Como parte del documento de alegaciones que ha presentado durante la audiencia pública, AFELMA considera que el diseño de los CAE debería reflejar no solo el ahorro correspondiente a un año, sino también la vida útil de la actuación y la persistencia de sus efectos. Esta cuestión es especialmente relevante en la rehabilitación de la envolvente térmica, donde las medidas pasivas reducen de forma estructural la demanda energética y mantienen sus ahorros durante décadas.
Por ello, la asociación propone introducir mecanismos que permitan reconocer el ahorro acumulado durante la vida útil de las actuaciones y, para las intervenciones pasivas sobre la parte opaca de la envolvente, considerar una vida útil de al menos 30 años, tal y como ya ocurre en algunos países como es el caso de Francia. AFELMA señala además que la vida útil de las lanas minerales supera los 50 años.
AFELMA valora de forma positiva que el proyecto incorpore coeficientes de corrección para determinadas actuaciones y plantea que su aplicación se base en criterios objetivos y de neutralidad tecnológica. Entre los factores a considerar sitúa la duración y persistencia de los ahorros, el alcance de la rehabilitación y, cuando proceda, los beneficios para hogares vulnerables, garantizando en este último caso que el mayor valor económico repercuta en el consumidor beneficiario.
“Para que el Sistema CAE impulse actuaciones capaces de reducir de forma estructural la demanda energética, el ahorro reconocido debería reflejar no solo cuánto se ahorra en un año, sino también durante cuánto tiempo se mantiene ese ahorro. En la envolvente, hablamos de medidas cuyos efectos se prolongan durante décadas”, ha afirmado Gustavo Blázquez, presidente de AFELMA.
Un marco estable más allá de 2030
AFELMA plantea también que el Sistema CAE refleje expresamente su continuidad durante los sucesivos periodos de obligación de ahorro energético posteriores a 2030. En lugar de mantener fechas absolutas de finalización para la inscripción o liquidación de certificados, AFELMA propone vincular esos plazos a la vigencia del Sistema Nacional de Obligaciones de Eficiencia Energética.
Para AFELMA, esta previsibilidad es especialmente importante en los proyectos de rehabilitación profunda, que pueden requerir estudios previos, proyectos técnicos, acuerdos de comunidades de propietarios, financiación, ayudas, autorizaciones y una ejecución prolongada. Un horizonte estable permitiría planificar inversiones a medio y largo plazo y favorecer una cartera sostenida de actuaciones.
Menos barreras para proyectos residenciales
La asociación también propone avanzar hacia procedimientos de verificación más homogéneos y proporcionales al tamaño y complejidad de cada actuación. Para medidas estandarizadas, repetitivas o de menor tamaño, plantea facilitar procedimientos simplificados y sistemas de muestreo adaptados, manteniendo las garantías sobre la correcta ejecución y la fiabilidad de los ahorros.
También aboga por facilitar la agregación de actuaciones en más de una comunidad autónoma y por permitir que distintas actuaciones estandarizadas que respondan a una misma ficha del Catálogo puedan tramitarse conjuntamente, reduciendo la fragmentación administrativa y los costes transaccionales.
Subastas que movilicen rehabilitación
En relación con las nuevas subastas de ahorro energético, AFELMA considera positivo incorporar esta herramienta y propone que su diseño respete la neutralidad tecnológica, valore las actuaciones pasivas y estructurales y pueda incorporar criterios sociales.
Además, plantea sustituir la incompatibilidad general con otras ayudas por el principio de ausencia de doble financiación. De este modo, los incentivos de las subastas podrían complementar otras ayudas respecto de la parte de la inversión no cubierta, una posibilidad que la asociación considera especialmente relevante para actuaciones de rehabilitación energética profunda y para hogares vulnerables.
Con estas propuestas, AFELMA quiere contribuir a que la modificación del Real Decreto refuerce la eficacia, previsibilidad y accesibilidad del Sistema CAE, reconozca adecuadamente las actuaciones de ahorro duradero y facilite que la rehabilitación energética pueda desplegar su potencial dentro del mecanismo.