Centro de bronceado y estética de 150 m² en Madrid by Raquel Chamorro

Raquel Chamorro

El proyecto desarrollado por el Estudio Raquel Chamorro parte de la transformación integral de un local comercial situado en Paseo de la Esperanza, en Madrid. Sus 150 m2 se convierten en un nuevo concepto de solárium y estética concebido desde una premisa esencial: la exclusividad entendida no como una cuestión meramente formal, sino como la suma de una arquitectura cuidadosamente estudiada, un servicio personalizado y una atmósfera capaz de transformar cada visita en un momento de cuidado y desconexión.

Desde el primer instante, el espacio propone un recorrido continuo en el que funcionalidad, higiene, confort, privacidad y lujo conviven con absoluta naturalidad. La distribución se articula en cuatro grandes áreas claramente diferenciadas, cada una con una identidad propia y un importante impacto visual, aprovechando especialmente los cinco metros de altura libre del local para convertir los techos en auténticos elementos arquitectónicos. El espacio no se limita, por tanto, a albergar distintas actividades: cada estancia ha sido pensada como parte de una secuencia en la que el diseño acompaña al usuario y anticipa lo que sucede a continuación.

Una paleta inspirada en la naturaleza establece el hilo conductor de todo el proyecto. Arenas, tierras naturales, terracotas suaves y rosas empolvados se combinan con metales en acabado dorado envejecido, construyendo una envolvente cálida, refinada y atemporal. La elección de materiales nobles y acabados de alta calidad permite que esta gama cromática adquiera profundidad y matices. El resultado busca esa elegancia serena que permanece en el tiempo.

 

La iluminación adquiere aquí una dimensión arquitectónica

No se concibe únicamente para iluminar, sino para construir atmósferas, señalar recorridos y modificar la percepción de las proporciones. Diferentes capas: general, ambiental, puntual, técnica y escenográfica, se adaptan a las necesidades de cada área. Las dobles y triples alturas de techo se enfatizan mediante fresados, aperturas y líneas de luz cálida indirecta que recorren determinados planos, introduciendo ritmo y profundidad. La luz se convierte así en un material más del diseño.

El pavimento porcelánico en tonalidad arena recorre todo el establecimiento y actúa como una base común sobre la que se suceden las diferentes escenas. A él se suman papeles pintados de alta gama y un rodapié en acabado dorado que aporta continuidad y refuerza la cuidada lectura del conjunto.

 

El recorrido comienza en la recepción, concebida como una auténtica carta de presentación del establecimiento

Todo el mobiliario ha sido diseñado expresamente para el proyecto. El mostrador retroiluminado, realizado en resina ocupa el centro de la composición, mientras que, tras él, una espectacular cuarcita Cristallo de Cupa Stone se ancla a un paramento revestido con un acabado artesanal de revoco texturizado. La piedra retoiluminada, adquiere una presencia escultórica y establece desde la entrada el carácter material del proyecto.

A ambos lados se incorporan hornacinas y superficies de apoyo destinadas tanto a la exposición de producto como a pequeños momentos de atención al cliente. La composición se completa con un estudiado atrezzo de Arbolande, que introduce el componente vegetal y termina de naturalizar no solo este, si no todos los espacios.

Frente al mostrador, un sofá escultórico de autor, diseñado específicamente para el espacio, se presenta en un acabado blanco aterciopelado, con dos mesas integradas en acabado latón, y una iluminación LED situada en su parte inferior generan un efecto que hace que la pieza parezca flotar sobre el pavimento. Tras ella, un biombo escenográfico con tela de Casamance de tres metros de altura recoge visualmente la zona y establece una mayor intimidad desde el escaparate. La recepción deja así de ser una simple sala de espera para convertirse en un espacio de acogida, donde el diseño comienza a introducir al visitante en el universo del establecimiento.

Sobre el mostrador, destaca un diseño circular de techo a diferentes alturas y con iluminación indirecta, donde descienden tres luminarias doradas en forma de nube que aportan movimiento y una nota casi etérea a la composición.

 

Desde la recepción se accede al área de manicura y pedicura

Dos puestos de manicura, resueltos mediante mesas lacadas en tonos empolvados y líneas depuradas, se separan mediante un mueble de lavabo de geometrías curvas que incorpora hornacinas iluminadas. Enfrente, dos sillones ergonómicos de líneas envolventes configuran el área de pedicura y mantienen el lenguaje orgánico que recorre el diseño. El puesto de trabajo de los profesionales queda integrado frente a ellos, mientras un revestimiento mural de alta gama prolonga el cromatismo y aporta textura al fondo de la estancia.

El recorrido continúa por uno de los espacios más escenográficos del proyecto: un pasillo completamente revestido con papel pintado de Arte que conduce la mirada hacia un gran espejo retroiluminado en tonalidades ciruela. Al inicio, prácticamente desaparecida dentro de la composición, se encuentra una puerta oculta que da acceso al office, concebido en tonos visón y acabados suaves como un espacio de apoyo para tareas administrativas, descanso y almacenamiento.

Pero es el techo del pasillo el que concentra una de sus imágenes más inesperadas. Una gran “grieta” luminosa atraviesa el recorrido de principio a fin. No se trata de un gesto puramente decorativo: es una intervención deliberadamente teatral que rompe la lectura convencional del techo y convierte el desplazamiento en una experiencia. La luz parece abrir la propia envolvente del espacio. Frente a la sucesión ordenada de las estancias, esta fisura aporta sorpresa y conduce al visitante hacia una nueva dimensión del proyecto.

Al final del recorrido, un arco carpanel y una cortina técnica de Aquaclean anuncian el acceso al área más reservada del establecimiento. Tras este umbral se encuentra un distribuidor que conecta las cuatro cabinas privadas, concebidas como un ámbito recogido, silencioso y deliberadamente independiente del ritmo del resto de zonas.

Las cuatro cabinas están destinadas a albergar las máquinas de bronceado y diferentes tratamientos estéticos especializados. En ellas, el techo adquiere una tonalidad antracita que intensifica la sensación de profundidad y sirve de soporte para un efecto de “lluvia” lumínica completamente regulable. La iluminación permite modificar la atmósfera de acuerdo con cada tratamiento, pasando de una presencia más tenue y envolvente a una iluminación adaptada a las necesidades concretas de la actividad.

Frente a las cabinas se encuentra un área específicamente concebida para la preparación de algunos de los tratamientos del establecimiento, entre ellos los bronceados brasileños y las terapias corporales. La presencia del agua adquiere especial protagonismo mediante una amplia ducha revestida en terracota, cuya materialidad cálida introduce una nueva textura dentro de la paleta general.

El baño se plantea, como una pieza con una identidad estética propia. El elemento central es un lavabo escultórico ovalado y flotante, realizado en resina con acabado latón, diseñado por el Estudio Raquel Chamorro. La pieza descansa visualmente sobre dos volúmenes laterales de almacenamiento y establece una composición de gran fuerza frente a un espejo de suelo a techo enmarcado por una espectacular cuarcita Nacarada de Cupa Stone. Dos apliques laterales completan la escena y subrayan la verticalidad de la composición.

A continuación, un tocador con base de cuarcita y espejos retroiluminados amplía las posibilidades funcionales de esta zona, acompañado por dos pufs que aportan comodidad sin alterar la limpieza del conjunto. En el diseño ovalado del techo se encuentra un espejo suspendido en tonos ciruela, creando un juego de correspondencias entre planos, geometrías y reflejos.

Tras esta zona se sitúan dos vestidores que incorporan duchas artesanales de geometría circular, ejecutadas en acabado Mortex y acompañadas por un efecto de lluvia procedente del techo. Los espacios individuales de aseo completan esta secuencia con sanitarios en acabado ciruela y revestimientos nacarados de gran sofisticación.

El resultado es un espacio donde cada decisión responde a una misma búsqueda: crear una experiencia de belleza y bienestar en la que la arquitectura forme parte inseparable de aquello que sucede en su interior. Un lugar pensado para ser vivido, recorrido y descubierto, donde diseño y funcionalidad encuentran su propio equilibrio.