En verano, el teletrabajo traslada una parte relevante del consumo energético de la oficina al hogar. Salones, dormitorios y despachos permanecen ocupados durante las horas de mayor radiación solar y temperaturas exterior, de modo que el aire acondicionado ya no se utiliza únicamente al final del día, sino también durante la jornada laboral.
Más de 3,3 millones de personas trabajan desde casa en España al menos algunos días a la semana, una cifra que puede aumentar durante el verano, cuando muchas empresas ofrecen una mayor flexibilidad para organizar la jornada o trabajar en remoto. A este cambio de hábitos se suman episodios de calor cada vez más intensos, que hacen coincidir el horario laboral con las horas de mayor acumulación térmica en las viviendas. Así, mantener una temperatura adecuada para trabajar puede implicar tener el aire acondicionado encendido durante buena parte de la jornada.
El coste de climatizar la oficina en casa
Aunque ordenadores, monitores, iluminación o routers también incrementan el gasto energético, la climatización concentra una parte importante del consumo adicional durante los meses de verano. Utilizar un equipo de aire acondicionado durante 8 horas al día, 20 jornadas al mes puede suponer entre 18,43 y 61,44 euros más al mes en la factura mensual, según el consumo eléctrico del aparato, su eficiencia, el aislamiento de la vivienda y la tarifa contratada.
Ante este escenario, Haier HVAC Solutions recuerda que trabajar con confort, no exige enfriar toda la vivienda ni recurrir a temperaturas excesivamente bajas. Adaptar el funcionamiento del equipo a la estancia ocupada, protegerla del sol y ajustar los horarios de uso permite evitar consumos innecesarios sin renunciar a un ambiente adecuado para trabajar
“El error más habitual es esperar a que la habitación ya esté recalentada y bajar el termostato al mínimo para compensarlo. El equipo no enfría más rápido por seleccionar un valor extremo; lo más eficiente es anticiparse, mantener una consigna estable y evitar encendidos y apagados continuos. Así se consigue un ambiente adecuado para trabajar con un funcionamiento más regular y un consumo menor”, señala Luis Miguel Martínez, Product Manager Coordinator de Haier HVAC España.
6 claves para teletrabajar con confort sin gastar de más
1. Elegir la estancia más fresca
El despacho habitual no siempre es la mejor opción en verano. Escoger una estancia interior o con una menor exposición directa al sol puede reducir el calor acumulado y hacer que el equipo necesite menos tiempo y potencia para mantenerse confortable durante toda la jornada.
2. Climatizar solo el espacio utilizado
Concentrar la jornada en una única estancia y mantener cerradas las puertas del resto de la vivienda evita climatizar metros cuadrados vacíos. También conviene no abrir ventanas mientras el equipo está funcionando para impedir la entrada de aire caliente.
3. Frenar el calor externo antes de encender el equipo
Bajar las persianas, extender los toldos o cerrar las cortinas desde primera hora ayuda a limitar la radiación solar y evita que cristales, paredes y muebles acumulen calor. Actuar antes de que la estancia se recaliente reduce el esfuerzo que tendrá que realizar el equipo durante las horas centrales del día.
4. Evitar temperaturas excesivamente bajas
Mantener una temperatura estable y adecuada a las condiciones de la vivienda evita contrastes térmicos incómodos y un funcionamiento más intenso de lo necesario del equipo. Como referencia, una temperatura en torno a 22-24 ºC suele permitir mantener el confort en verano.
5. Adaptar el uso al horario laboral
Anticipar el encendido unos minutos antes de empezar a trabajar puede ser más eficiente que hacerlo cuando la habitación ya está recalentada. Del mismo modo, programar el apagado durante ausencias, comidas fuera de casa o al terminar la jornada evita consumo innecesario. Gracias a la conectividad WiFi de las máquinas Haier, podemos crear escenarios de consumo y anticiparnos.
6. Alejar el flujo de aire del escritorio
El flujo no debe incidir directamente sobre el escritorio ni sobre cuello, espalda u ojos. Orientar las lamas hacia el techo o las paredes favorece una distribución más homogénea y permite trabajar con mayor comodidad sin necesidad de reducir más la temperatura.