Javier Tobías  (Responsable de políticas en ECODES)

"Las ratios de rehabilitación de viviendas aumentan, pero los índices de pobreza energética se mantienen estables, e incluso aumentan. Necesitamos aumentar aún más el ritmo de rehabilitación para llegar a los objetivos de descarbonización de cara a 2030, 2040 y 2050, pero, sobre todo, necesitamos que estas rehabilitaciones beneficien a quienes viven en las casas que están en peor estado"

Javier Tobías , Responsable de políticas (ECODES).

Javier Tobías, de ECODES, habla sobre el Balance 2025 y las previsiones 2026, resaltando la importancia de las políticas para abordar los desafíos ambientales y sociales. Destaca la necesidad de estrategias sostenibles y la participación de diversos actores en la implementación de medidas efectivas.

Balance 2025

En 2021 la Comisión Europea publicó el parquet “Objetivo 55”. Este paquete busca que las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea fueran un 55% menores  en 2030 que las de 1990. Este paquete ha traído consigo distintas medidas, reglamentos y directivas que han ido aprobándose entre 2023 y 2024, muchas de ellas centradas en aspectos energéticos y relacionados con la edificación y la pobreza energética.

Durante 2025 se ha lanzado el proceso de redacción de muchas de las trasposiciones de estas directivas, las cuales son esenciales para lograr llevar a cabo la ola de rehabilitaciones equitativa que buscamos desde la Alianza por la rehabilitación de viviendas sin dejar a nadie atrás. Dos planes vinculados a estas directivas que debemos destacar son el Plan Social para el Clima y el Plan Nacional de Renovación de Edificios. No solo se han lanzado estos procesos, sino que su redacción ha coincidido con la de otros dos documentos de especial relevancia: la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2026 - 2030 y el Plan Estatal de Vivienda 2026 - 2030.

Los hitos más destacables de la Alianza durante este año están estrechamente ligados a estos procesos. Desde la Alianza hemos podido colaborar estrechamente con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en el diseño y facilitación de los procesos participativos del Plan Social para el Clima y la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética. Esto nos ha permitido llevar las voces de la sociedad civil y de los hogares en situación de vulnerabilidad a estos procesos normativos, avanzando mediante la proposición de acciones concretas hacia planes y programas que solventen las distintas barreras que dificultan que estos hogares puedan rehabilitar las casas en las que viven. Planes y programas que centren los esfuerzos en las zonas urbanas y rurales con mayores índices de vulnerabilidad, que implementen salvaguardas sociales para evitar que la Ola de Rehabilitaciones lleve a una Ola de Desahucios por Rehabilitación, que pongan en marcha equipos multidisciplinares y proactivos que hagan trabajo en el terreno para movilizar a la población hacia la rehabilitación, que faciliten que los hogares en situación de vulnerabilidad formen parte de las comunidades energéticas existentes y que se desarrollen, y que descarbonicen los sistemas de climatización y ACS de estos mismos hogares. 

A su vez, las propuestas de estos procesos se han usado en la redacción del Plan Nacional de Renovación de Edificios, por lo que también han nutrido estas medidas. Ya se han publicado borradores de muchos de estos planes y estrategias y vemos como muchas de las propuestas que surgieron de estos procesos se han incorporado, si bien no con el nivel de detalle y ambición que nos hubiese gustado.


 


Previsiones 2026

De cara a 2026, todos estos documentos, y en particular sus aspectos vinculados a la rehabilitación de viviendas deberán aterrizarse en las distintas comunidades autónomas, que son quienes tienen las competencias al respecto, y deberán ser ejecutados al nivel local, donde todas estas políticas acaban materializándose. Durante este próximo año debemos colaborar con todos los gobiernos autonómicos y locales que nos abran sus puertas para lograr que estas mismas reivindicaciones se transformen en norma y que los aspectos que vemos que aún dificultan que quienes más lo necesita pueda rehabilitar su vivienda se superen.

Vemos como las ratios de rehabilitación de viviendas aumentan, pero los índices de pobreza energética se mantienen estables, e incluso aumentan. Necesitamos aumentar aún más el ritmo de rehabilitación para llegar a los objetivos de descarbonización de cara a 2030, 2040 y 2050, pero, sobre todo, necesitamos que estas rehabilitaciones beneficien a quienes viven en las casas que están en peor estado y se cierre, aunque sea un poco, la brecha que aún existe en cuanto a condiciones de vida entre las distintas clases sociales.