El aumento de los precios del petróleo y del gas, impulsado por el conflicto en Irán, está haciendo que el cambio a tecnologías eléctricas resulte significativamente más ventajoso para los hogares, según Concito, que incluye en su estudio datos de España, Francia, Alemania, Italia, Polonia y de toda la UE.
Incluso antes de tener en cuenta la reciente subida de los precios del gas y el petróleo, un hogar medio de la UE podría ahorrar al menos 2.220 euros al año en gastos de energía sustituyendo una caldera de gas por una bomba de calor y pasando a un vehículo eléctrico. Dicha cantidad equivale a casi dos años de calefacción gratuita para un hogar medio del bloque comunitario.
El ahorro podría ser aún mayor si los gobiernos nacionales ajustaran los impuestos sobre la energía y si los consumidores calentaran sus hogares y recargaran sus vehículos durante las horas valle, cuando la electricidad es más barata. Aquí puedes ver la metodología completa del análisis.
Costes de inversión
El trabajo de Concito se centra en los costes de funcionamiento y no incluye el coste de inversión de una bomba de calor o un vehículo eléctrico. Si bien los vehículos eléctricos tienen unos costes iniciales cada vez más comparables a los de los vehículos con motor de combustión interna, las calderas de gas suelen ser significativamente más baratas que las bombas de calor.
El análisis del think tank danés estima que una subvención de 8.200 euros permitiría a los hogares en España recuperar la mayor parte de la inversión inicial en una bomba de calor en un plazo de cinco años. Esta cantidad sería de unos 4.600 euros si nos fijamos en la media de la UE.
“Muchos sistemas fiscales de la UE siguen favoreciendo el gas natural frente a la electricidad, lo que debilita la viabilidad económica de las bombas de calor a pesar de su eficiencia mucho mayor. Reequilibrar los impuestos sobre el gas y la electricidad mejoraría la relación de precios entre la electricidad y el gas y acortaría los plazos de amortización. Sin embargo, para los hogares con ahorros limitados o con escaso acceso al crédito, unas mejores señales de precios no son suficientes. Por lo tanto, los Estados miembros deberían combinar la reforma fiscal con subvenciones específicas, préstamos a bajo interés o planes de financiación como el arrendamiento social (social leasing)”, indica el informe de Concito.
Jens Mattias Clausen, director para la UE de CONCITO, afirma que “los hogares de toda la UE pueden ahorrar más de 2.200 € al año en gastos energéticos sustituyendo las calderas de gas y los coches con motor de combustión por bombas de calor y vehículos eléctricos. Así era incluso antes de la actual crisis de las energías fósiles, lo que pone de relieve el enorme potencial de la electrificación para proteger a las familias de unas facturas energéticas inasumibles”.
La electrificación también impulsa la competitividad de las pequeñas empresas
El ahorro no se limita a los hogares. Las pequeñas y medianas empresas podrían reducir drásticamente sus costes operativos electrificando sus sistemas de calefacción y sus flotas de vehículos. Los cálculos de Concito muestran que una pyme con una caldera de gas y cinco coches podría ahorrar cerca de 8.000 euros al año al pasarse a alternativas eléctricas.
En este sentido, Jens Mattias Clausen, director para la UE de Concito, señala que “para el propietario de una pequeña empresa, 8.000 euros al año suponen un nuevo empleado, una reforma o, sencillamente, la supervivencia. Pasarse a la electricidad ya no es solo lo correcto; cada vez más, es lo más inteligente”.