En este contexto, desde el estudio de arquitectura e interiorismo especializado en reformas integrales llave en mano, Studio by Clikalia, explican que refrescar una terraza en verano no siempre implica una gran reforma. En muchos casos, pequeños cambios decorativos, soluciones naturales y algunos elementos técnicos pueden transformar por completo la experiencia en balcones, patios y terrazas.
“Una terraza bien planteada puede convertirse en el mejor refugio del verano. La clave está en combinar sombra, ventilación, vegetación y materiales adecuados para crear un espacio confortable sin renunciar al estilo”, señala Elena Barrigón, responsable de diseño en Studio by Clikalia.
Vegetación y agua para crear un oasis urbano
La naturaleza es una de las mejores aliadas para suavizar la temperatura de una terraza. Las plantas no solo decoran, también aportan sombra, humedad y una sensación inmediata de frescor. Incorporar macetas agrupadas, jardineras en barandillas o un jardín vertical puede ayudar a crear un pequeño oasis urbano dentro de casa. Además, regarlas antes de salir a la terraza contribuye a generar una atmósfera más agradable ya que la evaporación produce un ligero efecto refrescante, especialmente al final del día.
En este sentido, Elena Barrigón destaca que “helechos, cintas o plantas trepadoras como hiedras, jazmín o buganvilla, funcionan especialmente bien en exteriores, ya que aportan volumen, textura y frescor visual”.
Por su parte, el agua también tiene una capacidad especial para transformar la sensación de un espacio exterior. Una pequeña fuente decorativa puede aportar frescor gracias a la evaporación y, al mismo tiempo, crear una atmósfera más relajante con el sonido del agua en movimiento.
Para los días de calor más intenso, los nebulizadores o pulverizadores de agua fría son una solución sencilla y eficaz. Crean una fina cortina de humedad que ayuda a reducir la sensación térmica sin empapar el espacio, convirtiendo la terraza en un rincón mucho más apetecible.
Colores claros, tejidos ligeros y una distribución que deje respirar el espacio
La elección de colores, materiales y distribución influye directamente en la sensación térmica de una terraza. Los tonos oscuros absorben más radiación solar y pueden hacer que el espacio resulte más caluroso, mientras que los colores claros reflejan mejor la luz y aportan una sensación de amplitud, frescor y ligereza.
Respecto a los textiles, la experta recomienda apostar por algodón, lino y tejidos transpirables en cojines, fundas, cortinas o hamacas. Para el mobiliario, materiales como la madera, las fibras naturales o los acabados ligeros ayudan a crear una estética mediterránea, luminosa y relajada, perfecta para los meses de verano, cuidando siempre la protección de estos elementos cuando queden totalmente a la intemperie, especialmente ante posibles tormentas estivales.
Asimismo, en verano, menos también es más. Una terraza sobrecargada de muebles, cajas u objetos decorativos dificulta la circulación del aire y puede aumentar la sensación de agobio. Mantener solo las piezas necesarias permite que la brisa fluya mejor y que el espacio se perciba más despejado, cómodo y agradable.
Sombra y suelos frescos para evitar que la terraza se recaliente
La mejor forma de refrescar una terraza es evitar que llegue a calentarse. Toldos, sombrillas, pérgolas, estores exteriores o soluciones con materiales naturales como bambú, cañizo o brezo ayudan a bloquear la radiación solar directa y a crear zonas de sombra más agradables durante el día.
En este sentido, es importante desplegarlos desde primera hora de la mañana para impedir que el calor se acumule en suelos, paredes y muebles. Si además, las telas son microperforadas o los materiales que filtran la luz no impiden la ventilación, se consigue un ambiente fresco sin perder luminosidad.
Por otro lado, el pavimento es uno de los elementos que más calor acumula en una terraza durante el verano. Por ello, cubrirlo o sustituirlo por materiales más confortables puede marcar una gran diferencia. En este sentido, la experta recomienda incorporar una alfombra de exterior, una solución sencilla y eficaz para mejorar el confort. Además de delimitar los distintos ambientes y aportar calidez al espacio, proporciona una superficie más agradable para caminar descalzo y disfrutar del exterior, ya que reduce la sensación de calor que desprende el suelo.
Tecnología discreta para los días más calurosos
Pero es cierto que hay ocasiones en las que ni las soluciones naturales y decorativas son suficientes, por lo que debemos acudir a la tecnología. Elena Barrigón destaca que “los ventiladores de techo aptos para exterior, los ventiladores portátiles o, en determinadas condiciones, los sistemas de climatización específicos para exteriores, ayudan a mover el aire y mejorar la sensación térmica en los momentos de más calor”.
En terrazas cerradas o semicerradas, las cortinas de cristal también permiten adaptar el espacio a las condiciones climáticas de cada momento. Al abrirse por completo durante las horas más frescas y combinarse con estores o protecciones solares, favorecen la ventilación natural y ayudan a mejorar el confort térmico, ampliando las posibilidades de uso de la terraza durante todo el año.
Para quienes buscan una solución más completa para disfrutar de la terraza en verano, destacan las pérgolas bioclimáticas. Sus lamas orientables permiten regular la entrada de sol, favorecer la ventilación natural y adaptar la terraza a las condiciones meteorológicas. Además, pueden combinarse con iluminación, cerramientos o estores laterales para crear un espacio más versátil y confortable durante buena parte del año.
Así, Elena Barrigón concluye que “refrescar una terraza en verano no consiste únicamente en bajar unos grados la temperatura, sino en crear un espacio en el que apetezca estar. Un rincón con sombra, plantas, tejidos ligeros, materiales naturales y una buena distribución puede convertirse en el lugar perfecto para empezar el día, descansar después de trabajar o disfrutar de las noches de verano”.