El calor impulsa la demanda y el debate del mercado español de aire acondicionado en 2026

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El mercado español del aire acondicionado se ve impulsado por la creciente demanda debido a la ola de calor en 2026. Con altas temperaturas y un elevado número de hogares sin refrigeración, la necesidad es evidente.

 

El mercado español del aire acondicionado llegó al verano de 2026 tras una primavera y un mes de junio excepcionalmente cálidos. Este artículo de Marta San Roman, directora general de AFEC, no pretende cuantificar el mercado, sino destacar los factores que ya están impulsando la demanda de refrigeración: calor persistente, un elevado número de hogares que todavía carecen de refrigeración y una presión creciente para mantener los edificios seguros y utilizables durante episodios de temperaturas extremas.

 

El calor, en el centro

La primavera de 2026 fue la segunda más cálida registrada en España desde el inicio de la serie en 1961, con una temperatura media 1,6 °C superior a la referencia 1991-2020. Abril fue el más cálido registrado y junio, el segundo junio más cálido, 3,2 °C por encima de la media, con temperaturas que alcanzaron los 42,9 °C en Lleida y los 42,7 °C en el aeropuerto de Bilbao.

El calor continuó después del primer semestre. Julio registró una temperatura media de 25,7 °C en la España peninsular, 2,6 °C por encima de lo normal, e igualó a julio de 2022 como el mes más cálido de la serie histórica de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). A 11 de agosto seguían activos avisos por altas temperaturas.

Para el mercado del aire acondicionado, el calor persistente se traduce en demanda inmediata. También explica por qué cada episodio importante de calor lleva a los medios de comunicación a plantear a AFEC la misma pregunta: ¿cuánto han aumentado las ventas de aire acondicionado debido a la ola de calor?

La relación existe, pero los tiempos del mercado importan. Los consumidores pueden comprar equipos pocos días después de que se disparen las temperaturas, mientras que los distribuidores pueden estar vendiendo existencias adquiridas semanas o meses antes. La carga de trabajo de los instaladores responde a otros plazos. Por tanto, la actividad comercial y las solicitudes de instalación pueden reaccionar rápidamente sin ofrecer una medida fiable del sell-in de los fabricantes durante el primer semestre.

 

Una demanda creciente de refrigeración

Según el Instituto Nacional de Estadística, el 49,6 % de las viviendas principales disponía de algún sistema de refrigeración en 2021. Hace solo cinco años, por tanto, alrededor de la mitad de las viviendas principales españolas todavía carecía de un sistema de refrigeración.

La necesidad se extiende más allá de las viviendas. A finales de mayo, Andalucía había comunicado más de 19.000 actuaciones en centros educativos públicos dentro de su Plan de Confort Térmico, entre ellas más de 13.000 instalaciones de ventilación y aire acondicionado. Se trata de una respuesta concreta a una realidad práctica: edificios que deben seguir siendo utilizables a medida que aumentan las temperaturas.

 

Cuando la refrigeración se convierte en cuestión de salud

El calor extremo convierte la temperatura interior en una cuestión de salud. Durante las olas de calor, los edificios ocupados pueden permanecer durante horas a temperaturas peligrosamente elevadas, también por la noche, cuando el organismo necesita recuperarse de la exposición al calor durante el día.

La Organización Mundial de la Salud para Europa, OMS/Europa, reforzó en 2026 sus recomendaciones frente al calor, incluyendo sombra urbana, centros refrigerados y medidas de protección para los grupos vulnerables. Reducir las ganancias solares y el sobrecalentamiento debe ser prioritario, pero cuando las medidas pasivas resultan insuficientes, se necesita refrigeración efectiva para mantener las temperaturas interiores dentro de límites seguros y compatibles con el uso de los espacios.

En España y el sur de Europa, el calor prolongado puede afectar al sueño, la concentración, el aprendizaje y la productividad y, en los casos más graves, a la salud y la supervivencia. El aire acondicionado constituye, por tanto, una de las medidas capaces de proteger a las personas frente al exceso de calor en los espacios interiores.

 

Los edificios también forman parte de esa protección

La planificación urbana, los árboles, la sombra, las superficies que absorben menos calor, la protección solar, unos acristalamientos adecuados, unas envolventes de mejores prestaciones y la ventilación nocturna pueden reducir el sobrecalentamiento y las cargas de refrigeración. Bien aplicadas, estas medidas también limitan la acumulación de calor en las ciudades y la intensidad del efecto isla de calor urbana.

Sin embargo, estas medidas pasivas no siempre pueden mantener unas condiciones interiores seguras durante periodos prolongados de calor extremo. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) recomienda combinar medidas urbanas y de refrigeración pasiva con sistemas de refrigeración activa de alta eficiencia para cubrir la demanda restante.

 

Las distintas soluciones de refrigeración presentan además diferencias sustanciales.

Los ventiladores mueven el aire y pueden mejorar de forma limitada la sensación de confort térmico, pero no reducen la temperatura del aire.

Los enfriadores evaporativos directos pueden reducir la temperatura mediante la evaporación de agua, aunque esta reducción puede ser bastante limitada a medida que aumenta la humedad, ya que su capacidad de refrigeración depende en gran medida de las condiciones exteriores. Los sistemas directos evaporativos también aumentan la humedad del aire interior y consumen agua, un recurso escaso en algunas zonas. Aunque en ocasiones se comercializan erróneamente como “aparatos de aire acondicionado”, no pueden mantener de manera fiable una temperatura interior de consigna durante episodios de calor extremo.

Cuando es necesario controlar la temperatura interior para proteger la salud, la concentración, el sueño o la actividad habitual, los sistemas reversibles de aire acondicionado —bombas de calor aire-aire— proporcionan refrigeración activa con control termostático de la temperatura.

 

 

¿Provocan los aparatos de AC las islas de calor urbanas?

No. El aire acondicionado no provoca islas de calor urbanas.

Las islas de calor urbanas se deben principalmente a cómo se construyen y utilizan las ciudades: alta densidad edificatoria, superficies que absorben calor, vegetación y sombra insuficientes, evapotranspiración limitada, escasa circulación del aire, tráfico y otras fuentes de calor antropogénico.

El aire acondicionado actúa sobre las consecuencias de ese sobrecalentamiento dentro de los edificios. En modo refrigeración, extrae calor de un espacio interior ocupado y lo transfiere al exterior. La mayor parte del calor liberado por la unidad exterior ya estaba, por tanto, dentro del edificio; a ese calor se suma únicamente la electricidad consumida por el sistema.

Tomemos un ejemplo sencillo. Un sistema con un COP de refrigeración de 4 utiliza 1 kWh de electricidad para extraer 4 kWh de calor del interior y rechaza alrededor de 5 kWh al exterior. Cuatro quintas partes de ese calor ya estaban dentro del edificio; una quinta parte procede de la energía utilizada para transferirlo. Esta proporción adicional disminuye a medida que aumenta la eficiencia de los sistemas, bajo unos requisitos europeos de Ecodiseño cada vez más exigentes.

Durante una ola de calor importa dónde se encuentran esas cuatro unidades de calor. Mantenerlas dentro de una vivienda, un aula, un hospital o un lugar de trabajo significa dejar a las personas expuestas a temperaturas interiores potencialmente peligrosas. Trasladar ese calor al exterior puede contribuir de forma limitada y local a la temperatura exterior, pero protege a las personas al mantener unas condiciones interiores seguras.

El calor adicional asociado al funcionamiento del sistema puede minimizarse mediante equipos de alta eficiencia, un correcto dimensionado e instalación, mantenimiento, zonificación, regulación y control, mientras que una ubicación adecuada de las unidades exteriores puede ayudar a limitar la acumulación local de calor.

Ante episodios de calor extremo, un aire acondicionado eficiente resulta esencial para proteger a las personas y mantener los edificios seguros, saludables y utilizables.