José Alberto Carrasco  (Director general de Infraestructuras y Edificación  en Lantania)

"2025 ha sido un año dinámico para la construcción. La producción crece y muchas de las transformaciones comienzan a asentarse, sentando las bases para un 2026 que se perfila como un año de impulso y decisiones estratégicas. Desde la obra civil hasta la edificación e industria, el sector encara nuevos retos en sostenibilidad, digitalización y capital humano, marcando un camino hacia un modelo más inteligente y resiliente"

José Alberto Carrasco , Director general de Infraestructuras y Edificación (Lantania).

José Alberto Carrasco de Lantania, Director General de Infraestructuras y Edificación, presenta el balance de 2025 y previsiones para 2026 en una entrevista. Destaca los logros alcanzados y los retos futuros, resaltando el enfoque en la sostenibilidad y la innovación. Discute los proyectos clave y la visión a largo plazo de la empresa, proyectando un crecimiento continuo.

Balance 2025

En España, la obra civil ha desempeñado un papel relevante en la ejecución de proyectos financiados con fondos europeos, cuyos plazos terminan a mediados de 2026 y son de obligado cumplimiento. Esta presión se suma a la falta de mano de obra cualificada, haciendo que llevar a cabo los proyectos sea un reto significativo. 

La sostenibilidad ha dejado de ser un eslogan para convertirse en una condición imprescindible. Materiales de bajo impacto, certificaciones ambientales y estándares de eficiencia energética se han normalizado en la práctica profesional. La digitalización, que hasta ahora avanzaba de manera irregular, ha encontrado su momento. Gemelos digitales más asequibles, la consolidación del BIM como lenguaje común y la aplicación creciente de inteligencia artificial en planificación, mantenimiento y monitorización están transformando la forma en que diseñamos y gestionamos infraestructuras.

Sin embargo, 2025 también ha estado marcado por el aumento persistente de los costes de energía, materiales y mano de obra. Esta tendencia, que se arrastra desde 2021, dificulta la viabilidad de numerosos contratos públicos y demuestra que las herramientas actuales de revisión de precios resultan insuficientes.

Otro desafío pendiente es recuperar un modelo concesional que garantice la financiación y el mantenimiento de la red viaria. El sistema actual resulta insuficiente para sostener infraestructuras envejecidas, cada vez más exigentes y sometidas a un uso creciente.


 


Previsiones 2026

El próximo año se perfila como un periodo de decisiones complejas y oportunidades estratégicas. En obra civil, Adif y DGC, el principal reto será cumplir con las exigencias de los plazos de los proyectos que tienen asignados fondos europeos. Los plazos terminan a mediados de 2026 y la presión para llegar en tiempo es elevada. 

Con respecto a la edificación es de esperar que en los próximos años se incremente paulatinamente el número de viviendas terminadas por año, dadas las necesidades existentes.

En cuanto a la obra industrial la evolución dependerá del contexto macroeconómico que marcará las inversiones de los clientes privados. 

Las reglas se endurecerán, especialmente en materia medioambiental. Las nuevas normativas exigirán medir con precisión la huella de carbono, justificar la elección de materiales y optimizar procesos. La economía circular será un requisito para participar en muchas licitaciones públicas.

La ciudadanía, cada vez más consciente del impacto del cambio climático, demandará viviendas e infraestructuras resilientes, capaces de soportar olas de calor extremas, lluvias torrenciales o periodos prolongados de sequía. 

Esto exigirá nueva arquitectura técnica, materiales innovadores y una concepción distinta del ciclo de vida de los proyectos. 

Otro reto clave será reforzar la seguridad de las cadenas de suministro, ante la escasez de materiales y la necesidad de alternativas sostenibles y locales. 

Pero el mayor desafío seguirá siendo el talento. Hay problemas muy serios en el sector de falta de mano de obra suficientemente cualificada. 

En 2026 debemos ser capaces de atraer y retener capital humano, mostrando las cualidades de nuestra actividad. Somos un sector tecnológicamente avanzado, con impacto social y grandes oportunidades de desarrollo. 

Al mismo tiempo, debemos ser capaces de impulsar la presencia de la fuerza laboral femenina en la construcción, integrando diversidad y equidad como pilares del futuro profesional del sector.