El diseño biofílico mejora la experiencia y el bienestar de los pacientes

Sanitas

Durante una hospitalización, la recuperación depende del tratamiento clínico, del estado previo del paciente y de la evolución de la enfermedad, pero el entorno en el que transcurre el ingreso también puede influir.En los últimos años, el diseño hospitalario ha ganado relevancia al comprobarse que determinados elementos del espacio físico pueden afectar al bienestar del paciente. Factores como la iluminación, el ruido o los estímulos visuales repercuten en aspectos como el dolor, la ansiedad, el estrés y la calidad del descanso.

Precisamente, el descanso adquiere un valor especialmente importante durante el ingreso, por su impacto en la recuperación. En este contexto, promover espacios más tranquilos y adaptados al reposo resulta esencial para favorecer la evolución del paciente, reducir el estrés asociado a la hospitalización y mejorar su bienestar durante todo el proceso asistencial.

Esta forma de entender el entorno hospitalario se materializa en el Hospital Blua Sanitas Valdebebas, ubicado en Madrid, a través de distintas soluciones de diseño. “Cuando una persona ingresa en un hospital pierde muchas referencias de su vida cotidiana, cambia sus rutinas, su nivel de autonomía y hasta la forma en la que se relaciona con el tiempo y el espacio. Por eso, situar al paciente en el centro del diseño no solo complementa la atención clínica que este recibe, sino que también puede ayudarle a sentirse más orientado, seguro y menos vulnerable”, explica Yolanda Erburu, Chief Sustainability & Corporate Affairs Officer de Sanitas y Bupa Europa y Latinamerica.

En este contexto, en el hospital se han introducido los siguientes aspectos con el fin de ayudar con la mejor recuperación posible del paciente.

 

Diseño biofílico

Entre los factores que pueden mejorar la experiencia durante el ingreso, la presencia de naturaleza ocupa un papel relevante. En el Hospital Blua Sanitas Valdebebas, esta idea se materializa en casi 1.000 metros cuadrados de cubiertas verdes, jardines interiores, y un nuevo jardín vertical integrado en la fachada.

En concreto el jardín vertical es un muro ubicado en el acceso al centro que combina especies conocidas como hiedra, ficus rastrero, cintas, helechos y arbustos de hoja perenne, seleccionadas no solo por su valor ornamental, sino también por su contribución ambiental: ayudan a captar CO₂, retener polvo y partículas en suspensión, mejorar la humedad ambiental, aportar sombra y confort térmico, y crear pequeños hábitats que favorecen la biodiversidad urbana. Además de su papel como elemento visible de conexión con la naturaleza, el jardín vertical de Valdebebas forma parte de una estrategia de paisajismo sostenible que contempla criterios de resiliencia climática, biodiversidad y gestión eficiente de recursos. En concreto, la actuación incorpora un sistema de riego automatizado y controlado a distancia, diseñado para ajustar el consumo de agua a las necesidades reales de las plantas. Al estar situado en una zona sombreada, requiere menos agua que otros jardines de este tipo, lo que contribuye a una gestión más eficiente de los recursos hídricos.

Respecto al resto de zonas verdes están también integradas en el edificio a través de patios ajardinados que estructuran la circulación y ayudan a orientar a pacientes, familiares y profesionales. 

 

Luz natural

Además, de la presencia de naturaleza, la entrada de luz natural es otro elemento básico en biofilia en el hospital que también se ha priorizado mediante un atrio central, grandes huecos verticales, ventanas, patios y espacios abiertos, lo que favorece la conexión visual con el exterior y contribuye a crear ambientes más amables a lo largo del día. 

 

Control del ruido

Resulta especialmente importante en un entorno hospitalario, ya que el descanso tiene un impacto directo en la recuperación del paciente. Por ello, el diseño de Valdebebas busca reducir la sobreestimulación y favorecer espacios más tranquilos, con especial atención a la privacidad y al confort acústico en consultas y zonas de hospitalización. Los espacios comunes se plantean como áreas abiertas que facilitan la interacción, pero con una distribución que evita la sensación de exposición constante y permite mantener un mayor grado de intimidad.

 

Uso del color en los espacios

La atmósfera interior del hospital se define a través de una paleta cromática suave y equilibrada, con predominio de tonos neutros combinados con verdes y colores cálidos. Aunque el color no tiene una función terapéutica por sí mismo, sí influye en la percepción del entorno y puede transmitir calma, orden y seguridad. El uso de materiales como la madera, en mobiliario y acabados, aporta calidez y textura y aleja el paciente de la imagen hospitalaria tradicional. Además, los elementos visuales, murales y patrones biomórficos contribuyen a hacer los recorridos más intuitivos y a reforzar una experiencia más humana dentro del edificio.

 “Hoy la sostenibilidad hospitalaria ya no se mide solo por el consumo energético o por las emisiones. También debe valorarse por su capacidad para crear entornos más saludables para las personas. Cuando un hospital reduce su impacto ambiental y al mismo tiempo mejora la experiencia sensorial del paciente y su bienestar físico y emocional, está actuando sobre dos dimensiones de la salud que cada vez están más conectadas”, añade.

Desde el punto de vista ambiental, el Hospital Blua Sanitas Valdebebas ha sido concebido como el centro más sostenible construido hasta la fecha por la compañía. El edificio funciona con electricidad 100% de origen renovable, no emplea combustibles fósiles en su operación y emite un 94% menos de CO₂ que la media de los hospitales españoles, según datos publicados por un estudio de ARUP en 2024.