De los objetivos a la rehabilitación real: el reto de transformar la vivienda en alquiler

asval tribuna

Europa ha fijado ambiciosos objetivos de rehabilitación energética, pero la ejecución es un desafío. Proyectos como INSPIRE-US buscan simplificar y agilizar el proceso para transformar viviendas en alquiler.

Europa ha marcado una hoja de ruta muy ambiciosa para transformar energéticamente su parque inmobiliario. Sin embargo, entre fijar objetivos de rehabilitación y conseguir que las obras se ejecuten existe todavía una distancia considerable.

España es un buen ejemplo. Contamos con un parque residencial envejecido y con un enorme potencial de mejora energética. La rehabilitación debe convertirse, por tanto, en uno de los grandes motores de transformación de nuestro sector inmobiliario durante los próximos años. No solo para reducir consumos y emisiones, sino también para mejorar el confort de las viviendas, reducir los costes energéticos de las familias y prolongar la vida útil de nuestros edificios.

El desafío es especialmente importante en el mercado del alquiler. Rehabilitar una vivienda arrendada implica coordinar intereses, inversiones y beneficios entre propietarios e inquilinos y afrontar procesos que todavía resultan excesivamente complejos. Decidir qué actuaciones realizar, conocer su coste, encontrar financiación, acceder a ayudas, gestionar permisos o coordinar a los diferentes profesionales que participan en una obra puede terminar desincentivando una inversión que es beneficiosa para todos.

Precisamente sobre estas barreras quiere actuar LIFE INSPIRE-US, el proyecto europeo coordinado por ASVAL dentro del programa LIFE Clean Energy Transition de la Comisión Europea. El proyecto parte de una premisa: para acelerar la rehabilitación no basta con establecer objetivos; tenemos que facilitar que propietarios y comunidades puedan llevarlos a la práctica.

Una de sus principales herramientas será la creación de una Ventanilla Única —One-Stop Shop— especializada en viviendas en alquiler. Un servicio capaz de acompañar al propietario durante todo el proceso, desde el diagnóstico energético y la identificación de las actuaciones hasta la financiación, ejecución, verificación y seguimiento posterior.

El objetivo es reducir la fragmentación que actualmente caracteriza a muchos procesos de rehabilitación. Frente a un propietario que tiene que acudir de manera independiente a técnicos, administraciones, entidades financieras, empresas constructoras o gestores de ayudas, proponemos un modelo basado en el acompañamiento integral y en un único punto de contacto.

INSPIRE-US permitirá probar este modelo mediante tres pilotos en Madrid: edificios multifamiliares, viviendas de propietarios institucionales y viviendas pertenecientes a pequeños propietarios. La intención es comprobar sobre el terreno qué soluciones funcionan y generar posteriormente un modelo que pueda ser replicable y escalable.

Pero la rehabilitación no debería detenerse en la puerta de cada vivienda. Una intervención puede mejorar el consumo energético y el confort de un hogar; muchas intervenciones coordinadas pueden transformar un edificio y, a mayor escala, contribuir a regenerar barrios enteros.

Esta dimensión urbana y social resulta fundamental. La transición energética del parque residencial debe ser también una oportunidad para mejorar la calidad de nuestras ciudades y garantizar que la transformación de los edificios llegue igualmente a hogares y entornos vulnerables.

El sector de la construcción tiene ante sí una oportunidad extraordinaria. Los próximos años exigirán movilizar inversión, tecnología, nuevos modelos de financiación y capacidad técnica para rehabilitar un volumen creciente de viviendas. Para conseguirlo necesitaremos también colaboración público-privada, seguridad para quienes realizan las inversiones y procedimientos administrativos mucho más sencillos.

La rehabilitación energética no será una realidad porque Europa la establezca como objetivo, sino cuando consigamos que rehabilitar sea técnica, administrativa y económicamente viable.

Ese es, precisamente, el desafío al que proyectos como INSPIRE-US quieren contribuir.

Artículo escrito por:
Helena Beunza Presidenta ASVAL