La Cámara de Comercio de Gijón acogió el pasado 10 de julio la jornada “Diseño de Interiores: Profesión, proyecto y calidad de vida”, organizada por el Colegio Oficial de Diseñadores de Interior y Decoradores del Principado de Asturias (CODIDAS), un encuentro que reunió a profesionales, empresas, docentes y representantes del sector para reflexionar sobre el presente y futuro de una disciplina que cada vez tiene un mayor impacto en la forma en la que vivimos, trabajamos y nos relacionamos con los espacios.
La jornada contó con la participación del diseñador de interiores Francisco Silván Corral, la directora creativa de PF1 Interiorismo Contract, Loli Moroño, y la abogada Julia Madrazo, representante del Consejo General de los Colegios Oficiales de Decoradores de Interior de España, quienes aportaron tres visiones complementarias sobre la profesión: el desarrollo del proyecto, la aplicación del diseño en proyectos reales y el marco profesional y jurídico que regula la actividad.
El encuentro puso sobre la mesa una idea común: el diseño de interiores no debe entenderse únicamente desde una perspectiva estética, sino como una disciplina que integra conocimiento técnico, creatividad, funcionalidad, sostenibilidad, accesibilidad y responsabilidad profesional.
Durante su intervención, Francisco Silván Corral explicó las diferentes fases que componen un proyecto profesional de interiorismo, desde la conceptualización inicial hasta la documentación técnica, coordinación de equipos y dirección de obra. Asimismo, destacó la importancia de la colegiación como garantía de responsabilidad y compromiso con el cliente y la sociedad.
“La colegiación no es un mero trámite. Es una declaración de responsabilidad y una forma de demostrar que detrás de nuestro trabajo existe formación, compromiso y una estructura profesional que responde ante la sociedad”, señaló Silván.
Por su parte, Loli Moroño, directora creativa de PF1 Interiorismo Contract, presentó uno de los proyectos más singulares desarrollados por el estudio: el Hotel Eurostars Lisboa Baixa, un proyecto inspirado en la identidad de Lisboa, su historia, su artesanía y su patrimonio.
Durante su intervención explicó cómo el proyecto nació de la voluntad de trasladar la esencia de la ciudad al interior del hotel, trabajando con materiales, texturas y soluciones artesanales que construyen una experiencia coherente con el lugar.
“El diseño no empieza en una imagen final. Empieza escuchando al cliente, al edificio y al contexto. Detrás de cada espacio hay análisis, creatividad, técnica, coordinación y muchas decisiones que no siempre son visibles”, destacó Moroño.
La intervención puso también de manifiesto la complejidad técnica de los proyectos hoteleros de alto nivel, donde el diseño debe equilibrar la experiencia del usuario, la operativa del establecimiento, la inversión y las exigencias normativas.
La jornada se completó con la intervención de Julia Madrazo, quien abordó la importancia del marco jurídico de la profesión, la función de los colegios profesionales y la necesidad de reforzar el reconocimiento institucional del diseño de interiores como actividad técnica y regulada.
El encuentro finalizó con una mesa redonda en la que ponentes y asistentes debatieron sobre los principales retos del sector: la necesidad de mayor reconocimiento profesional, la importancia de la formación continua, la colaboración entre profesionales, la sostenibilidad y la evolución de los estudios de interiorismo hacia modelos empresariales más sólidos.
La jornada organizada por CODIDAS concluyó con una reflexión compartida: el futuro de la profesión dependerá no solo de la capacidad de crear espacios, sino también de la capacidad del colectivo para poner en valor el conocimiento, la responsabilidad y la aportación del diseño de interiores a la sociedad.