SEDA-PAPERERA: Un nuevo modelo de regeneración urbana y transición ecológica metropolitana

METROVACESA

La transformación de las ciudades contemporáneas exige respuestas capaces de abordar simultáneamente el acceso a la vivienda, la emergencia climática y la cohesión social. En este contexto, el proyecto Seda-Paperera se posiciona como un caso de referencia en el urbanismo europeo por su capacidad de convertir un ámbito industrial obsoleto en un modelo de ciudad sostenible, inclusiva y resiliente.

Impulsado por el Ayuntamiento de El Prat de Llobregat y promovido por la Asociación de Propietarios del ámbito Estación, Seda y Paperera —presidida por Metrovacesa—, el proyecto ha sido reconocido en 2025 con el Premio al Mejor Desarrollo Urbanístico en los Premios ASPRIMA–SIMA y el Premio BREEAM® Urbanismo. Estos galardones han destacado tanto sus exigentes estándares ambientales como la coherencia de su modelo urbano, capaz de integrar territorio, infraestructuras y comunidad desde una lógica regenerativa.

 

Un enclave estratégico para una nueva centralidad metropolitana

El ámbito del MPGM Estació – Seda – Urgoiti – Paperera se sitúa en una posición privilegiada dentro del área metropolitana de Barcelona. Su proximidad al aeropuerto, la estación de Sants y los principales corredores lo convierten en un nodo estratégico para la movilidad y la actividad económica.

Esta localización ha sido identificada en el Plan Director Urbanístico Metropolitano como uno de los nuevos espacios de centralidad, llamados a desempeñar un papel clave en la reconfiguración territorial. Lejos de plantearse como un crecimiento periférico convencional, Seda-Paperera se concibe como una operación de “hacer ciudad sobre la ciudad”, reutilizando suelos industriales en desuso para generar un tejido urbano conectado y eficiente.

El proyecto abarca 41,9 hectáreas y supone una de las mayores operaciones de regeneración del entorno metropolitano. Sobre antiguos terrenos industriales se plantea un nuevo barrio que integra vivienda, actividad económica, espacio público y naturaleza.

La intervención responde a una lógica clara: transformar un espacio fragmentado en un sistema urbano cohesionado donde movilidad, paisaje y edificación se integran en un modelo unitario, redefiniendo el papel de estos suelos como un nuevo polo de vida urbana.

 

Vivienda y movilidad: los pilares del modelo urbano

Uno de los principales pilares del proyecto es su contribución al acceso a la vivienda en un contexto tensionado. El planeamiento prevé más de 5.700 viviendas, de las cuales más del 40 % serán de protección oficial y un 20 % destinadas a alquiler asequible público. Este equilibrio permite avanzar hacia un modelo más equitativo, evitando la segregación urbana y garantizando diversidad social.

El proyecto introduce además flexibilidad tipológica para adaptarse a distintos modelos de convivencia y necesidades cambiantes.

El desarrollo incluye 31.900 m² de equipamientos, plazas y ejes comerciales que fomentan la economía local. La planificación prioriza la movilidad sostenible con calles de baja velocidad, itinerarios peatonales y ciclistas y conexión con transporte público.

Desde el punto de vista urbanístico, se apuesta por supermanzanas peatonales con tráfico relegado a viarios perimetrales, priorizando la movilidad activa y reduciendo la dependencia del vehículo privado. La proximidad organiza el barrio: equipamientos, comercio y servicios se distribuyen para favorecer desplazamientos cortos y la vida de barrio.

Además, el desarrollo se articula en torno a un nodo intermodal que integra ferrocarril, metro y autobuses, reforzando la conectividad metropolitana.

 

Infraestructura verde y resiliencia climática

Uno de los elementos más innovadores es la concepción del espacio libre como infraestructura verde, mediante una red continua de parques, corredores ecológicos y áreas productivas conectadas funcional y ecológicamente.

Este sistema estructura el barrio y actúa como soporte ambiental y social, mejorando la calidad del aire, reduciendo el efecto isla de calor y fomentando la biodiversidad.

Destaca el gran eje verde que atraviesa el barrio y conecta parques urbanos y equipamientos con el río Llobregat e integra praderas húmedas y vegetación de ribera, configurando un parque lineal que permite gestionar el ciclo hídrico de forma natural.

En el ámbito energético, el proyecto apuesta por la descarbonización mediante soluciones innovadoras como una pérgola fotovoltaica de aproximadamente un kilómetro sobre la Gran Vía.

Esta infraestructura genera energía renovable y contribuye a una comunidad energética local, favoreciendo el autoconsumo y la eficiencia. A ello se suman estrategias de eficiencia en la edificación, industrialización y optimización de recursos.

En cuanto a la gestión sostenible del agua se basa en sistemas de drenaje urbano que favorecen la infiltración y retención, reduciendo el riesgo de inundación, mejorando el microclima y contribuyendo a la recarga de acuíferos.

La integración de estos sistemas refuerza un urbanismo que no solo minimiza impactos, sino que genera valor ambiental.

 

Gobernanza, seguimiento y capacidad de adaptación

Más allá de su configuración física, el proyecto incorpora una dimensión clave vinculada a su modelo de gestión y gobernanza. Seda-Paperera no solo destaca por su planteamiento urbano, sino también por el modelo de colaboración público-privada que lo impulsa, permitiendo alinear intereses y garantizar la viabilidad a largo plazo. La coordinación entre administraciones, propietarios y agentes técnicos ha sido determinante para construir una visión compartida y avanzar con seguridad en un contexto de creciente complejidad normativa y ambiental.

El desarrollo incorpora además herramientas avanzadas de planificación y seguimiento que permiten evaluar de forma continua el cumplimiento de sus objetivos. La aplicación de estándares como BREEAM® Urbanismo no se limita a una certificación inicial, sino que introduce una lógica de mejora continua basada en indicadores medibles en ámbitos como energía, agua, movilidad o calidad del espacio público.

De este modo, Seda-Paperera no solo propone una nueva pieza urbana, sino un marco de actuación aplicable a futuras intervenciones de regeneración metropolitana desde una lógica integrada, rigurosa y orientada a resultados.

 

Un modelo que redefine cómo hacer ciudad

Seda-Paperera cuenta con planeamiento aprobado y se encuentra en fase de proyecto de urbanización, reflejando un proceso riguroso apoyado en herramientas como la certificación BREEAM® Urbanismo, que evalúa su impacto ambiental, social y económico.

Los reconocimientos obtenidos refuerzan su potencial como modelo replicable. El proyecto demuestra que es posible abordar la transformación urbana desde una perspectiva integral, donde la sostenibilidad actúa como eje estructural.

La combinación de regeneración de suelos industriales, vivienda asequible, infraestructura verde, movilidad sostenible y transición energética configura un modelo coherente y medible.

En un momento en que las ciudades deben reinventarse, proyectos como este evidencian el papel del urbanismo como herramienta clave para construir entornos más habitables, resilientes e inclusivos.

No se trata únicamente de desarrollar nuevos barrios, sino de impulsar un cambio de paradigma en la forma de hacer ciudad.

Artículo escrito por:
Miguel Díaz Batanero Director de Suelo Metrovacesa