El documento se publicará en junio y como premisa principal señala a la economía circular somo solución al agotamiento y consumo de materias primas: cerrando los ciclos, los residuos se convierten en recursos, remplazando materias primas y bajando huella material. En la visión completa del proceso se va más allá de la gestión de recursos, introduciendo en la ecuación los conceptos de eficiencia, suficiencia y ciclabilidad:
Eficiencia
Significa una menor intensidad material, es decir construir lo mismo con una menor cantidad de materiales, o construir más con la misma cantidad de materiales. Así, la eficiencia pretende encontrar un óptimo y eliminar desperdicio en uso de materiales. Algunos casos representativos son el hormigón pretensionado, la prefabricación, o el diseño paramétrico y fabricación digital.
Pese a la importancia de la eficiencia, no es en sí misma capaz de bajar la huella material significativamente. Por un lado, porque los márgenes de ahorro quedan eclipsados por la cantidad total del consumo de recursos. Por otro lado, porque los beneficios se ven (parcialmente) anulados por el efecto rebote: ganancias en eficiencia pueden provocar respuestas en el mercado que revierten esas ganancias, resultando en un aumento absoluto del uso de recursos.
Suficiencia
Implica reducir la demanda a niveles de consumo y uso de recursos adecuado para satisfacer las necesidades de la sociedad, pero no en exceso de eso. En este sentido es una estrategia sociocultural y política más que una estrategia técnica.
Ejemplos incluyen la utilización de edificios vacíos y la rehabilitación en lugar de construir obra nueva. La suficiencia es una estrategia clave y potente para bajar la demanda de recursos de antemano sin comprometer las necesidades de nuestra sociedad. Sin embargo, su impacto se limita principalmente a la disminución de esa demanda, ya que no influye directamente en la eficiencia o en la composición de los materiales que finalmente se utilizan.
Ciclabilidad
Significa cerrar los ciclos, es decir, usar los materiales que salen del ciclo de vida, lo que muchas veces llamamos residuos, como recursos en un nuevo ciclo de vida. Estos ciclos pueden ser tecnológicos, como en el caso del hormigón o acero, o biológicos como la madera, la lana de oveja, o la tierra compactada.
Ejemplos de ciclabilidad incluyen la reutilización de materiales, como pueden ser las vigas de acero o el ladrillo, para mencionar algunos, o el uso de materiales reciclados, como el hormigón con áridos reciclados. Además del uso de material ciclado, hay que destacar la importancia de un diseño que facilite el uso en un ciclo siguiente.
Aumentar la tasa de circularidad, es decir, la proporción de materiales reutilizados y reciclados, permite sustituir materiales vírgenes por materiales secundarios. De este modo, se evitan los impactos asociados a la extracción y producción de materias primas, lo que reduce de manera significativa la huella material y el impacto ambiental. Sin embargo, la ciclabilidad por sí sola no resulta suficiente para compensar el aumento global de la demanda de recursos.
La hipótesis de partida es que estas tres líneas de acción por sí solas no solucionan el problema, pero en conjunto se complementan y pueden conseguir resultados satisfactorios.
Apoyos a la Hoja de Ruta
La Hoja de Ruta de Economía Circular, impulsada por Green Building Council España (GBCE) en una amplia colaboración con el sector de la edificación y con el apoyo tanto del Ministerio de la Vivienda como del Ministerio de la Transición Ecológica, pretende abordar estos retos. El proyecto celebrará reuniones periódicas enfocadas en cuestiones concretas y elaborará al finalizar, previsiblemente en dos años, un documento que plasme en sus conclusiones las acciones necesarias para impulsar este modelo.
La primera línea de trabajo tiene como objetivo definir presupuesto del uso de recursos basado en la ciencia, que se mantenga dentro de los limites planetarios. Dado que esta transición se desarrolla de manera distinta según los materiales, el proyecto se organiza en torno a cuatro grupos: metales, minerales no metálicos, materiales biobasados y plásticos.
La segunda línea de trabajo consiste en un análisis del estado actual del sector, así como de sus realidades y capacidades. En este ámbito, se investigarán las barreras, las oportunidades y los flujos de materiales.
Con el punto de partida de estas dos líneas de trabajo, el proyecto de dos años pretende desarrollar un plan de transición para reducir la huella material hasta el objetivo, a través de medidas de suficiencia, eficiencia, y ciclabilidad, acompañado por un catálogo de medidas y acciones para cada agente implicado.
El proyecto de la Hoja de Ruta de la Economía Circular cuenta con varios niveles de participación, por un lado, empresas y organismos que aportan conocimiento y se agruparán en distintos grupos de trabajo para afrontar un área de mejora específica, con la colaboración destacada de Ramboll, y, por otro lado, patrocinadores, entre los que se encuentran Saint-Gobain, Holcim, Sika, Grupo Puma, Eigo Construcciones y Castellana Properties.
Más información de la Hoja de Ruta de Economía Circular en el sector de la edificación:
https://gbce.es/hdr-economia-circular/