La actividad no se detiene cuando falla la red: la flexibilidad de las microrredes refuerza la continuidad operativa

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Las microrredes ofrecen una solución efectiva para mantener la operatividad ante cortes eléctricos. full&fast destaca su importancia, especialmente en infraestructuras críticas y zonas remotas

A una semana de cumplirse un año del apagón, full&fast, empresa española de infraestructura energética, explica que una de las formas más eficaces de proteger a empresas e infraestructuras es producir y asegurar energía en el propio punto de consumo: una microrred capaz de seguir funcionando incluso cuando falla la red.

“El apagón nos dejó una lección clara: no se trata solo de evitar cortes, sino de estar preparados para que un corte no pare tu actividad. La autonomía energética en el propio emplazamiento es la diferencia entre quedarse a oscuras o seguir funcionando”, señala el CEO de full&fast, Borja Santos.

En este contexto, desde la compañía aseguran que gana peso un enfoque de resiliencia energética local: asegurar energía en el propio emplazamiento para mantener la continuidad operativa cuando se interrumpe el suministro. Entre las soluciones que se están extendiendo, destacan las microrredes con almacenamiento, que pueden operar en modo aislado cuando la red falla y que, en determinados casos, están diseñadas para funcionar off-grid, es decir, de manera independiente de la red eléctrica convencional. Estos sistemas pueden integrar generación fotovoltaica cuando el emplazamiento lo permite y constituyen un respaldo eficaz para contingencias, aportando continuidad de suministro, mayor autonomía energética y ahorro operativo al reducir la dependencia energética externa.

Este tipo de planteamiento resulta especialmente relevante para infraestructuras críticas, municipios, explotaciones agrícolas, zonas remotas o eventos, donde una interrupción eléctrica puede comprometer la actividad.

De hecho, desde la organización explican que, el 28 de abril de 2025, mientras el apagón dejaba sin suministro eléctrico a España y Portugal y afectaba de forma limitada a una zona del suroeste de Francia, una instalación en Valdemoro continuó operando con normalidad. La clave fue una microrred solar portátil operada por full&fast, completamente desconectada de la red eléctrica, que integraba generación solar fotovoltaica, baterías de almacenamiento (BESS) y un generador auxiliar para contingencias, capaz de funcionar en modo aislado cuando se produce un corte de suministro.

Esta necesidad de continuidad del suministro eléctrico cobra especial relevancia tras la publicación del informe final de la Red Europea de Operadores de Sistemas de Transporte de Electricidad (ENTSO-E), que concluye que el apagón no tuvo una única causa, sino que fue el resultado de varios factores que se combinaron. La investigación, que califica el episodio como un “evento sin precedentes”, apunta a una mezcla de oscilaciones en el sistema, dificultades para mantener la tensión estable (control de tensión y potencia reactiva) y cambios y desconexiones rápidas de generación en España, dentro de un contexto de prácticas de regulación de tensión no homogéneas y capacidades de estabilización desiguales.  

Basándose en estos hallazgos, el panel de expertos de la investigación recomienda el fortalecimiento de las prácticas operativas, una mejora en el monitoreo del comportamiento del sistema y una coordinación e intercambio de datos más estrechas entre los actores del sistema eléctrico. Los resultados de la investigación también subrayan la necesidad de que los marcos regulatorios se adapten para apoyar la naturaleza cambiante del sistema eléctrico.