artículo escrito por:
Lourdes Treviño Arquitecta y fundadora Freehand Arquitectura