Gema Travería (Directora de la feria en REBUILD)

"Quien viene a REBUILD se lleva conocimiento, una actualización de lo que está sucediendo en el sector e innovación."

Gema Travería, Directora de la feria (REBUILD).

Con motivo de REBUILD 2026, la gran cita de la edificación industrializada, digital y sostenible en España, hablamos con Gema Travería, directora del evento, para analizar el momento clave que vive el sector. Desde la necesidad urgente de acelerar la construcción de vivienda hasta los retos de la digitalización, la financiación y la falta de talento, Travería repasa cómo la industrialización está pasando de promesa a realidad, y qué papel juega REBUILD como motor de esta transformación que marcará el futuro de la edificación.

REBUILD se ha consolidado como la gran cita de la edificación industrializada en España. ¿En qué momento dirías que está ahora mismo el sector y qué papel juega la feria en esta transformación?

El sector está en un momento de cambio, un cambio que ya es visible. Es decir, hace cuatro años ya hablábamos de la industrialización, pero aún no estaba implementada. Ahora hay una conciencia y sobre todo hay una necesidad. Cuando hay necesidad es cuando se acelera el cambio. Esta necesidad es visible porque todos conocemos que uno de los grandes problemas que existe es la falta de vivienda, por tanto, hay más demanda que oferta y lo que se tiene que hacer es construir de forma más rápida. La industrialización es una solución. 

Entonces, estamos en ese momento en el cual ya hay un despegue de la construcción industrializada, y además tenemos unas directrices de la directiva europea con unos objetivos cada vez más cercanos, y por tanto, tenemos que adaptar la industria a lograr estos objetivos. Para 2050, no podemos olvidar que el sector debe ser de cero emisiones 


La industrialización se presenta como una de las grandes soluciones a los retos actuales de la vivienda. ¿Qué frenos reales siguen existiendo para su implantación masiva en España?

Primero es una concienciación del sector. Llevamos muchos años construyendo de forma tradicional, y es evidente que la industrialización supone un cambio. Entonces, un proceso así siempre lleva un tiempo. Esto es un tema ya más de cultura del sector, pero luego hay otros temas. Por ejemplo, primero, toda la parte de financiación y regulación es importante y tiene que haber cambios porque no se puede considerar la construcción industrializada de la misma manera que se ha considerado la construcción tradicional. Por tanto, ahí ya hay unos cambios de normativas y también unos cambios en la financiación por parte de los proveedores de capital para poder llevar adelante estos proyectos.

Además, hay un otro factor importante y es que existe una carga fuerte a nivel logístico, de transporte de las partes o el total de las viviendas. La industria que teníamos hasta ahora tenía una capacidad que ahora es pequeña para abastecer todo el crecimiento de demanda actual. Esas empresas tienen que estar muy seguras de que van a tener una demanda alta y continua para invertir en hacer crecer la empresa y dar más capacidad. Por eso, el PERTE que presentó el Gobierno el año pasado en REBUILD iba en esta dirección: ayudar a estas pequeñas empresas para poder dar más capacidad al sector. 


¿Crees que el sector de la construcción está perdiendo el miedo a la digitalización o aún existe una brecha importante?

Yo no diría miedo, es simplemente salir de la zona de confort. Es decir, yo llevo haciendo las cosas de una determinada manera durante un tiempo y ahora tengo que aplicar un cambio, y este cambio supone un aprendizaje y aparte también una inversión, entonces todo lo que conlleve un cambio y una inversión toma su tiempo. Pero es inevitable, en todos los sectores está habiendo una digitalización. Hay empresas que han avanzado más porque tienen más recursos y empresas más pequeñas, tipo pymes, que están más reacias, pero también por un tema de presupuesto.


La industrialización también está abriendo nuevas formas de trabajar. Uno de los grandes problemas del sector es la escasez de mano de obra, ¿qué aporta REBUILD a los jóvenes que quieran trabajar en el sector?

Llevamos ya dos ediciones trabajando con una entidad que ha nacido de la iniciativa de profesores de formación profesional de edificación y obra civil que se han unido en una red llamada EyOCNet. Nos pidieron si podíamos darles soporte, apoyar la iniciativa y desde el principio hemos estado ahí. 

Para esta edición, hemos organizado unos tours para los estudiantes. El último día acceden al recinto acompañados por sus tutores y tienen un recorrido a través de las diferentes empresas participantes que les explican cuáles son los puestos que tienen ahora y qué necesidades tienen a nivel de perfil profesional. 

De esta forma, las empresas les hacen llegar qué necesidades tiene la industria y a su vez, los estudiantes aportan lo que están aprendiendo y ayuda a que estos ciclos se adapten mejor a estos cambios.

Por la tarde, en los auditorios, montamos unas sesiones con constructoras, promotoras y diferentes empresas que les explicarán cuáles son sus necesidades de talento.


¿Qué diferencia a REBUILD de otras ferias del sector de la construcción, tanto a nivel nacional como internacional?

Hay varias diferencias. Una de ellas es nuestro formato innovador. Hemos innovado en el sector de los eventos, a las empresas no solo les ofrecemos un espacio por metros cuadrados. Así que yo diría que nos diferenciamos en dos enfoques: en la experiencia del expositor y la experiencia del visitante. 

Respecto al expositor, no solo les ofrecemos el espacio de metros cuadrados, sino que lo que nos interesa es que también generen oportunidades de negocio. Por tanto, tienen la posibilidad de tener, evidentemente, un espacio físico, pero además tienen la oportunidad de participar en los programas de los congresos para compartir sus conocimientos, darse visibilidad y, además les damos un recinto de networking para que puedan establecer contacto y oportunidades de negocio con todo tipo de profesionales del sector.

Y respecto al visitante, segmentamos el visitante, les damos una agenda de contenido en función de los distintos perfiles profesionales, pero, además, el visitante que viene a REBUILD es un decisor de compra. El contacto que se genere es muy probable que genere negocio. Los visitantes buscan un socio para su proyecto, por tanto, es un espacio muy profesional.

Quien viene a REBUILD se lleva conocimiento, una actualización de lo que está sucediendo en el sector e innovación.


Si miramos a cinco o diez años vista, ¿cómo imaginas el sector de la edificación si esta transformación se consolida?

Lo primero que veo es una circularidad, es decir, una economía circular implantada en el sector. La idea es que cuando acabe la vida útil de un edificio, pues estos materiales o estas partes industrializadas se puedan volver a utilizar. Empezaremos a construir únicamente con materiales que se puedan reciclar, reutilizaremos los módulos. También, por supuesto, trabajando todos los profesionales de forma colaborativa de la mano de la digitalización y metodologías BIM.
 


Y a nivel personal, como directora de REBUILD, ¿qué te gustaría que el sector recordara de esta etapa de cambio?

Lo que recordarán es como se hacía antes. Dirán: “qué suerte que hemos optimizado los procesos”. Creo que será importante ser conscientes de que nos hemos adaptado de maravilla a los cambios de la sociedad y estamos trabajando de una forma más rápida y, sobre todo, eficiente.