Desde DMASC Arquitectos recuerdan que una piscina no es un elemento decorativo, sino una infraestructura que debe proyectarse con criterios técnicos para garantizar la seguridad. https://dmasc.es/
1. El agua pesa mucho más de lo que parece
Un solo metro cúbico de agua pesa aproximadamente 1.000 kilos. Esto significa que incluso una piscina de dimensiones reducidas puede ejercer decenas de toneladas de carga sobre el terreno o sobre la estructura de una vivienda si se sitúa en una cubierta, una terraza o un forjado.
2. No todas las viviendas están preparadas para soportarla
Antes de construir una piscina es imprescindible comprobar si la estructura existente ha sido diseñada para asumir ese peso adicional. Una piscina nunca debe ejecutarse únicamente por criterios estéticos o de espacio disponible.
3. Incluso una piscina infantil puede generar problemas
Las pequeñas piscinas desmontables o inflables también pueden suponer una sobrecarga importante cuando se llenan de agua. Aunque apenas tengan 30 o 40 centímetros de profundidad, su peso puede ser considerable si se colocan sobre terrazas, cubiertas o forjados no preparados para ello.
4. El proyecto estructural es tan importante como el diseño
Una piscina debe formar parte del proyecto arquitectónico o, si se incorpora posteriormente, contar con un estudio específico que analice cargas, cimentación, impermeabilización y drenaje. La seguridad nunca debe improvisarse.
5. Una buena piscina es la que no se nota… estructuralmente
Cuando está correctamente diseñada, una piscina se integra en la vivienda sin comprometer su estabilidad ni su durabilidad. Detrás de una piscina aparentemente sencilla existe un importante trabajo de cálculo, ingeniería y coordinación entre arquitectura y estructura.