El Clúster de la Edificación, a través de su Grupo de Trabajo de Gestión de Residuos y Economía Circular, ha presentado el informe Impacto Económico de la Circularidad, un estudio que analiza con datos reales de obra cómo la correcta gestión de los residuos de construcción y demolición (RCD) puede traducirse en ahorros económicos significativos y mejoras operativas en el sector residencial.
El análisis, basado en una muestra de 129 obras residenciales que agrupan más de 11.000 viviendas, confirma una idea clave: la gestión de residuos no debe entenderse como un trámite administrativo, sino como una variable productiva con impacto directo en el resultado económico de los proyectos.
Uno de los principales mensajes del informe es la necesidad de cambiar el enfoque tradicional sobre los residuos en obra. Tal y como explica Miguel Rodríguez, coordinador de este Grupo de Trabajo y responsable de prescripción de Rockwool, “lo que planteamos es un cambio de mentalidad radical: la gestión de residuos no es un trámite de ‘papeles’, es una pieza clave de la cadena de producción. Para un promotor o constructor, esto implica entender que el coste del residuo es elástico; no es un gasto fijo que simplemente ‘viene en la factura’”.
El informe demuestra que la segregación en origen no solo mejora la trazabilidad y la circularidad, sino que también reduce costes logísticos y de tratamiento, evitando ineficiencias como el transporte de materiales mal gestionados o la pérdida de valor de residuos reciclables.
Hasta 32 millones de euros de ahorro por 100.000 viviendas
El estudio cuantifica este impacto económico: el coste de gestión de residuos puede reducirse de 1.059 euros a 739 euros por vivienda, lo que supone un ahorro aproximado de 320 euros por unidad residencial. Escalado a 100.000 viviendas, este diferencial alcanza los 32 millones de euros.
No obstante, el propio Grupo de Trabajo subraya que se trata de una estimación conservadora. “Es fundamental matizar que esos 320 euros de ahorro por vivienda son una estimación muy conservadora. Los datos de nuestro informe provienen de constructoras miembros del equipo de trabajo que ya tienen una metodología y un cuidado especial en su gestión. Si escalamos estas métricas al conjunto del sector, el ahorro potencial sería claramente superior”, explica Rodríguez. “Este impacto es ‘invisible’ porque tradicionalmente se ha tomado el residuo como una externalidad inevitable del proyecto y no como una fuga de rentabilidad medible en el balance final”, añade.
El residuo mezclado, principal foco de pérdida de valor
El informe identifica el residuo mezclado como uno de los principales problemas operativos y económicos del sector. Actualmente, este tipo de residuo actúa como un “contenedor comodín” en muchas obras, lo que impide la valorización de materiales y encarece su gestión.
Para Miguel Rodríguez, “el residuo mezclado es el gran enemigo de la rentabilidad porque es un ‘agujero negro’ que absorbe materiales que, por separado, tendrían un retorno económico claro”.
Esta práctica, según el estudio, no responde a limitaciones técnicas, sino a cuestiones de organización y disciplina en obra: “El principal fallo hoy no es técnico, es de gobernanza operativa. En el día a día de la obra, el contenedor de mezcla se acaba usando como una ‘válvula de escape’ para evacuar rápido lo que estorba. Cada vez que tiramos madera, yeso, plástico o cartón al contenedor de mezcla, estamos perdiendo dinero directamente de la partida de producción”, aclara el portavoz de este grupo de trabajo.
De la gestión documental a la gestión productiva
El informe propone un cambio estructural en la forma de abordar los residuos en edificación: pasar de un modelo centrado en el cumplimiento documental a un enfoque basado en datos, control operativo y toma de decisiones.
Entre las principales recomendaciones del estudio destaca la necesidad de reducir el uso del residuo mezclado mediante una correcta segregación en origen, así como mejorar la trazabilidad del destino final de los materiales. Además, se plantea la implantación de sistemas de control operativo en obra y la priorización de aquellos flujos con mayor impacto económico, como el plástico, el yeso o la madera. Este enfoque convierte la economía circular en una herramienta de gestión y no solo en un objetivo ambiental.
El informe ha sido elaborado por el Grupo de Trabajo de Gestión de Residuos y Economía Circular del Clúster de la Edificación, en el que participan empresas de toda la cadena de valor del sector, entre ellas ACR, Grupo Arpada, Holcim, Rockwool, CoCircular, JTC, Ávita, Hercesa, Mace y Knauf.