Alexandra Studio firma el interiorismo de The House, una vivienda de lujo en Marbella

Alexandra Studio

En lo más alto de Altos de los Monteros, en Marbella, donde el horizonte se diluye entre el azul del cielo y el Mediterráneo, se eleva The House, una vivienda que parece desafiar la gravedad y quedar suspendida entre ambos mundos. Desde esta posición privilegiada, la mirada se pierde en el mar y alcanza, en la distancia, el perfil de Gibraltar. Es precisamente esa conexión constante con el paisaje la que dio origen a todo el proyecto.

“Quería que esta casa se sintiera como un refugio suspendido entre el cielo y el mar. La idea era crear un oasis contemporáneo donde el tiempo pareciera ralentizarse”, explica Dominique Alexandra, interiorista y directora de Alexandra Studio, especializado en proyectos residenciales de lujo, que firma el diseño interior de The House. 

La arquitectura, de Martinez Galván Arquitectos, ya planteaba una vivienda rotunda y abierta, de grandes ventanales y espacios de escala generosa. El reto del interiorismo no era competir con esa fuerza, sino acompañarla: aportar equilibrio, calidez y, sobre todo, humanidad. “Desde el principio buscamos que cada espacio resultara acogedor pese a sus grandes dimensiones. La casa debía emocionar, pero también abrazar”, añade Alexandra. Así comenzó un proceso creativo que se prolongó durante diez meses, entre diseño y ejecución, y que se desarrolló de manera orgánica, casi intuitiva.

 

Proceso de diseño orgánico

El proyecto fue tomando forma a través de planos, moodboards y una cuidada selección de materiales, pero también gracias a un estrecho diálogo con el cliente. Sus referencias visuales sirvieron como punto de partida para construir un lenguaje que Alexandra Studio reinterpretó con sensibilidad.

“Buscábamos un equilibrio, un estilo que no resultara excesivamente contemporáneo ni frío, sino que tuviera alma”, recuerda la interiorista. 

Esa alma se materializa, en gran medida, a través del diseño a medida. Buena parte del mobiliario ha sido concebido específicamente para esta casa, desde los cabeceros de los siete dormitorios hasta sofás, mesas, estanterías o consolas. Cada pieza responde a la escala del espacio, generando una continuidad estética que se percibe de forma natural. El proceso ha implicado meses de trabajo con artesanos y fabricantes especializados, dando lugar a un conjunto coherente y profundamente personalizado.

La base de todo el proyecto se asienta sobre una paleta cromática serena. Tonos neutros (beige, taupe, ivory, negro…) construyen un lenguaje silencioso que permite que la arquitectura respire. Sobre ellos, materiales nobles como la madera, la piedra, el bronce o el cristal ahumado introducen textura, profundidad y matices. 

“El objetivo es crear interiores sofisticados que envejezcan bien con el paso del tiempo. Materiales que, lejos de desgastarse, ganen belleza con los años”, señala Alexandra.

La atención al detalle se extiende hasta los elementos más íntimos. Para esta vivienda se ha diseñado incluso un logotipo propio, bordado en textiles como toallas, albornoces o ropa de cama. Pequeños gestos que convierten el espacio en algo verdaderamente personal y que representen una de las marcas de identidad de Alexandra Studio. 

 

Una distribución pensada como una secuencia de experiencias

La llegada a la casa anticipa la experiencia. Un camino elevado conduce a dos volúmenes conectados por un puente, rodeados de vegetación y árboles centenarios. En la entrada, una escultura roja de tres metros, obra del artista Jesús del Peso, recibe al visitante. Su presencia, inspirada en piedras de meditación, introduce el tono de calma que define toda la vivienda.

Tras la gran puerta pivotante de entrada, el espacio principal se abre en toda su magnitud. Salón, comedor y cocina conviven en un único ambiente de techos altos, donde la continuidad espacial es protagonista. Aquí, el interiorismo trabaja con precisión para domesticar la escala sin restarle carácter. 

La cocina se articula en torno a una isla de cuatro metros en piedra Taj Mahal, coronada por una lámpara escultórica de alabastro y bronce. A su alrededor, materiales, texturas y acabados dialogan con sutileza. El comedor, presidido por una mesa de roble diseñada a medida, se ilumina con piezas artesanales que proyectan sombras delicadas, casi efímeras.

En el salón, concebido como lugar de encuentro, una gran librería de roble recorre la pared principal, mientras una chimenea de bioetanol introduce un punto de calidez. Sofás de gran formato, piezas únicas y obras de arte encargadas específicamente para el espacio construyen una atmósfera equilibrada entre sofisticación y confort.

Así pues, la vivienda se despliega a lo largo de distintos niveles que organizan las áreas de descanso, ocio y servicio. Los pasillos, lejos de ser meros espacios de tránsito, se convierten en recorridos donde esculturas, espejos y piezas de gran formato generan ritmo y profundidad. “La casa debía descubrirse poco a poco, como una secuencia de experiencias”, apunta Alexandra.

Por su parte, los dormitorios, siete en total, responden a una misma filosofía con interpretaciones individuales. Cada uno incorpora cabeceros diseñados a medida, papeles texturizados y una iluminación cuidadosamente estudiada. La suite principal, sin embargo, se presenta como el corazón íntimo de la casa. De proporciones excepcionales y con dos paredes acristaladas abiertas al paisaje, este espacio se planteaba bajo el reto de cómo hacerlo acogedor sin renunciar a su grandeza. La solución llegó en forma de un gran cabecero envolvente que “aterriza” visualmente la altura y genera sensación de refugio. El conjunto se completa con vestidor, baño dividido en zonas independientes y una cuidada selección de piezas que invitan a la calma.

La planta inferior acoge las áreas dedicadas al ocio y el bienestar.  Esto es una sala de cine revestida en terciopelo, un bar con vinoteca, un gimnasio con vistas al mar y una zona spa que incluye sauna y bañera de hielo. Espacios pensados para el disfrute, pero integrados en el mismo lenguaje estético que recorre toda la vivienda.

Cabe destacar también que, en paralelo, un edificio independiente alberga uno de los espacios más singulares del proyecto: el atelier. Concebido como un refugio creativo, íntimo y con un sutil carácter masculino, este espacio responde a uno de los deseos del cliente. Estanterías, escritorio y zona de estar, todo diseñado a medida, se organizan en torno a las vistas, mientras la arquitectura se integra con los árboles existentes. En este volumen, en su planta inferior, también se ubica un apartamento para el servicio completamente equipado, que mantiene una continuidad estética con la casa principal, demostrando que la coherencia del proyecto se extiende a cada rincón.

En el exterior, la vivienda se abre plenamente al paisaje. Las terrazas se organizan en distintos ambientes (zona lounge, comedor, áreas de descanso) que giran en torno a la piscina infinity. Orientada hacia Gibraltar y revestida en un característico tono verde oscuro, se convierte en uno de los elementos distintivos del proyecto. 

“El exterior debía sentirse como una prolongación natural de la casa, como si siempre hubiera estado ahí”, explica Alexandra.

Rodeada de naturaleza, la casa encuentra su equilibrio entre arquitectura, interiorismo y entorno. Un diálogo constante que define su esencia. Para Alexandra Studio, The House representa mucho más que un proyecto residencial. Es la materialización de su forma de entender el diseño. Un diseño sereno, atemporal, sofisticado y profundamente conectado con la experiencia de quienes habitan los espacios.

“Estuve muy inspirada por la idea del paso del tiempo. Queríamos crear una casa que no respondiera a tendencias, sino que se sintiera como un lugar donde el tiempo se detiene”, remata Dominique Alexandra.

 

En palabras de Dominique Alexandra:

  • Primera sensación que tuviste al entrar por primera vez en The House: una sensación inmediata de amplitud y grandiosidad, marcada por la generosidad de los espacios y, sobre todo, por la extraordinaria calidad de la luz natural.

  • Define The House en tres palabras: calma, equilibrio, santuario.

  • Elemento del proyecto clave para hacer de la casa un hogar: el cuidado minucioso del detalle. Cada elemento fue pensado y ejecutado con precisión para generar una experiencia envolvente.

  • Algún giro inesperado o reto en el proceso de diseño: el acceso a la vivienda. La pronunciada pendiente del camino de entrada supuso un desafío importante a la hora de la instalación y nos obligó utilizar una grúa enorme para poder introducir piezas de mobiliario de gran escala y peso.

  • La decisión de diseño más difícil de tomar y por qué: el atelier fue el mayor reto conceptual. Inicialmente concebido como un estudio de pintura tradicional, supimos reinterpretar esa idea hacia un espacio multidisciplinar que mantiene la esencia creativa, pero amplía su uso: un lugar para trabajar, pintar, leer o simplemente desconectar. Integra incluso un pequeño bar y un baño oculto tras la librería. Es, en definitiva, una especie de refugio íntimo, casi una guarida personal.

  • Pieza de diseño que mejor resume la esencia del proyecto: el mobiliario a medida diseñado por el estudio. Piezas que combinan diseño propio, materiales nobles y un alto nivel de artesanía, y que actúan como hilo conductor de todo el proyecto.

  • Rincón de la casa que mejor refleja tu estilo como interiorista: el salón-comedor. Un espacio donde conviven piezas escultóricas, como las lámparas del comedor, con mobiliario a medida, una paleta neutra en tonos tierra y sutiles contrastes. Destacamos especialmente la obra de arte de gran formato, que introduce un toque de color inesperado sobre una base neutra. Esto define bastante bien la esencia de nuestro estilo.

  • Experiencia que te gustaría que sintiera alguien al pasar una noche en The House: la sensación de desconexión total. Estar en un lugar ajeno al ritmo acelerado del día a día, donde el tiempo se detiene y uno puede estar plenamente presente.

  • Momento del día en que The House se siente más especial: cada momento del día revela una casa distinta. La luz transforma los espacios de manera constante, haciendo emerger nuevos matices y detalles. Es una experiencia extremadamente especial, como un secreto que se desvela lentamente a quien la habita.

  • Si The House tuviera una banda sonora, ¿cómo sonaría?: The Southern Sea, de Garth Stevenson.

 

FICHA TÉCNICA:

  • Proyecto: The House 

  • Ubicación: Altos de los Monteros, Marbella

  • Arquitectura: Martinez Galvan Arquitectos

  • Interiorismo: Alexandra Studio

  • Promotora: Altos de los Monteros

  • Constructora: Heco

  • Año del proyecto: 2025

  • Superficie del terreno: 3.493 m²
    Superficie construida: 1.007 m²

  • Programa: 7 dormitorios, 8 baños, 3 aseos, sala de cine y TV, bar con vinoteca, gimnasio, zona de spa y 7 plazas de aparcamiento

  • Espacios complementarios: atelier independiente (zona de trabajo, estar y bar) y apartamento de servicio (salón-comedor-cocina, dos dormitorios y dos baños)

  • Exteriores: piscina infinity, zonas lounge exteriores, comedor exterior, zona de barbacoa, fire pit. 

  • Arte y piezas especiales: Jesús del Peso (escultura de entrada)

  • Iluminación: United Alabaster, Catellani & Smith, Pallucco, Lodes, Vibia, Rakumba, Bocci, Brokis, Lee Broom, Marset

  • Mobiliario y decoración: Misura Emme, Cattelan Italia, Desiree Divani

  • Textiles y revestimientos: CMO Paris, Naturtex

  • Equipamiento y tecnología: Gaggenau (electrodomésticos cocina), Technogym (equipamiento gimnasio)

  • Fotografía: Gonzalo Botet©