"Tenemos una ciudad construida que ha envejecido más rápido de lo que hemos sido capaces de rehabilitarla".
La reflexión de José María Gómez, director de Building Envelope de Sika, resume uno de los grandes desafíos del parque residencial español. Miles de edificios construidos durante las décadas de 1960 y 1970 afrontan hoy problemas de eficiencia energética, accesibilidad y envejecimiento constructivo, mientras la velocidad de las actuaciones sigue siendo insuficiente para responder a las necesidades existentes.
Sin embargo, quienes trabajan sobre el terreno coinciden en que el principal obstáculo no siempre está en la tecnología ni en las soluciones constructivas. En muchas ocasiones, el verdadero reto consiste en coordinar intereses, generar confianza y lograr que comunidades enteras participen en procesos de transformación complejos.
Con esa premisa nace el proyecto que Sika y Grupo Ureka desarrollan en el barrio madrileño de Aluche a través de Gestionamos Tu Ciudad (GTC), una iniciativa que busca convertir la rehabilitación energética en una estrategia más amplia de regeneración urbana.
Más allá de la rehabilitación edificio a edificio
Tradicionalmente, buena parte de las actuaciones de rehabilitación se han abordado de forma aislada, comunidad por comunidad e incluso edificio por edificio. Un modelo que, según los impulsores del proyecto, limita el alcance de las intervenciones y dificulta la transformación real de los barrios.
Para Jorge Gómez Benito, responsable de Desarrollo de Negocio y Estrategia de Grupo Ureka, es necesario abandonar la lógica de las actuaciones puntuales para avanzar hacia una planificación integral.
"La rehabilitación debe basarse en un diagnóstico colectivo y un plan estratégico que contemple eficiencia energética, accesibilidad, cohesión social y sostenibilidad urbana, involucrando a vecinos, administraciones y técnicos desde el inicio", explica.
Desde esta perspectiva, el edificio deja de ser la única unidad de intervención. El barrio pasa a convertirse en el verdadero ámbito de actuación.
La diferencia no es menor. Mientras una rehabilitación convencional busca resolver problemas concretos de un inmueble, una estrategia de regeneración urbana analiza cómo esas mejoras afectan al conjunto del entorno, a los espacios públicos, a la accesibilidad, a la convivencia y a la calidad de vida de los residentes.
Cuando el principal desafío no es técnico
Aunque la rehabilitación suele asociarse a cuestiones constructivas, ambos entrevistados coinciden en señalar que muchos proyectos se frenan por razones ajenas a la técnica.
"La falta de consenso, la planificación fragmentada y la financiación insuficiente son algunas de las causas por las que muchos proyectos no alcanzan la escala necesaria", señala Gómez Benito.
En la misma línea, José María Gómez considera que España dispone ya del conocimiento técnico necesario para rehabilitar a escala de barrio.
"Técnicamente estamos preparados. Tenemos fabricantes, proyectistas, constructoras y conocimiento suficiente para hacerlo. La dificultad está más en la gestión que en la solución constructiva", afirma.
Por ello, el modelo impulsado en Aluche sitúa la participación vecinal en el centro del proceso. A través del Punto de Información de Rehabilitación Energética ubicado en la calle Ocaña, vecinos y comunidades reciben asesoramiento técnico, económico y administrativo antes incluso de plantear una actuación concreta.
La filosofía es sencilla: antes de rehabilitar edificios hay que construir confianza.
"La confianza se construye con transparencia, comunicación continua y participación activa", explica Gómez Benito. Para ello, el equipo organiza sesiones informativas, talleres y simulaciones económicas que permiten a los vecinos conocer el alcance real de las actuaciones, los costes previstos y las ayudas disponibles.
La complejidad de intervenir en edificios de los años 60
Si la dimensión social resulta determinante, la técnica no deja de ser un desafío de primer orden.
Gran parte de los edificios de Aluche fueron construidos hace más de medio siglo, bajo criterios muy alejados de las exigencias actuales.
"Normalmente encontramos fachadas con poco o ningún aislamiento, puentes térmicos muy marcados, carpinterías sustituidas de forma desigual, terrazas cerradas por los propios vecinos y cubiertas con necesidades de impermeabilización", explica José María Gómez.
A ello se suma la dificultad de intervenir sobre edificios habitados y con décadas de modificaciones acumuladas.
"En rehabilitación trabajamos sobre un edificio con historia. Hay patologías, limitaciones geométricas, intervenciones previas y vecinos viviendo dentro. Por eso exige más diagnóstico, más flexibilidad y mucho más control del detalle", señala.
Según el director de Building Envelope de Sika, una de las claves está en combinar soluciones repetibles con la adaptación a cada caso concreto.
"Podemos estandarizar criterios y familias de soluciones, pero cada edificio requiere ajustes específicos. Escalar la rehabilitación no significa tratar todos los inmuebles como si fueran iguales".
La envolvente como primer paso hacia la descarbonización
En el plano técnico, la mejora de la envolvente térmica constituye uno de los pilares de la estrategia planteada en Aluche.
Para Sika, la reducción de la demanda energética debe preceder a cualquier otra medida de eficiencia.
"La primera gran palanca sigue siendo la envolvente. Antes de hablar de instalaciones más eficientes hay que reducir la demanda energética del edificio", afirma Gómez.
La rehabilitación energética se plantea así como una secuencia lógica: mejorar fachadas y cubiertas, corregir puentes térmicos y problemas de estanqueidad, optimizar instalaciones y, posteriormente, incorporar energías renovables o comunidades energéticas cuando resulte viable.
Este enfoque busca no solo reducir emisiones, sino también mejorar el confort interior, prolongar la vida útil de los edificios y aumentar su resiliencia frente a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes.
Dentro de Aluche: la colonia de Puerto Chico como ámbito de actuación
Dentro del propio barrio de Aluche, la colonia de Puerto Chico —formada por 186 bloques residenciales— se ha convertido en uno de los ámbitos donde el modelo empieza a tomar forma operativa.
La implicación de la asociación vecinal es uno de los elementos clave del proceso, facilitando la difusión de información entre los residentes y contribuyendo a generar un marco de confianza para avanzar en futuras actuaciones de rehabilitación.
Tanto Grupo Ureka como Sika trabajan junto a esta estructura vecinal bajo la filosofía de Gestionamos Tu Ciudad (GTC), que plantea la regeneración urbana como un proceso colectivo en el que la participación de la comunidad resulta tan determinante como las soluciones técnicas o la financiación.
En este contexto, la experiencia de Puerto Chico se integra en la estrategia global del barrio de Aluche, que busca abordar la rehabilitación desde una visión coordinada, combinando eficiencia energética, accesibilidad, mejora del entorno urbano y cohesión social.
Un proyecto colectivo
Más allá de las soluciones técnicas o de los mecanismos de financiación, ambos coinciden en que la regeneración urbana solo puede entenderse como un proyecto compartido.
"La participación vecinal y la planificación integral son decisivas. Sin ellas, la rehabilitación pierde eficacia y genera frustración", resume Jorge Gómez Benito.
José María Gómez va un paso más allá: "La rehabilitación urbana no se gana solo con buenos productos ni con buenos proyectos técnicos. Se gana generando confianza".
Con una presencia prevista durante al menos cinco años en Aluche, el proyecto pretende demostrar que la transformación del parque residencial puede abordarse desde una perspectiva más amplia, donde edificios, vecinos, administraciones y empresas trabajen bajo una misma estrategia.
Porque, en última instancia, la regeneración urbana empieza mucho antes de que lleguen los andamios.
Artículo escrito por:
Patricia Ordiz
Redactora
Ecoconstrucción