El estudio “Piscinas y Salud en España” presentado en el Congreso de los Diputados, con la participación de expertos sanitarios, gestores públicos y representantes institucionales, muestra experiencias reales desarrolladas en nuestro país y evidencia el potencial de esta “infraestructura azul” para contribuir a la prevención de enfermedades crónicas, la mejora de la salud mental y el envejecimiento activo.
España cuenta con un importante parque de piscinas, con más de 120.000 piscinas de uso público, que conforma una amplia red de proximidad con capacidad para convertirse en un activo clave de bienestar y cohesión social..
En este sentido, utilizar las piscinas como instrumento de las políticas de salud pública supone apostar por la prevención, una estrategia que con frecuencia genera un ahorro sustancial respecto a las intervenciones asistenciales. Asimismo, contribuye a aumentar los años de vida saludable, en línea con las recomendaciones de los expertos en longevidad, que defienden centrar los esfuerzos en vivir más años con calidad de vida y no únicamente en prolongar la esperanza de vida.
El estudio recoge diversas experiencias desarrolladas en nuestro país que demuestran el impacto positivo de las piscinas en la salud. Estas iniciativas son explicadas por sus propios responsables con el objetivo de facilitar la extensión y escalabilidad de sus beneficios en todo el territorio nacional.
El informe también plantea la necesidad de desarrollar indicadores estandarizados que permitan medir con mayor precisión estos impactos, evaluar sus beneficios en términos de coste de oportunidad frente a otras políticas alternativas, analizar la efectividad de nuevas iniciativas y favorecer a la mejora continua de las existentes.
Pedro Arrebola, presidente de ASOFAP, destaca en el prólogo del informe la necesidad de “garantizar que las piscinas continúen siendo espacios accesibles y alineados con las necesidades de las generaciones actuales y futuras”.