En los paisajes rurales del mediterráneo mallorquín, los muros de marés han resistido durante siglos al viento, al sol y a la sal del mar. Tras años en desuso, gracias a la construcción industrializada en madera, estos muros antiguos pueden recuperar una segunda vida sin perder su esencia.
Cada vez son más los proyectos en los que ARQUIMA interviene en entornos rurales, donde la rehabilitación no busca sólo conservar, sino re-habitar con criterios contemporáneos: confort térmico, eficiencia energética, salubridad y respeto por la historia del lugar.
Y es algo que la empresa lleva trabajando en todo el territorio español, donde la rehabilitación del parque edificatorio se ha convertido en uno de los mayores desafíos del sector. La combinación de envejecimiento del stock inmobiliario, aumento de la demanda habitacional y nuevas exigencias medioambientales está impulsando la búsqueda de soluciones constructivas más rápidas, eficientes y sostenibles para llevar a cabo rehabilitaciones de preexistencias para darles una segunda vida.
Una nueva oportunidad para crear hogares con una envolvente industrializada en madera que, del mismo modo que ocurre en obra nueva, alcanza niveles de confort y eficiencia compatibles con el estándar Passivhaus. La madera y los materiales naturales bio-compatibles que la acompañan representan una forma avanzada de entender la arquitectura, en la que la tecnología, la tradición y la salud se combinan para regenerar el sector de la construcción de manera sostenible.La rehabilitación del parque edificatorio no debería entenderse sin materiales que combinen alto rendimiento, salud ambiental y baja huella de carbono. Frente a los sistemas convencionales (poliestirenos y sintéticos), se tendrían que elegir alternativas naturales que permiten interiores que transpiren y que no emitan compuestos tóxicos que puedan enfermar a los usuarios.
En este nuevo proyecto en Mallorca, diseñado por Assumpció Carrió y fabricado por ARQUIMA, la filosofía parte de una idea sencilla: rehabilitar es construir de nuevo, pero con memoria.
Pensando en el ciclo de vida de los materiales y su impacto ambiental, no podemos dejar de incidir en que el material más sostenible es el que no se usa. Por eso el proyecto conserva intacta una estructura de muros de carga que sirve como espacio de acceso a la casa, presidido por una escalera vista que une los dos niveles interiores. En planta baja se encuentra una primera sala de estar, un lavabo y una despensa. En planta primera dos habitaciones con sus respectivos baños. Al cuerpo preexistente se anexa la nueva edificación, una ampliación en madera cuyo programa consta de un amplio estar-comedor- cocina, conformado como zona de día, conectado a un apéndice que funciona como zona de noche, con tres habitaciones y tres cuartos de baño.
Este nuevo hogar mediterráneo de 300 m2 utiliza los muros de piedra como reguladores de la temperatura interior. Su inercia y buena orientación mantienen la casa aislada en invierno y fresca en verano. La fachada norte, parte de la ampliación, se trabaja con estructura de madera, con un gran nivel de aislamiento térmico y una hermeticidad muy cuidada para controlar las infiltraciones. Se aísla la solera aprovechando un sistema de climatización por suelo radiante, se reconstruyen el forjado intermedio y la cubierta también con entramado ligero y se instalan carpinterías con certificación Passivhaus. En la fachada sur se proyecta una pérgola que, junto a las contraventanas de madera, garantizan el buen control solar.
Mediante este proyecto ARQUIMA demuestra que el entramado ligero de madera permite trabajar con gran libertad, adaptándose a geometrías irregulares y conservando las existencias originales. Además, al tratarse de un sistema industrializado y en seco, permite una ampliación del conjunto reduciendo drásticamente el impacto de la obra en el territorio
Artículo escrito por:
Stefano Carlo Ascione
Passivhaus Designer y responsable de Marketing
Arquima