Las casas del futuro tendrán ventanas de aluminio

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El aluminio se afianza como materia prima predilecta en la construcción y arquitectura del futuro, gracias a su eficiencia energética, durabilidad, versatilidad y sostenibilidad, marcando un hito en la industria.

La coyuntura en la que nos encontramos nos dirige hacia un sistema económico, energético y social eficiente y comprometido en el mejor empleo de los recursos. En este contexto, el aluminio se afianza como una de las materias primas predilectas, no solo en el sector de la construcción y de la arquitectura, sino también en la industria del transporte, el embalaje, los bienes de uso doméstico, la transmisión eléctrica, la movilidad sostenible y un largo etcétera. 

Todo ello hace del aluminio la mejor alternativa para las ventanas y los cerramientos del hogar, frente a otras alternativas de bajo precio en su consideración a corto plazo, para un mercado que cada vez tiene más presentes los aspectos medioambientales y la sostenibilidad de los materiales de construcción y de las soluciones arquitectónicas.

 

Ahorro energético

El prestigioso laboratorio TECNALIA es el autor del estudio “La influencia del marco de la Ventana en  la Calificación Energética y en la Demanda de Energía  de los edificios” cuyas conclusiones son:

  • Si se sustituye cualquier ventana antigua por una nueva de cierta calidad se produce un considerable ahorro energético, independientemente del material elegido.

  • Si se cambia la ventana por una de aluminio o de plástico, con similares características, el ahorro energético que conseguiremos será prácticamente igual.

  • La transmitancia del marco de la ventana, influye mucho menos de lo que se piensa en el aislamiento global del hueco. Es un error elegir pensando en un marco con una transmitancia muy baja; se debe elegir una ventana que en su conjunto ofrezca la transmitancia más adecuada al lugar donde se instala.

  • Una ventana se compone de marco y vidrio. El vidrio ocupa normalmente el 80% de la ventana. El uso de perfiles de aluminio con RPT (Rotura de Puente Térmico) en ese 20% restante reducirá de manera significativa la transmitancia térmica, pero siempre se deberán atender a todos los elementos que conforman la ventana, como es el vidrio, la protección solar en las orientaciones críticas, la estanqueidad y las opciones de aperturas para la ventilación, entre otros.

 

Durabilidad, aislamiento y estanquidad

Del aluminio destacan su ligereza y su durabilidad, además de su alta capacidad de resistencia frente a agentes tóxicos, la corrosión, el frío o el calor, y su estanquidad frente a la lluvia y la humedad. Las ventanas de aluminio permiten el ahorro a corto, medio y largo plazo, gracias estas características.

El aluminio logra mantenerse durante muchos años sin deformaciones ni pérdidas de color o calidad, incluso en condiciones climáticas muy exigentes. Esto evita que se produzcan pérdidas por transmisión y por infiltración del aire que, de producirse, afectarían muy negativamente al ahorro energético.

Además, las ventanas de aluminio son inmunes a los efectos nocivos de los rayos UVA y requieren de muy poco mantenimiento.

Es muy fácil encontrar edificios con carpintería de aluminio construidos hace muchas décadas que mantienen intactas sus cualidades, como recoge en el trabajo “Aluminium and Durability. Towards Sustainable Cities” de Michael Stacey.

 

 

 

Versatilidad y múltiples posibilidades de diseño

Cada vez son más los arquitectos y diseñadores que se decantan por el aluminio gracias, entre otras cosas, a su versatilidad. La multiplicidad en formas y tipos de perfiles ofrece un gran abanico estético y una infinidad de acabados: numerosas tipologías de apertura de las ventanas (como ventanas correderas, que ayudan a aprovechar el espacio al máximo, abatibles, oscilobatientes…), así como acabados bicolores y metálicos innumerables, lo que permite adaptar el diseño al espacio donde se ubica. Su resistencia estructural permite, simultáneamente, diseñar muros-cortina y cerramientos de grandes dimensiones, portando unidades de vidrio aislante muy pesadas, algo que resulta imposible para casi todos los demás materiales.

 

Perfilería fina, más luz

Las posibilidades estéticas de las ventanas de aluminio no se reducen únicamente a la multiplicidad en cuanto a los diseños de los acabados. El aluminio también nos permite conseguir perfiles muy finos y estrechos para las ventanas, un concepto minimalista que posibilita una mayor superficie de vidrio a igual tamaño de hueco y, con ello, una mayor cantidad de luz natural entrando en los espacios interiores.

Este factor también conlleva un ahorro económico y energético por la menor necesidad de luz artificial, unido a su elevada capacidad de aislamiento, mejorando el diseño de los espacios y favoreciendo una visión más panorámica a través de ellas. El aluminio logra, así, embellecer los hogares de forma respetuosa con el medio ambiente.

 

100% sostenibilidad con eficiencia

Las ventanas de aluminio son totalmente reciclables y, por tanto, 100% sostenibles; el proceso de reciclaje de este material puede repetirse infinidad de veces, empleando tan solo una mínima parte de la energía (5%), sin que las cualidades y propiedades iniciales del mismo se vean menoscabadas.

Asimismo, debemos mencionar que el aluminio no produce efectos negativos en el entorno o para los usuarios, sea cual sea el tratamiento que se le dé. Las aleaciones del aluminio no liberan gases nocivos.

El material cumple -e incluso supera- las normativas que plantean las nuevas exigencias técnicas y medioambientales y contribuye a lograr las certificaciones más exigentes (BREAM, LEED y VERDE o PASSIVEHOUSE) en inmuebles.

 

Salubridad

En proyectos que buscan certificación Cradle to Cradle (C2C), el uso de componentes de plásticos derivados del cloro (perfiles, tuberías, revestimientos, membranas, etc.) suele reducir la puntuación en los criterios de salud de materiales y circularidad o exigir planes de sustitución por alternativas más seguras.​

Por ello, muchos manuales y consultorías C2C recomiendan evitar los plásticos derivados del cloro siempre que existan opciones técnicas viables (por ejemplo, otros polímeros, metales o soluciones de base biológica), especialmente en productos de larga vida útil en edificios.

 

Seguridad

La seguridad es también uno de los aspectos fundamentales a la hora de escoger los materiales de una construcción y las ventanas de una vivienda. En este sentido, el aluminio también destaca entre las diversas opciones, pues es un material ignífugo, clasificado como “no-combustible”, lo que lo hace más apto y preparado frente a posibles incendios. Su dureza y resistencia hacen de él, además, el material más seguro frente a robos.

Por todos estos beneficios, resulta conveniente y necesario que el aluminio continúe imponiéndose en una industria que cada vez demanda más el impulso y apoyo del crecimiento inteligente, sostenible e integrador, y que quiere mirar hacia un futuro en el que el cuidado del medio ambiente juegue un papel crucial.