Distribuido en tres plantas, este palazzetto llamado Casa della Sensa incluye seis dormitorios, cocina y biblioteca en cada piso y, lo más importante, un gran jardín secreto que es un soplo de aire fresco. El proyecto gira en torno a tres pilares: materiales y colores naturales, mobiliario contemporáneo y una iluminación envolvente y trabajada.
El estilo sobrio y esencial de los espacios transmite una sensación un tanto tradicional. Los suelos de terrazo, las paredes con pinturas a la cal, las vigas de madera originales, los detalles selectos, una paleta apagada y delicadísima de terracotas, verdes y grises y los acabados rugosos contribuyen al sutil ambiente de las estancias.
En este entorno, la historia y el diseño se fusionan a la perfección
Materiales, texturas y objetos seleccionados se mezclan con mobiliario contemporáneo, arquitectura histórica y la vegetación del jardín. Así, junto a piezas icónicas del siglo XX (Jean Prouvé, los Bouroullec, Isamu Noguchi…), la iluminación de Vibia define la atmósfera de este delicado interiorismo.
La colección Mayfair, un diseño de Diego Fortunato, está presente tanto en su versión de sobremesa como de pie, y reinterpreta la lámpara clásica con una silueta refinada y contemporánea. Su estructura delgada y su pantalla cónica generan una luz cálida y envolvente, íntima y tranquila. En acabado metálico y lacado, introduce pequeñas notas de color en las mesas, estanterías, aparadores y encimeras de la casa, evocando la alegría y gusto venecianos.
En segundo lugar, está la versátil colección Plusminus de Stefan Diez, con su característica cinta textil suspendida. Estas cintas permiten crear piezas in situ y personalizarlas de manera creativa fijando libremente los puntos de luz, haciendo que sean capaces de adaptarse a cada espacio, de unir las diferentes estancias, casi como formando una línea que dibuja la luz dentro de la propia arquitectura.
Y, por ultimo, la versión en disco de Tempo de Lievore Altherr, ligera y elegante, y con una iluminación sutil y controlada. Esta luminaria explora el concepto de opacidad: la luz proyectada se concentra y crea un punto focal, capturando la esencia de la luz en su forma más pura. El resultado es una pieza tan escultórica como liviana.