Hablamos con Arancha Caballero, CEO de Nuadda Translations, presidenta de ANETI (Asociación Nacional de Empresas de Traducción e Interpretación) y miembro del comité técnico de UNE, para analizar cómo el lenguaje claro y la comunicación multilingüe están redefiniendo la forma de construir en un entorno cada vez más complejo.
En un sector cada vez más internacionalizado, ¿qué papel juega hoy la comunicación multilingüe en la eficiencia de un proyecto de construcción?
Es un factor clave. Cuando intervienen equipos, proveedores y clientes de distintos países, una documentación clara y bien traducida evita errores, agiliza la coordinación y mejora la ejecución. La comunicación multilingüe es una palanca de eficiencia y competitividad
¿Hasta qué punto sigue infravalorándose el impacto de la comunicación técnica en obra frente a otros factores como materiales, plazos o costes?
Todavía mucho. Se habla mucho de materiales, plazos y costes, pero menos de cómo la documentación condiciona todo eso. Muchas ingenierías pierden competitividad por documentación poco clara o inconsistente. Cuando las instrucciones no están bien redactadas o alineadas, aumenta el retrabajo, lo cual baja la eficiencia.
¿Puedes compartir ejemplos de cómo un problema de interpretación o traducción puede derivar en riesgos reales en seguridad o ejecución?
Una instrucción mal traducida en un manual de maquinaria, un procedimiento de seguridad poco claro o una ficha técnica ambigua pueden provocar errores de ejecución, retrasos o incluso riesgos para las personas. En obra, una mala interpretación puede tener consecuencias fatales.
En entornos con equipos multiculturales, ¿qué errores son más frecuentes en la comunicación diaria de obra?
El más habitual es dar por hecho que todos entienden lo mismo. En contextos multiculturales no basta con compartir un idioma: hay que asegurarse la comprensión real. También son frecuentes los mensajes improvisados, poco estructurados o demasiado rápidos, especialmente en entornos de presión.
¿Cómo influye el lenguaje claro en la comprensión de documentación técnica, manuales de prevención o procedimientos de trabajo?
Influye directamente. El lenguaje claro no simplifica el contenido técnico, sino que lo hace más útil, más comprensible y más seguro. Una documentación bien redactada reduce dudas, mejora el cumplimiento y convierte los documentos en herramientas de trabajo, no en simples requisitos formales.
¿De qué manera la comunicación impacta en la reducción de errores, retrabajos y, por tanto, en la sostenibilidad del proyecto?
De forma directa. Cada error causado por una mala interpretación genera retrabajos, consumo extra de materiales, más tiempo y más coste. Por eso comunicar mejor también es una forma de construir de manera más sostenible: reduce desperdicios y mejora la eficiencia del proyecto.
¿Cómo se está incorporando la accesibilidad del lenguaje en el marco de los criterios ESG y la gobernanza empresarial?
Cada vez más empresas entienden que una buena gobernanza también implica comunicar de forma clara, trazable y comprensible. La accesibilidad del lenguaje mejora la transparencia, reduce riesgos y facilita que toda la organización trabaje con más coherencia. Desde el punto de vista del lector, apelamos al derecho a comprender.
¿La digitalización del sector ha mejorado la comprensión documental o ha incrementado la complejidad y el volumen de información?
Ha hecho ambas cosas. La digitalización facilita el acceso y la trazabilidad, pero también multiplica el volumen documental. Si no hay criterios claros de redacción, revisión y traducción, la tecnología puede amplificar la confusión en lugar de resolverla.
Desde tu experiencia en UNE, ¿estamos avanzando hacia normativas y estándares más claros y accesibles o todavía queda recorrido?
Se está avanzando, pero aún queda camino. De hecho, no había comité de lenguaje claro español hasta hace un par de años, a pesar de que ISO internacional está trabajando en la Parte 4 de la norma de lenguaje claro, la la que permitirá a las organizaciones certificar su uso sistemático de un lenguaje claro. La claridad debería considerarse parte de la calidad técnica de cualquier norma o procedimiento. En lugar de restarle precisión, la refuerza y facilita su aplicación correcta.
¿Qué deberían cambiar las empresas constructoras en la gestión de su documentación y comunicación interna para ser más eficientes?
Lo primero es dejar de ver la documentación como un trámite y empezar a tratarla como un activo estratégico. Eso implica redactar mejor, traducir con criterio profesional, unificar terminología y revisar la consistencia de los documentos.
Y, además, apostar por formación específica en comunicación e idiomas para puestos concretos. No necesita lo mismo un jefe de obra que un técnico de PRL, un comprador o un project manager. Cuando la formación se adapta a la función real de cada perfil, mejora la coordinación y aumenta la competitividad.