Coincidiendo con la celebración de la Semana Internacional del Agua, del 24 al 28 de agosto, el debate público suele concentrarse en las grandes infraestructuras hídricas, los embalses y el tratamiento municipal. Sin embargo, arquitectos, expertos en salud ambiental e ingenieros señalan el estado de las tuberías interiores de los edificios de viviendas como una aspecto indispensable en el suministro hídrico que afecta directamente al consumidor diario.
En España, el agua municipal cuenta con los más altos estándares de calidad. Las Estaciones de Tratamiento garantizan su pureza bajo el estricto control del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC). No obstante, la garantía legal y el control de las distribuidoras terminan en el contador del edificio. A partir de ahí, los últimos metros de conducción hasta el grifo son responsabilidad de la comunidad de propietarios, un tramo crítico que en España sufre un envejecimiento severo.
Según los registros del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana y el Instituto Nacional de Estadística (INE), más del 50% de las viviendas principales de nuestro país fueron construidas antes de 1980. Esto implica que millones de hogares dependen de instalaciones que acumulan más de 40 décadas de desgaste.
La filtración como opción de protección sin obras
El paso continuado del tiempo en estas redes antiguas provoca la erosión de las paredes internas de los tubos y la corrosión de aleaciones. Como consecuencia, al abrir el grifo, el agua arrastra de forma imperceptible partículas de óxido, sedimentos y trazas de metales pesados como cobre o plomo.
Ante el coste inasumible que supone para muchas comunidades de vecinos la renovación integral de la fontanería del edificio, los expertos en sostenibilidad apuntan a soluciones de punto de uso para evitar, además, el recurso insostenible del agua embotellada en plástico.
Desde Tappwater, compañía especializada en el desarrollo de sistemas de purificación doméstica, advierten sobre la necesidad de proteger este último eslabón de la cadena hídrica. Sus sistemas de microfiltración directa, basados en bloques de carbón activo de alta densidad, logran retener turbidez y hasta el 95% de los metales pesados disueltos sin eliminar los minerales esenciales, actuando como una barrera de contención inmediata.
"A menudo nos preocupamos por el origen del agua que abastece a nuestra ciudad, pero olvidamos los últimos metros que recorre antes de llegar a nuestro vaso", explica Magnus Jern, cofundador de Tappwater.
"En esta Semana Internacional del Agua, queremos recordar que un filtro doméstico avanzado actúa como un seguro de salud en el hogar, garantizando que el desgaste estructural de nuestro edificio no altere el agua que bebe nuestra familia, de una forma accesible y sin generar residuos plásticos".