El reto del Cubo de Hielo, en dos semanas
Del 20 de mayo al 2 de junio, Logroño ha sido escenario del reto del Cubo de Hielo, que ha enfrentado dos casetas de madera casi idénticas, una convencional y otra diseñada con criterios Passivhaus.
En el interior de cada estructura se introdujo un gran bloque de hielo y se midió cantidad permanecía congelada tras casi dos semanas de exposición al clima real.
El experimento, impulsado por instituciones y entidades del sector, ha trasladado a la calle un concepto técnico: cómo el diseño y el aislamiento de un edificio marcan la diferencia en su comportamiento energético.
Qué nos enseña el hielo sobre nuestras viviendas
“Lo que pasa con el hielo en unos días es lo mismo que ocurre con el calor y el frío en una vivienda a lo largo de su vida útil: una envolvente bien diseñada mantiene el confort con mucha menos energía”, señalan Lourdes Treviño, arquitecta y Passive House designer.
El resultado del reto muestra que la construcción bajo estándar Passivhaus es capaz de conservar de forma mucho más eficaz el frío en su interior, mientras que la solución convencional pierde rápidamente esa capacidad.
Para el estudio, esta imagen sencilla ayuda a entender por qué dos viviendas aparentemente similares pueden tener facturas energéticas y niveles de confort muy diferentes.
Qué es realmente una vivienda Passivhaus
El estándar Passivhaus se basa en una envolvente térmica muy cuidada, con alto nivel de aislamiento, eliminación de puentes térmicos y carpinterías de altas prestaciones.
Incorpora una gran estanqueidad al aire y sistemas de ventilación con recuperación de calor, que garantizan una renovación constante del aire interior sin malgastar energía.
El objetivo es reducir al mínimo la demanda de calefacción y refrigeración, logrando espacios más confortables, silenciosos y saludables, con un consumo energético muy inferior al de un edificio convencional.
La apuesta de Freehand Arquitectura
Freehand Arquitectura es un estudio especializado en proyectos residenciales y terciarios de alta eficiencia energética, con una clara apuesta por el estándar Passivhaus.
El estudio aplica estos criterios desde la fase de diseño, integrando eficiencia, confort y calidad arquitectónica en cada proyecto, tanto de obra nueva como de rehabilitación.
“El reto del Cubo de Hielo pone en la calle lo que nosotros vemos cada día en los proyectos: invertir en una buena envolvente es invertir en bienestar, ahorro y futuro”, subraya Treviño
Un modelo para la construcción que viene.
A juicio de Freehand Arquitectura, el reto del Cubo de Hielo es un ejemplo de cómo la divulgación puede acercar la eficiencia energética al conjunto de la ciudadanía.
El estudio considera que los próximos años serán clave para generalizar edificios de muy baja demanda energética, alineados con los objetivos climáticos y con las nuevas normativas europeas.
“No se trata solo de construir menos contaminando, sino de ofrecer a las personas hogares que funcionen mejor todos los días del año; el estándar Passivhaus es una herramienta decisiva para lograrlo”, concluye.