Los días se acortan, comienza a oscurecer antes y los planes al aire libre van dejando paso a las tardes de sofá y manta. El otoño empieza a hacerse notar también dentro de casa, una sensación que se acentúa con el cambio de hora del próximo domingo 25 de octubre, cuando los relojes se retrasan una hora para dar paso al horario de invierno.
Con menos horas de luz natural y más tiempo dentro de casa, la vivienda adquiere un protagonismo especial. Y es que, aunque no siempre se repara en ello, hay algunos pequeños detalles que influyen en cómo se perciben y disfrutan los espacios durante los meses más fríos.
Pero, ¿es posible preparar la casa para esta nueva etapa del año? Elena Barrigón, directora de Diseño de Studio by Clikalia, comparte cinco claves para adaptar nuestros hogares al horario de invierno.
En busca del último rayo de sol
Con la llegada del horario de invierno y la reducción de las horas de luz natural, pequeños cambios en la distribución, los colores y los materiales pueden ayudar a mejorar la luminosidad de las viviendas. Despejar las ventanas, reorganizar el mobiliario, apostar por tonalidades claras y utilizar espejos o vestir las ventanas de cortinas de tejidos ligeros son algunas soluciones para aprovechar mejor la luz sin necesidad de realizar obras.
"Lo ideal sería poder adaptar la distribución del mobiliario a la estación y la luz que percibimos. Esto pocas veces es posible, pero quizás un mínimo gesto como mover una butaca a una zona que bañe el sol por la tarde como rincón de lectura, o la mesa de juegos del pequeño de la casa a otra esquina de la habitación más iluminada, son pequeños cambios que aportan mucho valor", explica Elena Barrigón.
Cuando se encienden las luces… iluminación cálida y acogedora
Aquí entra en juego el eterno debate entre la luz cálida y la luz fría… ¿cuál es mejor para cada estancia? Desde Studio by Clikalia recomiendan combinar distintas fuentes de luz, como lámparas de pie, de sobremesa o puntos de iluminación indirecta, para adaptar cada espacio a sus diferentes usos y necesidades.
"Debemos diseñar la iluminación pensando no solo en cómo queremos ver nuestra casa, sino también en cómo queremos sentirnos y en qué momento del día vamos a utilizar cada espacio", explica Elena Barrigón. La experta aconseja luces cálidas, en torno a los 2.700-3.000 kelvin, para las zonas de descanso y convivencia, y una iluminación más funcional y focalizada en cocinas, baños y espacios de trabajo. Además, los sistemas regulables permiten ajustar la intensidad según las necesidades de cada momento.
Que el frío se quede fuera: pequeños detalles que marcan la diferencia
No hay nada como llegar a casa después de un día frío y encontrarse con una temperatura agradable. Sin embargo, conseguir esa sensación de confort no depende únicamente de la calefacción. Por eso, el otoño es el momento ideal para poner a punto la vivienda y revisar pequeños detalles que pueden influir en el confort térmico y la eficiencia energética. Comprobar el aislamiento de puertas y ventanas, incorporar burletes para evitar corrientes de aire o revisar los sistemas de calefacción son algunas medidas sencillas que ayudan a conservar mejor la temperatura interior y evitar consumos energéticos innecesarios.
"Es importante adelantarnos a los meses de frío para hacer estas revisiones y actualizaciones necesarias", recuerda Elena Barrigón, destacando al mismo tiempo la importancia de preparar la vivienda para garantizar un mayor confort y funcionalidad durante el invierno.
Vuelven las mantas, las alfombras y los tejidos suaves
Hay un momento del año en el que las mantas regresan al sofá, las alfombras recuperan su lugar y los textiles más cálidos ganan protagonismo en el hogar. Sin necesidad de renovar por completo la decoración, pequeños cambios como sustituir una colcha ligera por un nórdico, incorporar cojines de tejidos más gruesos o apostar por materiales como la madera, las fibras naturales y la cerámica pueden ayudar a crear espacios más acogedores sin renunciar a la luminosidad.
"Para conseguir una vivienda más acogedora no siempre necesitamos grandes inversiones. Muchas veces, pequeños cambios bien pensados tienen un impacto enorme en cómo percibimos los espacios", explica Elena Barrigón.
En este sentido, también destaca la importancia de revisar la distribución y el orden de las estancias, aprovechando el cambio de estación para desprendernos de aquellos muebles u objetos que hemos ido acumulando y que dificultan nuestro día a día. Liberar espacio, reorganizar algunos elementos o crear pequeños rincones destinados a la lectura o al descanso son gestos sencillos que pueden contribuir a mejorar la sensación de bienestar en casa.
En definitiva, el cambio de hora puede ser mucho más que el momento de retrasar los relojes, también puede convertirse en una oportunidad para redescubrir la casa y adaptarla a una nueva forma de disfrutarla. Aprovechar mejor la luz, revisar la distribución, recuperar los textiles más cálidos o prestar atención a pequeños detalles, son gestos que pueden ayudar a vivir los meses fríos de otra manera.
Tal y como afirma Elena Barrigón, “una casa acogedora es una vivienda en la que cada elemento tiene sentido, nos agrada y nos hace la vida más cómoda".