Gregorio Díaz Están (Presidente en Colegio Oficial de Aparejadores y Arquiectos Técnicos de Madrid)

". Industrializar no es nuevo, siempre se han colocado elementos prefabricados desde vigas, losas, ventanas o puertas cada vez más estandarizados, lo que ha cambiado es la capacidad de la industria para fabricar elementos más voluminosos y con más elementos incorporados, así como los medios técnicos de transporte y de colocación. "

Gregorio Díaz Están, Presidente (Colegio Oficial de Aparejadores y Arquiectos Técnicos de Madrid).

La construcción industrializada ha dejado de ser una cuestión experimental para ocupar un espacio cada vez más relevante en la transformación del sector. En un contexto marcado por la falta de mano de obra cualificada, el aumento de los costes y la necesidad de incrementar la oferta de vivienda, la industrialización se plantea como una de las vías para mejorar la productividad y reducir los plazos de ejecución. El nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 incorpora por primera vez medidas específicas para impulsar procesos de industrialización avanzada en la construcción de viviendas, mientras el debate sobre cómo aumentar la oferta de vivienda asequible mantiene al sector ante uno de sus principales retos. En este contexto, el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid (COAATM) organiza del 13 al 16 de octubre el SIM 2026, la Semana de la Industrialización de Madrid, bajo los ejes Pensar, Fabricar, Investigar y Aplicar. Hablamos con su presidente, Gregorio Díaz

SIM 2026 llega en un momento en el que la industrialización está adquiriendo un protagonismo creciente en el sector. ¿En qué punto se encuentra realmente la construcción industrializada en España? ¿Estamos ante una transformación ya consolidada o todavía en una fase de transición?

Creo que lo primero que tenemos que hacer es aclarar que hablamos de Edificación industrializada, para evitar caer en la idea de que se trata de poner edificios completos para habitar, como si fuera un coche que sale de la cadena de montaje. El edificio se ejecuta sobre un determinado solar, con un desarrollo urbanístico concreto, y sobre un terreno con sus características geométricas y topográficas determinadas 

Debemos hablar de edificación con algún grado de industrialización (estructura, fachadas, baños, o módulos). Eso es lo que se está desarrollando actualmente, salvo algún ejemplo modular, y las estadísticas nos dicen que estamos en un 2- 3% de edificios con algún grado de industrialización. Son unas 5.000 viviendas año, lo que denota que estamos en una fase de transición a la que todavía le queda un periodo largo para consolidarse. La Edificación Industrializada requiere un cambio en la manera de concebir los proyectos, la gestión de los proyectos y la obra


Uno de los argumentos asociados a la industrialización es que puede mejorar la productividad, reducir plazos y optimizar costes. ¿Hasta qué punto se están cumpliendo ya estas expectativas en proyectos reales? ¿Dónde están todavía las principales limitaciones?

Efectivamente, el objetivo es reducir plazos, usar menos mano de obra en el edificio en construcción, mejorar plazos, optimizar costes y tener una calidad más homogénea, entre otras cosas. Todo esto está ligado al grado de industrialización que apliquemos a un edificio. (estructura, fachada, baños, etc.)

La optimización de costes, hoy por hoy, se produce fundamentalmente por la optimización de plazos, que permite menos gastos generales, personal en obra, etc. Y hay que contar que una mejora de plazos permite que el activo se rentabilice antes.


España afronta un problema de oferta de vivienda, especialmente en las zonas donde existe una mayor presión de demanda. ¿Puede la industrialización contribuir de forma significativa a aumentar el ritmo de construcción o existen otros cuellos de botella que seguirían condicionando esa capacidad?

En el problema de la vivienda intervienen muchos factores. El principal es que se tarda mucho más en generar suelo finalista, licencias, etc. que en edificar. Es algo que está desproporcionado, hay desarrollos que tardan mas de 20 años para tener suelo finalista y un año en licencias, mientras que la construcción suele estar entre 18 y 24 meses, a los cuales dependiendo del grado de industrialización podríamos reducir el plazo entre un 20% y un 40%.


Que una vivienda pueda construirse más rápido o con procesos más eficientes no significa necesariamente que vaya a llegar al mercado a un precio más asequible. ¿Qué condiciones tendrían que darse para que las ganancias de productividad de la industrialización se trasladaran realmente al coste final de la vivienda?

El menor coste se produce por eficiencia. Si recortamos el plazo entre un 20% y un 40% implica un menor tiempo de gastos generales para la constructora y para el promotor. La entrada en carga del activo debería traducirse directamente en el precio final, pero hay otros costes más importantes para la vivienda asequible como son los del suelo, impuestos, financiación, etc. que deberían revisarse.


El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 incorpora incentivos específicos para la edificación industrializada avanzada. ¿Qué debería cambiar ahora en el sector —en materia de planificación, diseño, normativa, financiación o capacidad industrial— para que ese impulso se traduzca en una implantación a mayor escala?

Con estos procesos la obra empieza en fase de proyecto y todos los agentes que intervienen deben estar junto con el arquitecto en la redacción del proyecto. En este sentido el Arquitecto técnico director de ejecución debe incorporarse de pleno en esta fase de proyecto, así como la constructora y los industriales bien con la figura de proyecto colaborativo u otras soluciones mixtas.

La normativa debe ser especifica para los distintos grados de industrialización. En cuanto a la financiación, el principal escollo es que hay elementos que se empiezan a fabricar unos 6 meses antes de su puesta en obra y los bancos son reacios a financiar dando disposición al préstamo promotor. Este peso lo tendría que soportar el industrial, para lo que necesitamos mas industriales que garanticen el suministro. Las promotoras y constructoras calibran qué les puede suponer que un industrial no cumpla, porque es difícil de sustituir.


Industrializar no consiste únicamente en fabricar componentes fuera de la obra. Implica modificar la forma de diseñar, planificar, coordinar y ejecutar los proyectos. ¿Está preparado el sector profesional para asumir ese cambio? ¿Qué nuevas competencias van a ser necesarias para los arquitectos técnicos?

El sector profesional esta cada vez mas preparado y es capaz de asumir el reto. Industrializar no es nuevo, siempre se han colocado elementos prefabricados desde vigas, losas, ventanas o puertas cada vez más estandarizados, lo que ha cambiado es la capacidad de la industria para fabricar elementos más voluminosos y con más elementos incorporados, así como los medios técnicos de transporte y de colocación. 

En el caso de la Arquitectura técnica no cambian nuestras competencias, nos adaptamos a las nuevas técnicas y productos permanentemente. Me gusta poner un ejemplo que todos entendemos: un cirujano antes hacía cirugía invasiva, pero ahora la técnica y la evolución le ha dado herramientas para hacerlo con nuevas cirugías no invasivas, incluso con robots, o la fabricación de prótesis. El profesional es el mismo, pero se ha adaptado a las nuevas técnicas. En el caso de los Arquitectos y Arquitectos técnicos lo hacemos de la misma manera.


Para terminar, ¿qué tendría que cambiar en la construcción española dentro de cinco años para que podamos decir que la industrialización ha dejado de ser una promesa y se ha convertido realmente en una nueva forma de construir?

La edificación industrializada ya es una nueva forma de construir, el reto es escalarla y que pasemos de ese 2%-3% a cifras parecidas a otros países europeos. De 7% al 10% como primer paso, y seguir avanzando.

Necesitamos avanzar en normativa, en más industriales con capacidad técnica y financiera, dando confianza a promotores y constructores para que se inclinen por esta opción. La falta de mano de obra ayudará a que cada vez se opte más por esta opción.