Ante un clima cada vez más extremo, adaptar colegios y hospitales exige actuar primero sobre la envolvente del edificio

rehabilitación envolvente

La Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes destaca la importancia de mejorar la envolvente de edificios públicos esenciales, como colegios y hospitales, antes de instalar sistemas activos de climatización. AFELMA apunta a que esta medida no solo reduciría la demanda energética, sino que también garantizaría un mayor confort y seguridad para alumnos, pacientes y profesionales.

La Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes (AFELMA) considera que el plan anunciado por el Gobierno para la rehabilitación energética de hospitales y centros educativos abre una oportunidad para mejorar el comportamiento real de edificios públicos esenciales y reforzar su papel como espacios seguros, confortables y eficientes.

Según la información pública, el programa contempla una primera línea de 168 millones de euros para hospitales públicos, centros de salud y consultorios locales, y una segunda fase de 200 millones de euros destinada a colegios y centros educativos. Las ayudas se orientarían a mejorar eficiencia energética, climatización, refrigeración y aislamiento, con financiación a través del Fondo Nacional de Eficiencia Energética. 

Desde AFELMA señalan que este tipo de inversión pública debe medirse no solo por el número de actuaciones ejecutadas, sino por su capacidad para generar beneficios duraderos: menor demanda energética, mejores condiciones de uso para alumnos, pacientes y profesionales, mayor confort térmico y reducción de los costes asociados al funcionamiento de estos edificios.

“El debate no debería centrarse únicamente en cómo climatizar más edificios, sino en cómo conseguir que esos edificios necesiten menos energía para mantener condiciones adecuadas de confort. En colegios, hospitales y centros de salud, la eficiencia energética no es solo una cuestión de ahorro; es también una cuestión de salud, bienestar, seguridad y calidad del servicio público”, señala Miguel Ángel Gallardo, presidente de AFELMA

El cierre del curso escolar ha vuelto a poner de manifiesto la falta de adaptación de muchos centros educativos a episodios de temperaturas extremas. Problemas de ventilación, aislamiento insuficiente o soluciones improvisadas para paliar el sobrecalentamiento de las aulas evidencian que la respuesta no puede basarse únicamente en instalar equipos de climatización, sino que deben mejorar el comportamiento del edificio desde su origen.

Para AFELMA, antes de actuar sobre sistemas activos de climatización, resulta clave reducir la demanda energética mediante medidas pasivas, especialmente la mejora de la envolvente: fachadas, cubiertas, suelos, medianeras, ventanas y huecos. Este enfoque permite que los edificios pierdan menos energía en invierno, ganen menos calor en verano y necesiten menos consumo para mantener condiciones interiores adecuadas. 

“Instalar equipos más eficientes puede ser necesario, pero si el edificio sigue perdiendo energía en invierno o ganando calor en verano, el problema de fondo permanece. Actuar sobre la envolvente permite reducir la demanda desde el origen y mejora el rendimiento de cualquier sistema posterior de climatización”, añade Gallardo.

 

Confort y salud en edificios públicos esenciales

AFELMA recuerda que colegios y hospitales cumplen una función social especialmente sensible. En los centros educativos, las condiciones térmicas influyen en el bienestar, la concentración y el rendimiento del alumnado y del profesorado. En hospitales, centros de salud y consultorios, el confort interior afecta directamente a pacientes, profesionales sanitarios y personas especialmente vulnerables.

Por ello, la asociación considera que las ayudas públicas deberían priorizar actuaciones con impacto verificable en el comportamiento del edificio: diagnóstico energético previo, mejora de fachadas y cubiertas, corrección de puentes térmicos, mejora de huecos y carpinterías, ventilación adecuada y soluciones duraderas que mantengan sus prestaciones durante la vida útil del inmueble.

Un ejemplo de este enfoque puede encontrarse en la rehabilitación del Colegio Alemán de Madrid, donde la mejora de la envolvente permitió reforzar la eficiencia energética, el confort interior y la seguridad del edificio, demostrando cómo este tipo de actuaciones aportan beneficios que van más allá del ahorro energético. Para AFELMA, intervenciones de este tipo ilustran el potencial de la rehabilitación energética en edificios públicos y de uso colectivo.